Рекламный блок

Posición de los pronombres átonos en estructuras complejas

En las perífrasis verbales, los infinitivos y los gerundios que las forman pueden construirse también con pronombres átonos. Así ocurre, por ejemplo, en Debo hacerlo; Estoy esperándote; Tengo que decírselo; Sigo pensándomelo. Como las perífrasis equivalen a un núcleo verbal, aunque complejo, admiten que los pronombres precedan al auxiliar sin variación perceptible en el significado: Lo debo hacer; Te estoy esperando; Se lo tengo que decir; Me lo sigo pensando. Son escasas las perífrasis en las que se rechaza o se restringe la anteposición. Están entre ellas las que contienen verbos pronominales (Se puso a escribirlo, no *Se lo puso a escribir) o las impersonales con haber (Hay que terminarlo pronto). Se recomienda evitar la variante Lo hay que terminar pronto, que se registra en ciertas variedades del norte y el centro de España. Se consideran también incorrectas las construcciones, propias de la lengua descuidada, en las que el mismo pronombre aparece a la vez como enclítico y como proclítico: *se debe respetarse cualquier opinión; *se lo tengo que decírselo. 

Las perífrasis verbales pueden encadenarse, de modo que el infinitivo o el gerundio de la primera es a la vez auxiliar de la segunda, como en No voy a poder leerlo o en Estaba empezando a hacerlo. En estos casos el pronombre puede aparecer pospuesto a la última forma, como en los ejemplos anteriores, a la intermedia (No voy a poderlo leer), o bien anteponerse a la primera (No lo voy a poder leer). e aquí ejemplos de dos de las posibilidades: Si el año que viene o el otro... va a tener que entregármelo, me lo entrega hoy y se gana los intereses (Sánchez, F., Gringa); Es demasiado, no lo voy a poder soportar (Martín Gaite, Nubosidad). Serían igual- mente posibles las variantes Va a tenérmelo que entregar ~ Me lo va a tener que entregar, en el primero, y No voy a poderlo soportar ~ No voy a poder soportarlo, en el segundo. 

El infinitivo que acompaña a otros verbos no constituye perífrasis con ellos, sino que forma parte de una subordinada sustantiva. Aun así, la unión es lo suficientemente estrecha como para que se extiendan a estas construcciones las alternancias descritas en los apartados anteriores. Dichas alternancias se ven favorecidas por la interpretación prospectiva del infinitivo. Se da esta, por ejemplo, en No se lo pienso preguntar (donde expresa posterioridad), pero no en Lo creí tener arreglado —secuencia menos natural que Creí tenerlo arreglado—, con infinitivo que denota simultaneidad. El infinitivo de perfecto suele dificultar la anteposición (Espero haberlas resuelto, no Las espero haber resuelto, raramente documentada). También la impiden las subordinadas de sujeto (Conviene decírselo > *Se lo conviene decir), así como la presencia de ciertos elementos interpuestos, como la negación (Desea no verla más > *La desea no ver más). Los gerundios permiten adelantar los pronombres cuando forman perífrasis, no en caso contrario. Se dice, en efecto, Salió haciendo eses > Salió haciéndolas, pero no *Las salió haciendo. Resulta normal, en cambio, Siguió haciéndolas > Las siguió haciendo, con la perífrasis «seguir gerundio

Los grupos de pronombres átonos no se separan cuando se anteponen. Es normal, en efecto, la anteposición del grupo selo que se muestra en Debes decír[selo] > [Se lo] debes decir, pero la proclisis no afecta únicamente a una parte del conglomerado: *Le debes decirlo; *Me suele traerlo. Nótese que oraciones como Le enseñó a decirlo; Me hizo devolverlo; Te oí cantarla, en las que los dos pronombres átonos aparecen separados, no son semejantes a las anteriores, ya que cada uno de los pronombres complementa a un verbo distinto. Ello no impide, sin embargo, que el pronombre que complementa al primer verbo (casi siempre un predicado de causación, influencia o percepción) forme un conglomerado antepues to junto con el pronombre que modifica al verbo subordinado: Se lo enseñó a decir, Me lo hizo devolver, Te la oí cantar. En Se le enseñó a decirlo no podría anteponerse el pronombre lo. La secuencia resultante *Se le lo enseñó a decir infringe la condición E, en virtud de la cual le debería pasar a se, mientras que *Se lo le enseñó a decir incumple la condición C, ya que el acusativo no precede al dativo. 

A pesar de ser numerosas, se ha observado que las condiciones de Posición de los pronombres átonos en relación con el verbo no son enteramente suficientes en las construcciones complejas. Para evitar procesos como Se obligó (a sí mismo) a decírselo > *Se se lo obligó a decir, es necesario agregar una condición que impida las secuencias de dos pronombres átonos idénticos, aun cuando aporten informaciones gramaticales diferentes. Para evitar procesos como Me hizo devolvérselo > *Se me lo hizo devolver, es preciso excluir las secuencias de dos pronombres átonos que posean el mismo caso, sea cual sea el verbo al que modifiquen. De esta forma, en el ejemplo propuesto no podría interpretarse me como acusativo, porque lo ya presenta este caso. 

Algunos verbos de influencia presentan una restricción de animacidad, ya que admiten la anteposición de pronombres átonos de acusativo cuando se refieren a cosas, pero la rechazan cuando designan personas. Así, resulta natural la anteposición en No le permitieron comprarla > No se la permitieron comprar; Me obligaron a escribirlo > Me lo obligaron a escribir, donde la y lo se refieren a cosas. Son agramaticales, en cambio, *No me la permitieron saludar; *Me lo obligaron a contratar, oraciones en las que los acusativos se refieren a personas. De hecho, si lo contratado es un seguro, en lugar de un individuo, la última oración pasaría a ser aceptable. 

La anteposición de los pronombres átonos es unidireccional, es decir, los pronombres que inciden sobre el verbo subordinado pueden pasar a la oración principal, pero no a la inversa. Así, junto a Me permitió comprarla > Me la permitió comprar (anteposición de la), no es posible Me permitió comprarla > Permitió comprármela (posposición de me). La última oración posee, en efecto, un significado distinto del que manifiesta la que muestra el pronombre me como complemento de permitir. El carácter unidireccional del movimiento explica también que el se impersonal, que se antepone al verbo y se vincula con un sujeto implícito de carácter inespecífico, no suela posponerse a los infinitivos en las perífrasis. Se prefiere, en efecto, No se puede fumar en esta sección a No puede fumarse en esta sección. Como el se de las pasivas reflejas no presenta tal vinculación con el sujeto, tolera mejor la posposición: Todos los componentes de este tipo deben tenerse en cuenta en el diagnóstico (Alape, Paz). 

El conglomerado que forman los pronombres átonos se mantiene en los procesos de anteposición: Quiero decírselo > Se lo quiero decir. El que crean los pro- nombres que complementan a verbos distintos, por anteposición de uno de ellos, es igualmente un segmento morfofonológico que no se deshace si se dan otras anteposiciones. Así, es posible el proceso Quisiera oírte cantarlo>Quisiera oírtelo can- tar>Te lo quisiera oír cantar, pero se rechazan otros como Quisiera oírtelo cantar > *Te quisiera oírlo cantar, donde se ha deshecho indebidamente el conglomerado telo una vez constituido.

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: