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Características fundamentales. Su posición sintáctica

El término adverbio de modo es más frecuente en la tradición que adverbio de manera. Sin embargo, hoy se suele considerar más apropiado el segundo, no solo porque el primero se asocia con la noción de ‘modalidad’, sino porque el término adverbio de modo se aplica también tradicionalmente a los que aportan propiedades de las proposiciones (como probablemente) o evalúan las actitudes del hablante (como lamentablemente). Expresan modo o manera el adverbio demostrativo así, los adverbios bien, mal, regular, mejor, peor (como en Antes escribía peor), muchos adverbios adjetivales, como alto en No hablen tan alto, y numerosos adverbios en -mente, que se forman a partir de adjetivos. Los adverbios de manera son adjuntos o complementos circunstanciales, pero pueden ser también argumentos de un predicado (portarse bien) o bien atributos (Clases de adverbios. Criterios de clasificación): El cuadro queda mejor así; La vi estupendamente. Muchos adverbios de manera funcionan como modificadores adjetivales. Por ejemplo, los adverbios terminados en -mente pueden cuantificar a los adjetivos o a los grupos sintácticos que estos forman (Subclases de adverbios cuantificativos​​​​​​​), por lo general sin perder su sentido original: 

Se comportaba como una mosca conscientemente altiva (Grandes, Aires); Había recobrado su aire ridículamente majestuoso (Gómez Avellaneda, Sab); […] las dos criadas, en la cocina, fregando platos y comentando perversamente divertidas el tragicómico suceso (Trigo, Jarrapellejos). 

Las dos posiciones características de los adverbios de manera que modifican a los predicados verbales son la medial o intercalada en el grupo verbal, como en Arrojado indignamente de la cabeza de su ejército, se salva de entre sus enemigos en el Entre Ríos (Sarmiento, Facundo), y la posición final: Tú cuentas que lo has pasado estupendamente (Berlanga, Gaznápira). No se suelen ubicar en la posición preverbal sin pausas, como en El doctor lentamente pasaba las hojas del diario, a menos que la anteposición sea inducida por algún elemento cuantificativo, como en No hay nada que tan dulcemente abrume al hombre como el peso de un techo propio (Galdós, Episodios), o en el partido que más seriamente está estudiando la reforma. Cuando los adverbios de modo se sitúan en la posición inicial de la oración, se obtienen efectos semánticos y estilísticos. Unas veces se interpreta como temática la información que aportan; otras, se considera que estos adverbios están orientados hacia el sujeto, como se explica a continuación. 

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