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Variación formal en los pronombres átonos de tercera persona: leísmo, laísmo y loísmo

Como se vio en Precisiones relativas a la persona, el caso, el género, el número y la tonicidad, las formas átonas me, te, se, nos, os son comunes al acusativo y al dativo. La distinción entre ambos casos se daba en latín, pero solo se mantuvo en las formas de tercera persona, que presentan lo, la, los, las para el acusativo y le, les para el dativo. No obstante, comenzó ya en latín, y prosigue en romance, la tendencia a la confusión también entre estas formas. Se denomina leísmo al uso de las formas de dativo le, les en lugar de las de acusativo, como en Le mataron; Les contrataron. El laísmo consiste en emplear las formas femeninas de acusativo por las de dativo (La dije que esperara), mientras que en el loísmo son las formas masculinas de acusativo las que sustituyen a las de dativo (Los dije que no se movieran de aquí). Repárese en que los tres fenómenos afectan a la forma de los pronombres, no a su función, de modo que el pronombre la, por ejemplo, ejerce la función de objeto indirecto en La duelen las muelas. 

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