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Usos deíctico, anafórico y endofórico del artículo determinado

El dominio de definitud se suele interpretar por defecto, es decir, suponiendo que se corresponde con la situación en que se emite el enunciado. Este es el uso deíctico (señalador) del artículo determinado. Así, en la oración Cierra las ventanas, por favor, que entra mucho ruido, resulta natural entender que las ventanas que deben cerrarse son las más inmediatas a los dos interlocutores, no las de toda la casa. De manera similar, es normal emplear la expresión el presidente de los Estados Unidos en el sentido de ‘el actual presidente de los Estados nidos’. 

Los usos más frecuentes del artículo determinado son los anafóricos. La denotación del grupo nominal de nido se identifica en ellos por su vinculación con un elemento previo del discurso. Así, el que ha informado a su interlocutor con la expresión Hoy he recibido una carta podrá hacer en el discurso subsiguiente sucesivas menciones del objeto recibido, bien a través de grupos nominales definidos que contengan el mismo sustantivo (la carta, la carta a la que me refiero, la carta de marras, la susodicha carta, esa carta), bien mediante sinónimos, hipónimos o hiperónimos suyos (el mensaje, la misiva, el documento, etc.). Entre estas expresiones (la carta a la que me refiero, el mensaje) y su asociado (una carta) se da en todos estos casos una relación de correferencia, ya que ambos designan el mismo ser. Esta relación se denomina anáfora directa. 

La relación anafórica del grupo nominal de nido con su asociado es muchas veces indirecta. Así, en la secuencia En el buzón había una carta perfumada. El remite se leía con claridad Florence Clemen. Pauline rasgó el sobre y leyó las líneas que llenaban la tarjeta (Puértolas, Burdeos), las expresiones el remite, el sobre, las líneas, la tarjeta pueden construirse como definidas porque sus contenidos, aunque no totalmente coincidentes, están relacionados con el designado por la expresión una carta perfumada, introducida con anterioridad. Este elemento asociado, no correferente con el grupo nominal de nido, suele llamarse punto de anclaje o ancla. El tipo de vínculo que se crea de ese modo se denomina anáfora asociativa. Esta se obtiene muy a menudo de ámbitos en los que el artículo determinado se antepone al nombre de una parte, un fragmento o un componente de la entidad que constituye el ancla (como en una carta... el remite). Es, pues, posible utilizar el artículo de nido en expresiones como el tejado, si se ha hablado antes de una casa. Esta relación parte – todo se denomina habitualmente meronimia. 

Los usos endofóricos del artículo determinado son aquellos en los que algún modificador o complemento interno al grupo nominal aporta la información necesaria para que este pueda emplearse como de nido en su primera mención (La información consabida y el concepto de unicidad). Así pues, en Y entonces Olga le dio la carta, la identificación de la carta habrá de realizarse en el discurso previo (uso anafórico); en cambio, en Y entonces Olga le dio la carta que había estado escribiendo durante toda la mañana, la oración de relativo contiene la información necesaria para realizar la identificación (uso endofórico).

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