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Lo referencial

El lo referencial admite tres variantes: 

1. Absoluta: No le gusta lo salado.
2. Relativa o partitiva: Lo difícil del curso es el comienzo.
3. Atributiva cuantificada: Lo difícil del curso lo hizo abandonar. 

Como se ve, en 1 no es necesario complemento preposicional alguno, a diferencia de 2 y 3. El ejemplo propuesto en 1 significa aproximadamente ‘No le gustan las cosas saladas’. También pertenecen a 1 las relativas semilibres encabezadas por lo, como en No me gusta lo que haces. En 2 se obtiene una estructura análoga a la partitiva, ya que se denota una relación meronímica (Usos deíctico, anafórico y endofórico del artículo determinado) o de «parte – todo». Una posible paráfrasis del ejemplo que ilustra 2 sería, por consiguiente, ‘La parte difícil de este curso es el comienzo’. En las interpretaciones 1 y 2, el artículo neutro puede ir precedido del cuantificador universal todo: Todo lo que nos queda por hacer es fácil; Todo lo engorroso del trabajo se te olvida, o por un adverbio de foco: Está en venta únicamente lo expuesto (es decir, ‘las cosas expuestas’). Frente a las interpretaciones anteriores, en 3 se denota una propiedad extrema cuantificada, lo que permite la paráfrasis aproximada ‘La extrema dificultad de este curso lo hizo abandonar’. Son ejemplos de 3 los siguientes: 

No pensó en otra cosa que en lo intrépido de su determinación y en lo leal de la de Ambrosio (Caballero Bonald, Pájaros); Ha demostrado lo imposible y lo inútil de tales esfuerzos (Excélsior 14/9/2001); El hecho de que arremetiera precisamente contra los que asistían a sus obras y las aplaudían hace patente lo absurdo de su forma de proceder (Boadella, Memorias). 

Un mismo grupo nominal (lo divertido del asunto) puede admitir la interpretación relativa o partitiva (Lo divertido del asunto fue solo el comienzo, que admite la paráfrasis ‘La parte divertida del asunto…’), o bien la atributiva cuantificada (Lo divertido del asunto la llevó a escribir una crónica para el periódico, equivalente a ‘Lo enormemente divertido del asunto…’ o ‘El hecho de que fuera tan divertido aquel asunto…’). 

Las construcciones con lo referencial no se refieren a seres animados, como se ha explicado, pero pueden denotar un considerable abanico de entidades: cosas materiales (lo que has comprado), entidades abstractas (Hay que hacer lo correcto), lugares (desde lo alto del rascacielos), acontecimientos (lo sucedido ayer), contenidos proposicionales (lo afirmado por el presidente en la reunión), ideas, pensamientos o iniciativas: Y no se crea que lo de esconder los fusiles en los bosques es una ficción poética (Sarmiento, Facundo), etc. Cuando el artículo neutro se combina con un adjetivo o un participio, la realidad designada puede ser de naturaleza concreta, como se ha visto (Me gusta lo salado, equivalente a ‘las cosas saladas’), pero también puede hacer referencia a entidades abstractas: Y lo caprichoso, lo inicuo, es que se las tomó conmigo, que hasta entonces nada tenía que ver con el asunto (Mujica Lainez, Escarabajo). Otras veces se indica indirectamente una cantidad, como en Él no había conseguido ganar ni siquiera lo imprescindible para vivir con desahogo (Mendoza, Ciudad); Al menos Amoptis es eficaz y solo roba lo normal en un administrador (Sampedro, Sirena). En muchas de estas construcciones se elide una subordinada sustantiva, de forma que el adjetivo se predica de una entidad proposicional. Así, en el último ejemplo, Solo roba lo normal admite la paráfrasis ‘Solo roba lo que es normal robar’. 

Los grupos nominales neutros de carácter superlativo aparecen con frecuencia en grupos preposicionales encabezados por la preposición de, tanto si son predicados (Esa chica es de lo más raro que he visto) como si son modificadores atributivos del sustantivo (una chica de lo más raro que he visto). La diferencia entre las codas con superlativos neutros y las que no los contienen se percibe comparando una película de las más divertidas que he visto últimamente, con una película de lo más divertido que he visto últimamente: la primera alude solo a objetos de la misma especie, en este caso películas, como muestra la concordancia de género entre la coda y el sustantivo modificado; la segunda coda designa un conjunto de entidades de todo tipo —no solo de películas— que se caracterizan por cumplir la propiedad extrema señalada por el superlativo. 

Vacila a veces la concordancia del adjetivo en las construcciones superlativas encabezadas por lo. El patrón predominante en la lengua escrita es el que presenta la marca de masculino singular, como en los ejemplos siguientes: 

Me parece comprender que para mi nueva condición de ganadero, una casa es de lo más superfluo (Saer, Ocasión); Su conducta no ha sido de lo más bonito, que digamos (Cambaceres, Música); Las enfermas eran de lo más caído y miserable (Baroja, Árbol); Los testimonios fueron de lo más contradictorio (Pitol, Juegos). Así pues, contradictorio aparece en singular en el último ejemplo porque concuerda con lo, no con testimonios. Frente a este esquema de concordancia interna, se atestigua un segundo modelo de concordancia externa del adjetivo, en el que la relación se establece con el sustantivo del que se predica la cualidad. En efecto, en Las respuestas de estos últimos han sido de lo más variadas (ABC 10/7/1988), el adjetivo variadas no concuerda con lo sino con respuestas. En Empecé a notar cosas de lo más extrañas en mi habitación (Bryce Echenique, Martín Romaña) se observa esta misma concordancia en relación con el género. En esta segunda variante de lo más se interpreta como una locución adverbial de grado que modifica a los adjetivos variadas y extrañas.

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