Рекламный блок

Características generales

Las locuciones adverbiales son expresiones fijas constituidas por varias palabras que equivalen a un solo adverbio. El número de locuciones adverbiales del español es muy superior al de locuciones que corresponden a las demás clases de palabras. Su estudio atañe más a la lexicografía, la fraseología y la dialectología que a la gramática, por lo que en esta obra solo se presentan algunos ejemplos de tan amplio paradigma. Varias de ellas admiten paráfrasis aproximadas con adverbios en -mente (en secreto ~ secretamente; en especial ~ especialmente), pero la mayor parte expresa significados más específicos que los adverbios que podrían emparentarse con ellas desde un punto de vista morfológico.

Muchas locuciones adverbiales poseen la estructura de los grupos preposicionales («preposición + sustantivo o grupo nominal»), pero se distinguen de estos por su mayor grado de fijación. En efecto, no suelen admitir variaciones morfológicas, con escasas excepciones (de mañana ~ de mañanita; a golpes ~ a golpetazos; a puchos ~ a puchitos). Aún más restringidas están las variaciones sintácticas como en a ratos ~ a ratos perdidos; a mi entender ~ a mi modesto (o particular) entender, etc. Algunas locuciones cuentan con variantes léxicas, a menudo usadas en áreas geográficas distintas y, a veces, también en épocas diferentes. Así, con el significado de al final o de en fin, se usan en la lengua oral de diversas zonas en un final, a la final y a las finales; por otra parte, de fijo muestra las variantes a la fija, en fijo, de fija. Se usa a la mejor en México y algunos países centroamericanos, pero con menor frecuencia que a lo mejor, empleada en todas las áreas hispanohablantes. Con el sentido de la locución a toda velocidad se han documentado, entre otras, las variantes a toda greña, a toda leche, a toda marcha, a toda mecha, a toda pastilla, a toda prisa, a todo gas, a todo mecate, a todo trapo, a todo tren, a todo trote, además de a todo correr, a todo dar y a todo meter. Todas las mencionadas son propias de la lengua conversacional. Por otra parte, algunas locuciones adverbiales adquieren sentidos diferentes en función del área  lingüística en que se usen. Así, de repente significa ‘repentinamente’ en todas las variedades del español, pero también ‘quizá, a lo mejor, posiblemente’ en muchos países americanos y en las islas Canarias (España), como en “Nunca se sabe, de repente puedo necesitarlo”, pensó (Allende, Casa).

Los límites entre los grupos preposicionales y las locuciones adverbiales pueden ser graduales. Un buen número de locuciones adverbiales admite variaciones dentro de paradigmas restringidos, como en a la primera, a la segunda, a la tercera…; a codazos, a golpes, a gritos, a tiros…; a la francesa, a la griega, a la inglesa… Las locuciones adverbiales se diferencian en su grado de composicionalidad, es decir, en la medida en que su estructura sintáctica pone de manifiesto su significado. Algunas son transparentes, es decir, permiten que se deduzca su significado a partir del de las palabras que las forman. A este grupo pertenecen a la disparada y 
de una disparada (‘al momento’, ‘precipitadamente’), comunes en el español rioplatense: Alboroto de auxiliares que entraban y salían a la disparada (Roa Bastos, Hijo); El que quiera en este pago / reírse de una disparada (Ascasubi, Aniceto). No es transparente, en cambio, al cohete o al cuete, usada en la misma región y en algunas partes de Centroamérica con el significado de ‘en vano’: Y al cuete es que el hombre clame / si la suerte no le liga (Lussich, Cantalicio).

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: