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La duplicación nominal

La duplicación nominal está más restringida que la pronominal. En la primera el pronombre dobla un grupo formado por la preposición a seguida de un grupo nominal, como en Se lo dije a Juan o en A Lucía la vieron salir. Los pronombres no personales se asimilan a los grupos nominales en las construcciones de duplicación (Eso lo sabe cualquiera). 

Se da la duplicación en las construcciones dislocadas. Estas construcciones son de tópico inicial, es decir, el grupo preposicional aporta en ellas información temática antepuesta al verbo: El periódico lo compra mi hijo; A Laura le robaron el bolso. Estas secuencias se forman igualmente con duplicación pronominal. Se diferencian de las demás construcciones de doblado en que no presentan los dos segmentos en la misma oración, ya que los tópicos iniciales ocupan una posición extraoracional. Repárese en que ella y la no comparten oración en Y a ella ¿quién la controla? Los pronombres relativos no dan lugar a estructuras de duplicación: Leyes que es importante respetar

Cuando el grupo preposicional está pospuesto al verbo, la duplicación es muy frecuente con los complementos indirectos (No le dijeron la verdad a su madre; No le dieron importancia al asunto), e incluso resulta obligatoria con algunos predicados: {*Duele ~ Le duele} el pie a Felipe. La duplicación de complementos directos nominales pospuestos al verbo es, en cambio, rara en el español general. No se suele decir, en efecto, Ayer lo leí el libro ni Tengo que llamarla a Isabel, salvo que preceda a el libro o a Isabel un ligero descenso tonal acompañado de una pequeña pausa. En tal caso esos grupos constituyen un tópico final, marcado en la escritura mediante una coma: Ayer lo leí, el libro; Tengo que llamarla, a Isabel

La duplicación del complemento directo nominal en posición posverbal es frecuente en el español conversacional de algunas áreas americanas, sobre todo del Río de la Plata: Esta noche lo invité a Simón Jichlinski en el Crocodile (Borges, Libro); Lo saludamos hoy y lo abrazamos a Malraux en este umbral de su nueva existencia (Ocampo, V., Testimonios). Esta duplicación no es contrastiva (cf., en cambio, Te quieren a ti, donde lo es necesariamente) y suele darse con los grupos nominales definidos. Son poco frecuentes, en efecto, oraciones como No lo vi a nadie; Lo voy a leer un libro; ¿A quién la viste? En el área rioplatense se registran también complementos directos de cosa doblados y con la preposición a: Los puso sobre la mesa a los libros; Las dejé a las papas hirviendo. 

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