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Los pronombres recíprocos. Su relación con los reflexivos

Los pronombres recíprocos pueden considerarse un subgrupo de los reflexivos (y, por tanto, de los personales), pero su significado es más complejo. En efecto, la oración reflexiva Ella se cuida designa una situación en que la persona que cuida es a la vez la persona cuidada. La oración de significado recíproco Ellos se cuidan unos a otros describe, en cambio, una situación en que cada uno de los individuos actúa sobre los demás y a la vez recibe de ellos esa misma acción. Las relaciones de reciprocidad pueden ser no estrictas. Así sucede cuando los pronombres no comparten plenamente su referencia con sus antecedentes, como en Las hojas de los árboles se tocaban (donde no se dice que cada hoja toque a todas las demás) o Las muñecas rusas suelen estar unas dentro de otras

Los pronombres recíprocos pueden ser tónicos o átonos. Son átonos los plurales nos, os y se, que funcionan como complementos directos (Nos abrazamos llorando) o indirectos (Se dijeron de todo). Los tres admiten otros valores, entre ellos el reflexivo, pero se deshacen los casos de ambigüedad recurriendo a los pronombres tónicos: Nos echábamos la culpa a nosotros mismos (valor reflexivo) ~ Nos echábamos la culpa unos a otros (valor recíproco). Por lo demás, son numerosas las coincidencias de funcionamiento entre reflexivos y recíprocos. Estos últimos requieren también un antecedente dentro de su propia oración, que puede quedar tácito (Necesitaban verse unos a otros) o adquirir valor genérico: Hay que ayudarse más los unos a los otros. A diferencia de los reflexivos, sin embargo, el antecedente de los recíprocos es una expresión en plural o una secuencia formada por coordinación: Marina e Isabel se entienden bien la una con la otra; Los estudiantes de este curso os entendéis bien los unos con los otros. En ciertos casos, el antecedente del pronombre se puede ser un sustantivo colectivo: Esta familia se odia (en el sentido de ‘Sus miembros se odian unos a otros’). 

Los pronombres recíprocos tónicos aparecen en grupos preposicionales que se construyen de dos formas: 

1. Con la preposición entre y un pronombre personal con rasgos de plural (explícitos o implícitos): entre sí, entre nosotros / nosotras, entre vosotros / vosotras, entre ustedes, entre ellos/ellas: Quizás a través de mí/van departiendo entre sí/dos almas llenas de amor (Nervo, Serenidad ); Si queréis, os apañáis entre vosotros, yo no quiero saber nada (Grandes, Edades). 

2. Con los indefinidos uno y otro (o sus variantes de género y número) separados por preposición, de acuerdo con el esquema «(el ) uno + preposición + (el ) otro (el uno al otro, las unas con las otras, etc.): El uno contra el otro se arremeten (Mena, Home- ro); Por detrás de las espaldas dicen horrores los unos de los otros (Jodorowsky, Danza). 

El antecedente prototípico de estas expresiones es el sujeto de la oración, pero, como en otros casos, son también posibles los antecedentes que no desempeñan esa función. Ejerce, en efecto, el papel de antecedente el complemento directo en mezclar las dos sustancias entre sí o en separar a los contrincantes unos de otros. En la pauta 1, el pronombre recíproco y su antecedente concuerdan en número y persona. No se dice, por tanto, *Nos ayudamos entre sí (puesto que nos y presentan rasgos de persona diferentes), sino Nos ayudamos entre nosotros. Como los pronombres uno y otro tienen rasgos de tercera persona, la concordancia del reflexivo y su antecedente que corresponde a la pauta 2 afecta solo a los de género y número: Las trabajadoras nos ayudamos las unas a las otras. 

Uno y otro aparecen en el mismo número en la pauta 2, lo que excluye expresiones como *el uno a los otros o *los unos con el otro. También suele mantenerse la uniformidad de género (en masculino), aunque uno de los dos coordinados sea un grupo nominal en femenino, como en El hombre y la mujer se apartaban de golpe el uno del otro, como si les hubiera dado una corriente eléctrica (Muñoz Molina, Sefarad). Aun así, se registran excepciones en la lengua literaria: Se persiguen el uno a la otra (Santiago, Sueño); Nos quedamos los dos sin saber qué hacer el uno con la otra (Cabrera Infante, Habana). El artículo puede aparecer o no en estas expresiones. No está presente, por ejemplo, en Ambas disposiciones de ánimo no pueden estar separadas una de otra por un océano o una cordillera (Unamuno, Sentimiento), donde podría haberse dicho ... la una de la otra. La presencia o ausencia de determinante ante uno de los pronombres condiciona su aparición o su ausencia ante el otro: *... una de la otra, ... *la una de otra, etc. 

Las construcciones recíprocas con uno y otro se comportan como los grupos preposicionales. Así, responden a preguntas que exigen estos grupos (¿De quién hablan? —De Juan ~ El uno del otro) y se coordinan con otros grupos preposicionales: Es difícil saber si hablan de su trabajo o el uno del otro. Por otra parte, pueden desempeñar la función de complemento de régimen (Se ríen unas de otras) y duplican a los pronombres átonos de complemento directo (Nos miramos unos a otros) e indirecto (Se daban besos unos a otros). Asimismo, pueden actuar como complementos de un adjetivo o de un adverbio: 

No puede ser librado dél sino por la mano de otro caballero, puesto que estén distantes el uno del otro dos o tres mil leguas, y aun más (Cervantes, Quijote II); Ambos podríamos sernos útiles el uno al otro (Poniatowska, Diego); Se sentaron muy cerca uno del otro (Volpi, Klingsor); Las sillas estaban unas encima de otras y algunas sobre la mesa (Pérez Ayala, Troteras). 

El adverbio puede anteceder al grupo preposicional, como en el ejemplo de Volpi (cerca uno del otro) o quedar en medio de él, como en el de Pérez de Ayala (unas encima de otras). Más raro es que los pronombres recíprocos tónicos complementen a un nombre, aunque no falten ejemplos ocasionales en los textos: Le parece bien la idea de ayudar a una pareja a tener hijos múltiples que sean réplicas exactas el uno del otro (Nuevo Herald 9/3/1997). 

La oración no es recíproca cuando entre uno y otro no se interpone una preposición, sino una conjunción, como en No podía contestar ni al uno ni a la otra; Critican tanto a los unos como a las otras. Tampoco cuando los pronombres desempeñan funciones distintas en la oración: Los unos sujeto increpaban a los otros complemento directo. No puede negarse que también en este caso se expresan relaciones mutuas, pero se manifiestan por procedimientos sintácticos distintos de los que caracterizan las estructuras recíprocas. 

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