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Adverbios del enunciado

Los adverbios del enunciado son también periféricos, pero, a diferencia de los de la enunciación, se centran en el contenido informativo del mensaje. Se suelen agrupar en las siguientes subclases:

A.  Evaluativos
B.  Modales o modalizadores
C.  Evidenciales

Entre los tres cubren las posibles actitudes del hablante hacia lo dicho: valoran la aserción (evaluativos), supeditan su veracidad o falsedad a ciertos factores externos (modalizadores) o la refuerzan o atenúan, informando en ocasiones de la fuente de la que se obtuvo dicha información y del crédito que el hablante le da (evidenciales). Aun así, se ha observado repetidamente que los límites entre estos dos últimos grupos son escurridizos.

Los adverbios del enunciado suelen rechazar las modalidades oracionales no enunciativas: *Posiblemente, ¿está enamorada?; *Naturalmente, dejemos así las cosas; *Ven tal vez, y no caen tampoco dentro del ámbito de un operador, como la interrogación en *¿Les llegó la noticia posiblemente? Aun así, aparecen en algunas oraciones  interrogativas  interpretados  como  predicados  de  toda  la  proposición, como en ¿Se besaban tal vez? (Mujica Lainez, Bomarzo). De manera análoga, es posible formular preguntas como ¿Por quién vas a votar probablemente?, con el sentido de ‘¿Por quién es probable que vayas a votar?’.

Los adverbios evaluativos son atributos oracionales. El que dice Afortunadamente, todo se pudo arreglar atribuye el ser afortunado al hecho de que cierto problema tuviera remedio. Con estos adverbios se suelen ponderar las consecuencias favorables o desfavorables de alguna situación. Expresan valoración positiva afortunadamente,  felizmente, milagrosamente, por fortuna, por suerte, etc.; manifiestan, en cambio, valoración negativa desafortunadamente, desgraciadamente, tristemente, por desgracia y otros similares. Estos adverbios y locuciones adverbiales presuponen que la oración que modifican denota un hecho tenido por cierto, por lo que se suelen considerar factivos. Otros adverbios de este grupo expresan la medida en que el enunciado satisface las  expectativas del hablante sobre cierta situación: asombrosamente, curiosamente, extrañamente, inconcebiblemente, increíblemente, inexplicablemente, irónicamente, lógicamente, naturalmente, paradójicamete, sorprendentemente. Al igual que el resto de los adverbios periféricos, aparecen en posición inicial, pero también  
en incisos o en posición final, precedidos de pausa:

Felizmente, aquí, no es fuerte el viento (Arguedas, J. M., Zorro); El hecho de que nadie crea en la realidad de los sustantivos hace, paradójicamente, que sea interminable su número (Borges, Ficciones); El resultado de una empresa no está en el “éxito” cuantificable en términos mercadotécnicos o neoliberales, afortunadamente (Vistazo 19/6/1997).

Cuando la pausa no está presente, dejan de interpretarse como adverbios oracionales y pasan a ser 
adverbios internos al grupo verbal, como en Todo terminó lamentablemente, o modificadores suboracionales,  como en una obra lamentablemente inconclusa.

Los adverbios modales expresan informaciones relativas a la actitud del hablante hacia el contenido de los mensajes que son similares a las que manifiestan los auxiliares modales. Así, posiblemente es un adverbio modal epistémico, de forma similar a como poder es un auxiliar modal epistémico (Clases de perífrasis verbales y Principales perífrasis modales de infinitivo). Repárese en que las oraciones Posiblemente, las cosas son así y Las cosas pueden ser así (en uno de sus sentidos) expresan el mismo significado, por lo que la combinación Las cosas posiblemente pueden ser así resulta redundante. Los adverbios modales epistémicos se asocian con la verosimilitud, la posibilidad y la incertidumbre. En este grupo se inscribe la clase tradicional de los adverbios y locuciones adverbiales de duda, como quizá(s), tal vez, a lo mejor, acaso, igual, capaz (que) (el último, común en el español americano), así como los adverbios posiblemente y probablemente. Todos ellos inducen el modo verbal y son compatibles tanto con el indicativo, como en El objetivo del secuestro posiblemente tiene la meta de demostrar que […] (Excélsior 30/8/1996), como con el subjuntivo (Elección del modo con preposiciones, adverbios e interjecciones): Si se consigue ordenar los actos, día a día, posiblemente se organice la estructura interior (Peri Rossi, 
Solitario). También expresa probabilidad alta el adverbio seguramente. Los adverbios y locuciones adverbiales  deónticos, como  necesariamente, obligatoriamente, indefectiblemente, con seguridad, por narices, sin remedio, pese a quien pese, de cajón, y otros de extensión más restringida como de todas todas, impajaritablemente, impepinablemente, supeditan la veracidad de las proposiciones a condiciones externas relativas a la necesidad, la obligación u otros factores de naturaleza normativa o impositiva.

Mientras que los adverbios modales epistémicos suspenden la asignación de un valor de verdad a la proposición a la que modifican, los llamados evidenciales (grupo C) intensifican o atenúan la fuerza de lo que se asevera. Se usan para intensificarla ciertamente, efectivamente, evidentemente, incuestionablemente, indiscutiblemente, indudablemente, naturalmente, obviamente, realmente, verdaderamente, y las locuciones con (toda) seguridad, en verdad, desde luego, de veras, de verdad, en efecto, por supuesto, sin duda. En cambio, atenúan o matizan la veracidad de la proposición aparentemente, hipotéticamente, presumiblemente, presuntamente, supuestamente, teóricamente, virtualmente, así como las locuciones adverbiales a lo que parece (o por lo que parece), al parecer, en apariencia y por lo visto. Los adverbios de este grupo pueden incidir sobre segmentos menores que la oración: razonamientos seguramente inverosímiles, documentos al parecer auténticos.

Casi todos los adverbios evidenciales y muchos de los modales epistémicos comparten con los adverbios de afirmación la posibilidad de seleccionar una de las opciones de las preguntas disyuntivas, como en —¿Tiene hambre? —{Evidentemente ~ Probablemente ~ Sí ~ Claro}. Algunas interjecciones (como claro) se asimilan a este paradigma. Es frecuente que el hablante establezca un vínculo anafórico con el texto precedente para interpretar debidamente la respuesta. Este vínculo permite reconstruir la parte del enunciado no repetida al responder: Me preguntó si aceptaría esa oferta y le dije que sí Ø (donde Ø = aceptaría esa oferta); Le contesté que por supuesto (con un adverbio evidencial); Yo creo que quizá (con uno epistémico). Otras veces se repite tras el adverbio la opción elegida: —¿Nos vemos entonces a las tres? —Sí, a las tres, o sigue un fragmento que matiza el foco de la pregunta precedente, como en —¿Tienes carboncillo, chinches? —Sí, tengo de todo (Chacel, Barrio). Estos comportamientos y otros similares han llevado a algunos autores a considerar los adverbios de afirmación como un subgrupo de los evidenciales, lo que no impide que compartan propiedades con los modales y con los de foco.

 

 

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