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El voseo

Se llama voseo al uso del pronombre vos como forma de tratamiento dirigida a un solo interlocutor, así como al empleo de las varias desinencias que reflejan los rasgos gramaticales de este pronombre en la flexión verbal. El voseo como tratamiento de confianza es propio de ciertas áreas del español americano, y se diferencia del reverencial, examinado en Características generales, tanto desde el punto de vista sociolingüístico como desde el gramatical. Corresponde, en efecto, al mayor grado de familiaridad, y ocupa, por consiguiente, el polo opuesto al voseo reverencial. Desde el punto de vista gramatical, concuerda con reflexivos átonos y posesivos en singular, como en Vos no te cuidás o en si vos leés una carta tuya (frente a Si vos leéis una carta vuestra, en el voseo reverencial). En los casos oblicuos no es raro encontrar las alternancias con vos ~ contigo; para vos ~ para ti. Por lo que respecta a la concordancia con el verbo, existen estas tres modalidades: 

Voseo flexivo (antiguas desinencias de plural):
1. Pronominal (con el pronombre vos): vos tenéis, vos tenés, vos tenís.
2. No pronominal (con el pronombre ): tú tenés, tú tenís.
Voseo no flexivo (desinencias correspondientes a ):
3. Pronominal (con el pronombre vos): vos tienes

La menos común de las tres es la última. Las variantes desinenciales del voseo flexivo se exponen en Las variantes del voseo. 

Aunque el voseo no reverencial se documenta, en mayor o menor medida, en casi todos los países de América (con la posible excepción del área antillana), en algunos, como México, es residual, y en los demás no siempre se extiende a todas las regiones, además de presentar condiciones de uso notablemente dispares. Se ha observado que las áreas americanas menos voseantes coinciden en parte con las regiones en las que se instalaron los virreinatos (México, Lima), las universidades (Santo Domingo) y en general con las zonas que experimentaron mayor florecimiento cultural o mantuvieron mayor contacto con la metrópoli (Venezuela, entre otras). Su extensión actual no es estable, pues está en expansión en unas zonas y en regresión en otras, según los valores a que se asocie. 

Más compleja e inestable aún es la situación sociolingüística del voseo. De haber estado sujeto a una fuerte presión normativa y haber sido combatido por la enseñanza, ha pasado a ser, en algunas áreas, la forma general del trato de confianza. Así ocurre en la Argentina, el Uruguay, Costa Rica, Nicaragua, la región de Antioquia (Colombia), la de Zulia (Venezuela) o la de Esmeraldas (Ecuador). Sin embargo en otras, como El Salvador, no excede el ámbito de la lengua familiar y carece de prestigio fuera de ella. En otras, como Panamá, es eminentemente rural y su empleo resta prestigio social. La estimación que reciben las variedades del voseo puede ser también dispar en las áreas en las que se usa. Así, el voseo flexivo no pronominal ha estado tradicionalmente más desprestigiado en Chile que en el Uruguay, mientras que este país rechaza más que la Argentina o que los países centroamericanos el voseo en subjuntivo. Por otra parte, en algunas zonas de la Argentina en que alternan tuteo y voseo flexivos en los imperativos negativos, se pre ere el primero si la petición es cortés (No me esperes), y se elige preferentemente el segundo si se trata de una orden (No me esperés), un consejo o un pedido de otro tipo (No te preocupés). 

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