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Adjetivos graduables y no graduables

Una forma de cuantificación es la gradación. Así, la expresión muy interesante expresa un grado elevado de la propiedad ‘interesante’. En virtud de esta característica, los adjetivos se dividen en graduables y no graduables. 

Admiten los adjetivos graduables adverbios de grado (muy, poco, bastante, harto, qué, etc.) y pueden formar parte de construcciones comparativas o de superlativo. La gradación se obtiene también con recursos morfológicos, como la afijación afectiva (pequeñito, calentico, grandecito, ingenuote, pobretón, buenazo, bonachón, delicaducha: Los sufijos apreciativos: definición y clases), y sintácticos, como la reduplicación léxica, a menudo reforzada por la entonación enfática: ¡Eso sí, me voy a mercar uno con la trompeta grande, grande! (Asturias, Papa). En opinión de algunos gramáticos, pero no de otros, la gradación en los adjetivos de forma y color expresa la mayor o menor aproximación del adjetivo a cierto prototipo de la propiedad clasificada, como en bastante redondo (‘bastante aproximado a la forma típica del círculo o de la esfera’). 

Los adjetivos de tipo clasificativo (descriptivos y de relación: Adjetivos restrictivos y adjetivos no restrictivos) rechazan los adverbios cuantificativos (*puente bastante colgante, *análisis muy clínicos). No obstante, aceptan comparativos cuando expresan adecuación o idoneidad, en el sentido de la justeza con la que se aplica a algo determinada característica. La construcción comparativa más... que... admite, por esta razón, paráfrasis con más propiamente... que..., como en ¿Hay algo de verdad en eso de que el desarrollo y la escalada económica es un hecho mundial, más biológico que político ni administrativo? (Pemán, Almuerzos) o en […] buscando hacer un negocio más político que financiero (Nacional 1/4/1997). Los grupos adjetivales más biológico y más político significan aquí ‘más propiamente biológico’ y ‘más propiamente político’, respectivamente. Lo que se compara, por tanto, no son las propiedades en sí, sino la medida en que cada una de ellas se adapta a cierto prototipo. 

Los adverbios completamente, enteramente, totalmente, absolutamente y similares, usados en combinaciones como totalmente constitucional o absolutamente legal, no son gradativos en sentido estricto, sino que, al igual que los descritos en el párrafo anterior, expresan también a veces la adecuación o la justeza con la que se aplica una propiedad (como en totalmente constitucional ‘totalmente acorde con la Constitución’). Pueden introducir, además, formas de cuantificación relativas a la extensión de alguno de los participantes. En efecto, la oración El edificio de apartamentos está absolutamente vendido no informa de que cada apartamento está vendido ‘en un grado máximo’, lo que sería absurdo, sino que significa aproximadamente ‘Todo el edificio de apartamentos está vendido’. Tales adverbios están implícitos en el significado de algunos adjetivos graduables (llamados a veces absolutos). Así, seco se interpreta, fuera de contexto, como ‘completamente seco’; puro se entiende como ‘enteramente puro’, y limpio sugiere ‘limpio del todo’. Tal interpretación es característica, aunque no exclusiva, de muchos de los adjetivos denominados perfectivos o resultativos, como borracho, despierto, maduro, vacío, que denotan estados que se alcanzan o en los que se desemboca como consecuencia de algún proceso. 

Los adjetivos que admiten potestativamente el adverbio completamente y otras expresiones afines se caracterizan, pues, por asociarse con cierto límite. El contraste que se percibe en pares como Es completamente {inculto~*culto} muestra, por otra parte, que existe relación entre las nociones de ‘límite’ y de ‘valor absoluto’. En efecto, muchos adjetivos con prefijo negativo, como desconocido, imposible, inapropiado, incapaz, ineficaz, inhumano, injusto, inútil, involuntario, etc., admiten con naturalidad estos adverbios, pero no suelen hacerlo sus variantes sin prefijo. Se obtienen asimismo los significados que aportan los adverbios totalmente, absolutamente, por completo, etc., con una serie de adjetivos que, aunque no contienen prefijos negativos, denotan estados carenciales, como bobo, ciego, idiota, tonto, etc. Parece, pues, que las carencias o las ausencias se interpretan por defecto como propiedades absolutas, lo que se observa en contrastes como su total {incultura ~ *cultura} o El asunto {carece por completo de solución ~ *tiene por completo solución}. 

Con los adverbios casi o prácticamente no se gradúan propiedades, sino que se denota la proximidad entre propiedades cercanas. Contrastan, pues, marcadamente casi infinito o casi ilegal con *muy infinito y *muy ilegal. La gramaticalidad de las primeras y la anomalía de las segundas ponen de manifiesto que tiene sentido concebir propiedades próximas a la infinitud y la ilegalidad en alguna jerarquía de propiedades, aunque no estén sujetas a grados.

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