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Clases de adverbios. Criterios de clasificación

Existen muchos criterios para clasificar los adverbios, pero los fundamentales son los siguientes: 

A. Su estructura morfológica B. Su significado
C. Su naturaleza gramatical D. Su incidencia sintáctica 

De acuerdo con el criterio A, los adverbios se dividen en simples, como bien, mal, cerca, lejos, siempre, sí, quizá(s), acaso, aquí, allí, entonces, luego, y los formados por algún recurso morfológico, que guardan una relación con otras clases de palabras. La serie más numerosa se ajusta a la pauta A-mente. Otros están emparentados con las preposiciones: delante y adelante con ante; detrás y atrás con tras; debajo con bajo, etc. Los adverbios mejor y peor se consideran comparativos sincréticos, puesto que envuelven el cuantificador comparativo más: escribir mejor que antes, el que peor canta. Se recomienda evitar secuencias incorrectas como Juan canta más mejor que María (por Juan canta mejor que María), en las que se añade superfluamente el comparativo más a un adverbio que ya expresa esta noción. En la lengua coloquial de muchos países hispanohablantes aceptan afijos apreciativos un buen número de adverbios: ahorita, aquicito, allacito, cerquita, despuesito, lejitos, lejotes, lueguito, poquito, entre otros (Restricciones en la aparición de los sufijos apreciativos), así como prefijos intensivos (rebién, recontrarrápido, requetemal, requetemucho, superbién, superlejos). Los llamados adverbios adjetivales provienen de la recategorización de algunos adjetivos calificativos, como bajo, en volar bajo o fuerte, en golpear fuerte. 

Según el criterio B, los adverbios se clasifican tradicionalmente por su significado en adverbios de cantidad (mucho, demasiado, cuanto), de lugar (allí, aquí, arriba, detrás, encima), de tiempo (ayer, siempre, después, frecuentemente), de manera (bien, así, peor, cuidadosamente), de afirmación (sí, claro, obviamente), de negación (no, nada, apenas, nunca, jamás y tampoco) y de duda: quizá, a lo mejor, acaso, tal vez (o talvez). En algunos estudios contemporáneos, se agregan a estos grupos, como se hará aquí, los adverbios que expresan aspecto, como todavía o completamente, si bien los límites de esta clase gramatical son aún imprecisos. Entre los de manera o modo, muchos terminan en -mente, como cortésmente, y pueden parafrasearse por «con + sustantivo» (con cortesía), o mediante el sustantivo manera o modo seguido del adjetivo correspondiente (de manera cortés). Sin embargo, otros expresan nociones diferentes: causa (curarse milagrosamente), medio o sistema de actuación (comunicarse telefónicamente) o lugar (mundialmente conocido). Algunos adverbios en -mente derivados de adjetivos son opacos al significado de estos. Así, no se suele usar el adjetivo práctico para construir paráfrasis del adverbio de aproximación prácticamente (‘casi’), como en Los antílopes tibetanos están prácticamente extinguidos. 

De acuerdo con el criterio C, los adverbios se dividen en dos grandes grupos: léxicos y gramaticales (Criterios de clasificación). Son propiamente léxicos adrede, bien, deprisa, regular, temprano, etc. Cabe añadir la mayor parte de los terminados en -mente, que constituyen una clase abierta, al igual que la de los adjetivos calificativos. Entre los adverbios gramaticales, que forman paradigmas cerrados, se reconocen las siete subclases siguientes: demostrativos, identificativos o referenciales, cuantificativos, relativos, interrogativos, exclamativos y focales. Los adverbios demostrativos (aquí, allá, ahora, hoy, mañana, entonces, así) tienen propiedades pronominales, puesto que su significado se obtiene por deixis (Concepto de deixis) o a través de relaciones anafóricas. También presentan estas propiedades los adverbios llamados identificativos o referenciales (antes / después; delante / detrás; encima / debajo, etc.), ya que pueden referirse a tiempos o lugares, como en Sucedió un poco antes de estallar la guerra. Pueden ser asimismo términos de preposición (propiedad típicamente nominal): el árbol de detrás de la casa; las costumbres de antes. Los cuantificativos, como muy despacio, algo apartada o No me gustó demasiado, expresan cantidad, número, grado, intensidad y otras nociones similares. Los adverbios relativos (cuando, cuanto, como, donde, además de los relativos indefinidos o inespecíficos que terminan en -quiera), los adverbios interrogativos (cuándo, cuánto, cómo, dónde y por qué ) y los adverbios exclamativos (coincidentes con los interrogativos, aunque existen diferencias semánticas importantes entre ellos) comparten propiedades gramaticales. Por último, los adverbios de foco o focales, entre los que están no, también, solo, incluso, precisamente, concretamente y otros, se caracterizan por resaltar o enfatizar ciertos segmentos, sea a distancia o en contigüidad. Así sucede en Solo lo dijo una vez y en Lo dijo solo una vez, donde el adverbio de foco solo ejerce su efecto sobre el grupo nominal una vez, que se halla dentro de su ámbito. Como consecuencia del carácter transversal de la noción de adverbio, las subclases que estas palabras forman pueden cruzarse. Así, los adverbios cuanto y cuánto son simultáneamente elementos cuantificativos y relativos (cuanto) o interrogativos (cuánto). 

El criterio D es el más polémico de los cuatro. Agrupa los adverbios en función de las relaciones sintácticas a que dan lugar y los divide en argumentales, atributivos y adjuntos. Los adverbios argumentales están seleccionados por algún predicado como parte esencial de su significación (recuérdense Tipos de funciones. El concepto de predicado en relación con la noción de ‘argumento’). Solo excepcionalmente pueden suprimirse: Pon aquí la chaqueta (locativo); Se portó estupendamente (de manera); Mide muy poco; La ópera dura excesivamente (cuantitativos, y el segundo también temporal). Son atributivos los que desempeñan la función sintáctica de atributo (Estamos aquí; ¿Cuándo es la reunión?; Estás estupendamente), una de cuyas variedades es la de complemento predicativo: Te veo mejor que hace un año; Las bebidas quedaron arriba. La mayor parte de los adverbios son, sin embargo, adjuntos, es decir, modificadores no seleccionados de verbos, adjetivos o adverbios, cuya supresión no afecta a la buena formación de los grupos sintácticos que modifican: hablar claramente, muy alto, nada lejos, psicológicamente endeble. Entre estos se distinguen los internos al predicado, denominados nucleares o centrales (como en estudiar concienzudamente un asunto), y los externos al predicado o periféricos (como en Lamentablemente, no quedaban entradas; Posiblemente nadie estaba enterado; Sinceramente, no sé qué decirte). Dentro de los periféricos cabe distinguir los oracionales, que inciden sobre toda la oración (Francamente, no te comprendo) y los conectores discursivos: Consecuentemente, no hay nada que hacer; No obstante, esperaremos. 

Muchas propiedades gramaticales de los adverbios se obtienen de la relación que se establece entre ellos y otros elementos de la oración, no necesariamente de la clase semántica a la que pertenezcan. En general, los criterios C y D son los que más se tienen en cuenta en los análisis contemporáneos, mientras que A y B son los más estudiados en los tradicionales. Téngase en cuenta, por ejemplo, que los adverbios de cantidad se distinguen por su significado (criterio B), pero muchos se relacionan con los indefinidos y muestran propiedades gramaticales características de estos, por lo que constituyen también uno de los grupos que resultan de aplicar el criterio C. En el resto del capítulo no se analizarán todos los tipos de adverbios, sino solo algunos de ellos, seleccionados en función de su interés e independientemente del criterio que permita establecer el paradigma al que correspondan. 

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