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Clases principales de sustantivos

Los sustantivos se dividen tradicionalmente en comunes y propios. El nombre común o apelativo se aplica a todos los individuos de una clase. Se caracteriza, en efecto, por clasificar o categorizar las personas, los animales o las cosas según ciertos rasgos comunes que los distinguen. Estos nombres pueden participar en relaciones léxicas de hiperonimia, hiponimia, sinonimia y antonimia, y son traducibles a otros idiomas. Sin embargo, solo adquieren referencia cuando se integran en un grupo nominal. Así, no es el sustantivo subrayado en La mesa estaba limpia el que designa cierta mesa, sino el grupo nominal la mesa en su conjunto. Frente al nombre común, el nombre propio identifica un ser entre los demás sin informar de sus rasgos o sus propiedades constitutivas. Estos sustantivos no expresan qué son las personas o las cosas (como hacen los nombres comunes: mujer, montaña, país), sino cómo se llaman individualmente esas entidades (Paula, Everest, Colombia). Gozan, pues, por sí mismos de capacidad referidora. Los nombres propios no participan en relaciones léxicas (sinonimia, antonimia, etc.) y, aunque establecen correspondencia con los nombres similares de otras lenguas, no tienen propiamente traducción. Los nombres comunes se dividen tradicionalmente de acuerdo con las siguientes agrupaciones: contables – no contables; individuales – colectivos; abstractos – concretos. 

Los nombres contables (también llamados discontinuos y discretos) aluden a entidades que se pueden contar o enumerar (un libro, tres planetas, cuatro formas de proceder), mientras que los no contables (también denominados incontables, continuos, de materia, de masa y medibles) designan magnitudes que se interpretan como sustancias o materias (un poco de café, demasiada testarudez, mucho tiempo). Aunque lo contable no es en realidad el nombre, sino las entidades que denota, el término nombre contable constituye una convención aceptada. Está, además, bien fundamentada, puesto que los nombres son contables no solo por la naturaleza de lo que designan, sino en función de su comportamiento gramatical. Así, el sustantivo información es contable en español (dos informaciones), pero no en inglés (*two informations). 

Los sustantivos llamados individuales denotan personas, animales o cosas que concebimos como entidades únicas (profesor, oveja, barco); los nombres colectivos pueden designar, construidos en singular, conjuntos de personas o cosas similares (profesorado, rebaño, flota). No siempre es fácil determinar qué realidades constituyen gramaticalmente un conjunto de entidades y cuáles no. Se considera hoy necesario, por consiguiente, abordar el concepto de ‘nombre colectivo’ en términos propiamente gramaticales, es decir, en función de su comportamiento en ciertos contextos sintácticos. 

Tradicionalmente se han clasificado también los sustantivos en abstractos y concretos. Los primeros designan cuanto no es material, es decir, acciones, procesos y cualidades que atribuimos a los seres pensándolos como entidades independientes de ellos (belleza, maniqueísmo, reproducción, suciedad). Los segundos hacen referencia, por el contrario, a esos mismos seres a los que se atribuyen tales acciones o propiedades. Las caracterizaciones clásicas que se hacen de esta clasificación no se suelen apoyar en propiedades lingüísticas, lo que las convierte en escurridizas. Parece, pues, más útil que estudiar los nombres abstractos en su conjunto, aislar aquellos que se caracterizan por algunas propiedades morfológicas, sintácticas y semánticas objetivas, como los nombres de acción o los de cualidad. 

A las distinciones tradicionales mencionadas suelen añadirse hoy otras. Los sustantivos llamados argumentales son los que tienen argumentos, es decir, los que se construyen con modificadores o complementos que designan participantes pedidos en razón de su propio significado. Tiene argumentos, por ejemplo, el sustantivo amigo (en tanto su significado no se concibe si no hay dos participantes entre los que se establece la relación de amistad), pero no mesa. Se llaman sustantivos eventivos (también nombres de evento o de suceso) los que, como accidente, batalla, cacería, reunión, pueden ser sujetos del predicado tener lugar (La batalla de Waterloo tuvo lugar en Bélgica) o términos de la preposición durante (durante la cacería), y se ubican temporal o espacialmente con el verbo ser: La reunión es a las cinco en mi despacho. Los nombres cuantificativos o cuantitativos forman grupos nominales que ejercen la función de los cuantificadores: una brizna de hierba, un grano de algodón; un litro de leche, dos kilos de pan; un grupo de muchachos, un racimo de uvas. Se distinguen en ellos varios subgrupos. Los sustantivos clase, especie, tipo, variedad y otros semejantes, llamados clasificativos o nombres de clase, poseen puntos en común con los anteriores.

 

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