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Adjetivos restrictivos y adjetivos no restrictivos

Los modificadores adjetivos pueden restringir la extensión del sustantivo, como en gatos negros, día claro, pero también pueden destacar, ponderar o evaluar un rasgo de su significado, como en misteriosos gatos, claro día, lo que da lugar a los llamados epítetos, que se analizan en el apartado siguiente. El grupo nominal gatos negros tiene una extensión más reducida que la del sustantivo: denota, en efecto, un subconjunto de la extensión de gatos, puesto que quedan excluidos de esta los gatos que no son negros. El papel de negros en este ejemplo es, por tanto, el de un adjetivo restrictivo. En cambio, en los misteriosos gatos, el adjetivo misteriosos es un modificador no restrictivo que se aplica a todas las entidades designadas por el sustantivo gatos destacando o ponderando la propiedad de ‘ser misteriosos’ como rasgo inherente de la clase de los gatos o bien, en virtud del artículo, de algún grupo caracterizado en el discurso precedente. 

La distinción entre adjetivos restrictivos (llamados también especificativos) y no restrictivos está estrechamente relacionada con la posición que ocupa el adjetivo en el grupo nominal: el adjetivo restrictivo suele aparecer en posición posnominal y el no restrictivo, en la prenominal, aunque existen excepciones. Ciertos adjetivos son inherentemente restrictivos (es decir, restrictivos en función de sus propiedades léxicas), como portátil en lámpara portátil, civil en guerra civil o focal en distancia focal. Otros adjetivos son restrictivos en unos contextos (los campos verdes), pero no en otros (los verdes campos). Entre los adjetivos calificativos no restrictivos, los epítetos destacan una propiedad inherente, prototípica o al menos característica, según el hablante, del sustantivo modificado. Aparecen generalmente antepuestos: blancos dientes, claro día, mansas ovejas, misteriosos gatos, suntuosos palacios, verde hierba, pero se registran también casos de posposición: manjares exquisitos, rosas fragantes. Se extiende a veces la noción de ‘epíteto’ a ciertos lugares comunes de naturaleza léxica, llamados colocaciones o solidaridades léxicas, como acalorado debate, aplastante mayoría, duro revés, fe inquebrantable, ostensible avance. Tampoco son restrictivos, sino explicativos (Componentes del grupo nominal), los adjetivos que aparecen en las construcciones parentéticas como la subrayada en Miss Amy, insegura sobre cómo atacar a la nueva empleada, imaginó por un momento que podía rebajarse a una indignidad (Fuentes, Frontera). 

Algunos modificadores restrictivos son adjetivos calificativos: calle estrecha, café caliente, profesores entusiastas, pero muchos son relacionales o de relación. Los primeros denotan cualidades; los segundos manifiestan cierta relación particular entre las propiedades del sustantivo modificado y las correspondientes a la base nominal de la que el adjetivo se deriva (como económico < economía) o con la que se asocia léxicamente (agrario – campo). Vinculan asimismo estos adjetivos las dos nociones nominales que ponen en contacto, como la de ‘cargo’ y la de ‘municipio’ en la expresión cargo municipal. También son restrictivos los adjetivos llamados descriptivos, como los subrayados en puente colgante, rasgo distintivo, línea recta (frente al uso calificativo de recto en proceder recto), piedras preciosas (frente a flores preciosas) o vino blanco (frente a pared blanca). A diferencia de los calificativos, grupo al que corresponden en muchos análisis tradicionales, no indican exactamente cualidades de los sustantivos (la preciosidad en las piedras, la blancura en el vino, etc.), sino que asignan sus referentes a clases más o menos objetivas en función de ciertas propiedades que los distinguen de otros. La información clasificativa que aportan es semejante a la de los adjetivos relacionales, pero se distinguen de ellos en que no suelen derivar de sustantivos. 

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