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Adverbios temporales referenciales y de duración

Los adverbios de tiempo referenciales se suelen dividir en dos grupos, establecidos con criterios sintácticos más que léxicos: los adverbios de localización temporal y los adverbios de marco. Los primeros aportan las coordenadas que permiten situar cronológicamente una situación. Aparecen dentro del grupo verbal al que modifican, como en La carta llegó ayer a su oficina, y a veces en posición inicial del grupo verbal, como en El Gobierno actualmente está desorientado o en Marcela antes no se peinaba así. Los adverbios de marco ocupan, en cambio, la posición preoracional (es decir, en primera posición), y a menudo aparecen separados de la oración mediante una pausa. Introducen un punto o un período a modo de encuadre de la situación que se describe, como en Ayer, Jerónimo estaba en Roma o en Últimamente, el pobre ya no podía ni caminar (Dou, Luna). Cuando los adverbios de marco y los de localización aparecen conjuntamente, la referencia temporal de los segundos se restringe al período temporal delimitado por los primeros, como en Ayer, la comida se sirvió muy temprano. 

Algunos adverbios temporales, como ayer, hoy, mañana, etc., se consideran demostrativos. Están sujetos a concordancia o compatibilidad semántica con el tiempo verbal del predicado al que modifican (Adverbios demostrativos de tiempo. Otros adverbios demostrativos), de modo que se espera un tiempo pretérito con el adverbio ayer y un presente con actualmente. Veáse, en relación con estas formas de compatibilidad, Los adverbios de localización y el tiempo verbal. Localización directa y localización de fase. Se asimilan de manera parcial a los adverbios de este grupo inmediatamente y enseguida, que no siempre están anclados en el momento del habla. Cuando lo están, alternan con ahora mismo, como en Ven aquí inmediatamente. Cuando no lo están, toman como punto de referencia el tiempo verbal del predicado al que modifican y significan ‘inmediatamente después (de ello)’: Blanca se espabiló inmediatamente (Espido, Melocotones); El señor Ríos había estado hacía diez minutos en TEXINAL, pero se marchó enseguida (Chavarría, Rojo). En cambio, próximamente solo es compatible con el futuro y con el presente prospectivo, al igual que sucede con el adjetivo próximo o la locución dentro de (Restricciones gramaticales en el término de las preposiciones y las locuciones preposicionales). La situación a la que se refiere se mide o se computa desde el momento del habla. 

Los adverbios temprano y pronto se interpretan con relación a un punto temporal que no es exactamente el mismo en el español europeo y en el americano. El adverbio temprano tiende a vincularse en España a un punto fijo, en concreto el del amanecer, mientras que en América se usa sobre todo en el sentido de ‘antes del tiempo establecido o convenido’. Así, si alguien va a llegar a una cita nocturna media hora antes de lo previsto, dirá en América Todavía es temprano, pero en España se prefiere Todavía es pronto. Los adverbios pronto y tarde pueden tomar el comienzo del día como punto de referencia (Se levantaba muy tarde), o bien dejar que tal punto dependa de otro tiempo: Es muy tarde, la película comenzaba a las ocho. También incorporan a menudo un rasgo modal, puesto que la designación del tiempo se interpreta de manera relativa a las expectativas del hablante, como en Marcos se distinguió por su valor en muchas acciones; ascendió pronto a sargento (Baroja, Hierba), donde pronto quiere decir ‘antes de lo esperado’. 

Se construyen con complementos preposicionales algunos adverbios de sentido temporal, como antes, después, luego o posteriormente. Estos adverbios establecen una relación de anterioridad, posterioridad o coincidencia entre la referencia temporal del complemento, a veces omitido, y la del tiempo verbal del predicado sobre el que inciden. Expresan anterioridad antes, anteriormente, previamente y, en algunas regiones, enantes. Denotan posterioridad, después, luego y posteriormente. Expresan, en cambio, coincidencia, simultáneamente y a la vez. Los adverbios antes, después y luego son comparativos. El primero equivale a ‘más temprano’, y los otros dos a ‘más tarde’. En consecuencia, son redundantes —además de incorrectas— las expresiones lo más antes posible (que a veces se registra en lugar de lo antes posible) y más después. Estos adverbios comparten con otras expresiones comparativas el que admiten los grupos nominales cuantificativos que se denominan diferenciales porque establecen la diferencia de medida entre dos magnitudes, como los subrayados en mil pesos más barato, dos meses después de su llegada, poco tiempo antes de morir y, con menor frecuencia, unos meses luego de su visita. Pueden ir seguidos de complementos formados con la preposición de, pero también con la conjunción comparativa que que encabeza asimismo los complementos de la locución temporal a la vez ‘al mismo tiempo (que…)’: 

Me quiero convencer / de lo vago de tu ser / antes que salgas de aquí (Zorrilla, Tenorio); La nota fue enviada el pasado viernes, luego que se conoció que varios compatriotas fueron detenidos (Prensa [Hond.] 18/2/1997); Pero a la vez que la curiosidad lo llevaba a tratarlo, percibía algo repugnante en él (Pitol, Juegos). 

El adverbio antes recibe una interpretación correctiva cuando indica que una acción sustituirá a la otra, como en La curiosidad es boba, es poco amiga de la imaginación, y antes prefiere horadar con la mirada que emplearla para interrogarse (Guelbenzu, Río). En los casos en que antes y después modifican a sustantivos temporales como día, noche, semana, mes, año a la manera de los adjetivos, se considera innecesario anteponerles la preposición de. Se prefiere, por tanto, el día antes, la semana después a las variantes con preposición (el día de antes). La preposición resulta, sin embargo, obligatoria en el día de hoy, donde el complemento subrayado es apositivo. 

Pueden expresar duración los adverbios cuantificativos bastante, mucho, poco, tanto, cuanto, cuánto (Los adverbios indefinidos entre las expresiones cuantificativas​​​​​​​), y otros como largamente, brevemente, momentáneamente o permanentemente, pero también señalar que una situación en curso no se detiene ni se interrumpe, como en Por fin don Humbert lo entendió así y ambos hablaron largamente (Mendoza, Ciudad). Con verbos que designan acciones puntuales, algunos de estos adverbios expresan el estado subsecuente a ellas, es decir, el que resulta de dicha acción, como en Se había instalado allí permanentemente o en Pero llegó la guerra y aquellos tiempos se fueron para siempre (Llamazares, Río).

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