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Diferencias entre las dos clases de adverbios de lugar

Los adverbios del grupo A (y, en algunos usos, también los del grupo B) comparten con los demostrativos su naturaleza referencial. De hecho, pueden usarse para identificar lugares, como en La planta está encima de la mesa. Los llamados direccionales admiten la cuantificación de grado: más adentro, demasiado arriba, muy atrás, que tienden a rechazar, en cambio, los de ubicación: *más dentro, *menos fuera, *menos detrás. Se registran, sin embargo, algunas excepciones, casi siempre en usos figurados, como muy dentro de mí; totalmente fuera de sí, etc. Las preposiciones que expresan dirección y límite se combinan con los direccionales (se dice, pues, hacia atrás, no hacia detrás), pero en los complementos preposicionales que expresan ubicación se observa alternancia de ambos grupos: el asiento de {detrás ~ atrás}. Solo los del grupo A admiten con naturalidad modificadores de naturaleza focal: justamente detrás, encima mismo. 

Los adverbios del grupo A tienen complemento, que puede estar expreso, como en El perro estaba fuera de la casa, o bien quedar implícito, como en El perro estaba fuera (se entiende ‘de cierto lugar mencionado antes’). Comparten esta propiedad con antes, después, cerca o lejos. El complemento de los adverbios de ubicación se presenta a veces en forma de pronombre de dativo, como en Había caído encima de él ~ Le había caído encima. Sobre el uso de estos adverbios con modificadores posesivos (detrás tuyo por detrás de ti), véase Alternancia de los posesivos posnominales con los grupos preposicionales introducidos por de

Los adverbios del grupo B se construyen con complemento en la mayor parte de las variedades del español americano, raramente en el europeo. Estos usos convierten las formas del grupo B en adverbios de ubicación (grupo A), puesto que en tales casos no se expresa propiamente dirección ni orientación: 

Jamás se me habría ocurrido que adentro de un manicomio uno pudiera sentirse mucho más seguro (Edwards, Anfitrión); Y te callás la boca, ¿entendés? Ni una palabra afuera de acá (Pavlovsky, Galíndez); Se ve en un estrado abajo de la pantalla del cine local (Pitol, Juegos); Se encontraba arriba de la escalinata (Azancot, Amores); No me parece que se trate de jugar una carta atrás de otra como en el truco (Piglia, Respiración); Viene adelante de ellos (Aridjis, Moctezuma). 

Las construcciones que se reproducen, correctas en el español de América, se evitan en los registros formales del español europeo, en el que carecen de prestigio. En todas las variedades se acepta, en cambio, la pauta en la que los complementos con la preposición de están inducidos por más, como en más arriba del televisor, que alude a un espacio indeterminado situado por encima de dicho aparato. 

Los adverbios direccionales aparecen como el segundo componente en las construcciones adverbiales bimembres que ilustran secuencias como por la cuesta abajo, por la calle arriba o cuesta arriba. El primer segmento designa un trayecto y el segundo una dirección, que es el concepto expresado por la construcción en su conjunto. Con predicados de estado, estas construcciones indican ubicación imprecisa, como en El poblado está situado río arriba. La misma pauta se admite también en construcciones temporales como Había muerto atropellado por un borracho varios años atrás (Montero, Amado) y en otras en las que el espacio recorrido se mide por el tiempo que conlleva: Desde varios kilómetros atrás mordía chiles para despertarse (Hayen, Calle). En la lengua actual están parcialmente lexicalizadas construcciones como boca abajo, cuesta arriba (en el sentido de ‘difícil’), patas arriba (o patas para arriba en el Río de la Plata, ‘del revés’), así como las expresiones de abajo arriba y de arriba abajo. 

Expresan ubicación el adverbio enfrente, y el par cerca / lejos, mientras que alrededor y sus variantes en derredor, en rededor y alredor (la última incorrecta) corresponden a los dos grupos: se expresa ubicación en los edificios que están alrededor de la plaza, pero dirección en El vehículo da vueltas alrededor de la plaza. Los adverbios antes y después expresan, en el dominio temporal, relaciones similares a las que manifiestan los de ubicación en el ámbito del espacio. No son propiamente adverbios de lugar lateralmente, paralelamente, transversalmente y otros similares, si bien se pueden asimilar a los adverbios direccionales cuando se construyen con verbos de movimiento. Los adverbios cerca y lejos toman complementos expresos o tácitos, pero la localización a la que dan lugar no aporta información sobre la orientación del referente, como hace por ejemplo detrás en detrás de la valla. Expresan distancia, pero incorporan léxicamente esta noción, por lo que no son compatibles con expresiones que la especifiquen: dos metros {detrás ~ *cerca} de la valla. Cuando cerca y lejos se construyen sin complemento, el punto de referencia necesario para establecer su significado puede ser algún lugar mencionado en el discurso previo, como en Nosotros vivimos en la calle Mayor y mi hermano vive muy cerca (‘de la calle Mayor’), pero también aquel en el que se ubica el que habla, como en Ella vive muy cerca (se entiende ‘de aquí’). 

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