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Características generales

Se llaman formas de tratamiento las variantes pronominales que se eligen para dirigirse a alguien en función de la relación social que existe entre el emisor y el receptor (tú, usted, vos, os, le, te, etc.). Se incluyen también entre ellas los grupos nominales usados para dirigirse a algún destinatario, tanto cuando constituyen fórmulas genéricas del trato cortés (don Francisco, señor Martínez) como cuando se eligen en función de la posición del destinatario en alguna jerarquía (Su Majestad, Vuestra Ilustrísima, Su Señoría, Su Eminencia, Su Santidad)

En el uso de los tratamientos intervienen circunstancias sociales y situacionales de tipo diverso que pueden variar dependiendo de áreas geográficas y comunidades particulares. Los factores que condicionan su elección se pueden agrupar en torno a dos polos que podrían denominarse trato de confianza o de familiaridad y trato de respeto. Hay que advertir, no obstante, que la distribución de los tratamientos es más compleja de lo que estos rótulos sugieren, ya que la confianza ha de interpretarse a veces como la simple voluntad de acercamiento, y el respeto como el deseo de mantener cierta distancia. 

Se habla de tratamiento simétrico o recíproco cuando los dos interlocutores se dispensan el mismo, y de tratamiento asimétrico en caso contrario. Por otra parte, el tratamiento es estable o permanente cuando una persona lo usa para dirigirse a otra en cualquier situación, y es variable o circunstancial cuando puede cambiar en función de esta. Por ejemplo, es normal que los espectadores de las competiciones deportivas usen en el estadio el trato de familiaridad (o vos) con el árbitro aun cuando no lo conocen personalmente, y empleen en cambio la forma usted si hablan con esa misma persona en otras circunstancias. 

Se percibe en el español contemporáneo un notable desarrollo del tratamiento de familiaridad. El incremento comenzó en la primera mitad del siglo XX, pero que se ha extendido de forma más notoria en los últimos treinta o cuarenta años. El uso creciente de las formas de familiaridad constituye un signo de cercanía, de igualdad, asumida o presupuesta, y de solidaridad, favorecido tanto por el auge de los movimientos políticos igualitarios como por la estimación que se concede hoy al hecho mismo de ser joven. El uso extendido de y vos en la publicidad refleja bien esta escala de valores. El trato general con desconocidos adultos sigue siendo el de usted, con variaciones que están en función de las áreas geográficas, pero también de la edad del que lo dispensa. 

Es habitual en el español actual el trato de (o de vos, según las zonas) entre parientes cercanos, si bien aún persiste en el español americano (y, en menor medida, también en el europeo) el trato de usted dirigido a los padres, a los abuelos o a los padres políticos. Es frecuente asimismo utilizar el tratamiento de confianza entre compañeros y colegas, a diferencia de lo que era normal en el siglo XIX y parte del XX. Algunas situaciones potenciales de conflicto se deben a que el tratamiento de confianza o de familiaridad puede connotar ausencia de respeto. Así, se ha extendido en algunos países americanos, y también en España, el abandono de la forma usted por parte del personal sanitario para dirigirse a sus pacientes en los hospitales, sea cual sea su edad, lo cual no siempre es bien aceptado por los destinatarios. De la misma forma, el trato de o de vos en las relaciones entre el alumno y el profesor se está extendiendo en todos los niveles de la enseñanza (no siempre con el beneplácito previo del profesor) en el español europeo, aunque restringido a menudo por variables como la edad o el respeto. Es poco frecuente en el español americano, pero avanza en algunas áreas. El tuteo puede considerarse ofensivo cuando se usa para dirigirse a un dependiente o a un camarero adulto al que no se conoce, o a un cliente adulto igualmente desconocido. 

También el uso del usted puede hacer sentir incómodo al interlocutor si, en lugar de como forma de respeto, se interpreta como medio para marcar distancia o como señal de que se le considera persona de edad. Al igual que en ciertas zonas es mayor la proporción del tuteo (por ejemplo, en el País asco, en España), hay otras en que resulta llamativa la frecuencia del usted, que se extiende a un número amplio de contextos, incluidos los de intimidad (por ejemplo, el trato entre cónyuges y enamorados). Así ocurre, por ejemplo, en algunos países centroamericanos, pero también en áreas de Colombia, Venezuela, Chile y la Argentina. 

En varios países americanos convive el voseo con el trato de y de usted como tercera forma de dirigirse al interlocutor, lo que hace aún más compleja la distribución de los tratamientos. Se ha considerado que constituye en estos usos un grado intermedio entre vos (forma no marcada para el trato de confianza) y usted (forma de respeto). Otros autores entienden que se trata más bien de dos sistemas que conviven: el local (usted / vos) y el general (usted / tú). En cualquier caso, el uso de los tres pronombres, allí donde existen, está sometido a condiciones variables y sutiles relativas a la intimidad o la formalidad de la situación, las intenciones del hablante, su edad e incluso el sexo de los interlocutores. 

El pronombre vos se utilizaba en español medieval para dirigirse a varias personas o a una sola. En este último caso constituía una forma del trato de respeto, más tarde sustituida por vuestra merced > usted. Tal uso reverencial de vos pervive hoy en España, aunque en regresión, para referirse al rey y a altas personalidades. Es raro en América, si bien se documenta ocasionalmente en casi todos los países en contextos solemnes. Constituye el tratamiento más respetuoso concebible. El pronombre vos aparece en los casos rectos y oblicuos (Vos decidís; Es para vos) y extiende la concordancia al verbo (cantáis / tenéis / salís), a los pronombres átonos y a los posesivos (Si vos dais vuestro consentimiento, os informaremos de todo). Se diferencia en esto del voseo americano y de las formas de tratamiento que proceden de grupos nominales. 

El pronombre vos dirigido a varias personas acabó siendo sustituido por vosotros / vosotras, hoy constituido en el tratamiento de confianza que corresponde en plural al trato de tú. No se consolidó, sin embargo, vosotros en América ni en algunas zonas de España (la mayor parte de Canarias y Andalucía occidental), donde se usa ustedes en el trato de confianza y en el de respeto. La pérdida de uso de vosotros llevó consigo la de os y la de vuestro / vuestra

Es un rasgo común de las lenguas romances el usar grupos nominales construidos con posesivos en lugar de pronombres de segunda persona para dirigirse al interlocutor. De los muchos sustantivos que tuvieron este uso, hoy perviven como formas de tratamiento alteza, eminencia, excelencia, majestad, santidad, señoría o reverencia, entre otros. Estos sustantivos pueden ir precedidos del posesivo vuestro / vuestra (vuestra alteza, vuestra excelencia) o bien de su (su alteza, su excelencia), opción más frecuente. En uno y otro caso, la concordancia se hace en singular: Vuestra majestad dio su consentimiento. Es lógico que el comportamiento sintáctico de estos grupos nominales coincida con el del pronombre usted, ya que esta forma procede también de un grupo nominal, como se ha recordado (vuestra merced). Usted fue sustituyendo a vos en el trato de respeto a través de un proceso que comenzó en el XIV y se prolongó a lo largo de tres siglos. Algunos de los tratamientos mencionados conocen también formas abreviadas, como vuecencia para vuestra excelencia, o usía para su señoría. Es habitual en muchos países dirigirse a un militar con el posesivo mi seguido de su rango: mi sargento, mi general

En el español general actual se antepone don / doña al nombre de pila (y a veces también a los diminutivos e hipocorísticos: doña Manolita, don Paco) como forma de designación respetuosa o cortés: don Francisco, doña María. En muchos países americanos se usa asimismo doña (pero no don) como apelativo autónomo en contextos informales: ¿Cómo le va, doña? Constituyen formas de tratamiento dirigidas a los religiosos fray / sor, hermano / hermana, padre / madre, todos ellos considerados gramaticalmente, al igual que don, sustantivos en aposición. A diferencia de don / doña, los tratamientos señor / señora admiten el plural y llevan artículo cuando no se usan como vocativos. En algunos países pueden llevarlo también en este caso, como en ¿Cómo está la señora Amelia dirigiéndose a ella , que hace tiempo que no viene por aquí? El tratamiento señor / señora puede preceder al apellido —(el) señor García— y también al nombre de pila —(el) señor Francisco—, aunque este último contexto no es común a todos los países ni a todos los sectores sociales. La oposición señora / señorita se utilizó tradicionalmente para distinguir a las mujeres casadas de las solteras. Aunque este uso no ha desaparecido por completo, el término señorita se aplica hoy con preferencia a las mujeres jóvenes, o bien, independientemente de su edad, a las que ejercen determinadas profesiones, por ejemplo la de telefonista. 

Los sustantivos que designan títulos, cargos y oficios se pueden usar en español como apelativos en el trato personal, además de como títulos oficiales: alcalde, director, doctor, ingeniero, licenciado, maestro, ministro, presidente, rector. El uso de estos apelativos puede ser compatible hoy en la conversación con el tratamiento de confianza (¿Estás de acuerdo, presidente?), pero se requieren las formas verbales correspondientes al trato de respeto cuando se construyen con señor / señora (¿Está usted de acuerdo, señor presidente?).

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