Рекламный блок

Adverbios aspectuales de fase

Los adverbios del grupo 3 se denominan de fase porque su interpretación requiere acceder a una fase previa o posterior a la de la situación descrita. Pertenecen a este grupo los adverbios todavía (y sus variantes de la lengua rural y popular entodavía, (en)tuavía) y ya. En efecto, el adverbio todavía en la oración El niño duerme todavía indica la continuidad o la persistencia de alguna situación anterior, lo que hace viable la paráfrasis ‘El niño sigue durmiendo’. El adverbio ya supone, por el contrario, que la situación denotada por el predicado no se daba en un tiempo anterior relativamente cercano, como en El niño ya está dormido o Ya tengo un buen trabajo. Ambos remiten, en consecuencia, a una fase previa del suceso, y adquieren su significado en función de tal referencia. 

Además de aludir a una fase previa que persiste, el adverbio todavía implica una fase posterior de la situación que se presenta. Comparte esta propiedad con los verbos seguir o continuar (Clases de perífrasis verbales). Así, en El fuego creció todavía y el puerto entero era como un ascua de oro (Sender, Witt) se dice que el crecimiento del fuego perduró durante cierto tiempo y alcanzó cierta extensión. Los predicados a los que todavía modifica son durativos (no se dice *Llegó todavía, aunque este mismo adverbio es posible en presencia de la negación: El tren no ha llegado todavía), pero no denotan situaciones permanentes, ya que están sujetos a cambio ulterior, como en Todavía es joven; Todavía estoy esperando; Todavía está soltero. La oración Todavía no me gusta se diferencia de Sigue sin gustarme en que induce en mayor medida la expectativa de un cambio de estado en una fase posterior. El adverbio todavía se asimila a los adverbios de foco cuando incide sobre expresiones cuantificativas, como en Todavía vivió en Sevilla dos años (o en Vivió en Sevilla todavía dos años). En estos contextos, todavía indica que se añade una magnitud a otra ya existente. Así, en Conversamos todavía un rato (Vargas Llosa, Tía) se expresa un significado muy semejante al de la oración Conversamos un rato más. Cabe decir lo mismo de No, no enciendas la luz. Todavía queda un pedacito de tarde (Vázquez, Á., Juanita Narboni). Finalmente, todavía se comporta otras veces como adverbio escalar con un significado próximo al de encima: Los obreros solo saben hacer huelgas y poner petardos, ¡y todavía pretenden que se les dé la razón! (Mendoza, Verdad). 

El adverbio aún comparte con todavía todos los usos mencionados: alude a una fase previa, modifica a predicados durativos sujetos a alteración (como en Aún estoy mareada); admite un uso focal, como en El acusado aún permaneció unos instantes en silencio; necesita una negación con predicados delimitados, como en El tren no ha llegado aún, y recibe una interpretación escalar en ¿Y aún pretendes que yo no le dé importancia? (García Morales, Sur). El adverbio átono aun equivale a incluso o a siquiera, pero no a todavía, por lo que se obtienen contrastes como El tren no ha llegado {aún ~ *aun}. 

El adverbio ya constituye el reverso de todavía en relación con la fase que ambos implican y con las expectativas que suponen. Con todavía se expresa una situación en curso que se espera que deje de darse (Todavía vive aquí), mientras que con ya se denota una situación que no se daba y que se presenta como real, nueva o existente (Ya vive aquí). La expectación que en el caso de todavía se vincula con la fase posterior suele asociarse en el de ya con la fase anterior, pero también cancelarse con mayor facilidad (Ya está en la ciudad, tal como se esperaba). El uso de todavía implica que habrá de alterarse en el futuro la situación descrita. Se dice, en efecto, Todavía es joven, pero no Todavía es viejo. En cambio, ya exige una situación a la que se pueda llegar desde una fase anterior: se dice Ya es viejo, pero no Ya es joven; Ya es tarde, pero no Ya es temprano. A diferencia de todavía, ya admite tanto predicados puntuales como durativos. Los puntuales, sin embargo, no pueden ir negados (*El tren no ha llegado ya) descartando las citas y otros usos metalingüísticos, y con los durativos ya adquiere un valor incoativo. Así, en El niño ya está dormido se expresa que acaba de dormirse, y en Ya tengo un buen trabajo se da a entender que acabo de conseguirlo. Dado el conjunto inverso de expectativas, todavía y ya funcionan de manera complementaria ante la negación: la forma negativa de Todavía vive aquí no es Todavía no vive aquí, sino Ya no vive aquí. Paralelamente, la negación correspondiente a Ya vive aquí es Todavía no vive aquí. 

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: