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Adjetivo y sustantivo

Los adjetivos y los sustantivos suelen desempeñar funciones sintácticas distintas, aunque comparten algunas, como la de atributo: Eso es dorado ~ Eso es oro; Resultó sorprendente ~ Resultó una sorpresa; No lo cree digno de su confianza; Lo cree un sueño. Difieren también en la forma de significar. No obstante, la frontera entre ambas clases de palabras ha sido siempre fluida, por lo que los trasvases entre ellas son habituales. 

Los adjetivos que aparecen en estructuras en las que se elide algún sustantivo forman parte de grupos nominales, pero no alteran su condición de adjetivos, ya que funcionan como modificadores de un sustantivo elíptico. Es, pues, nominal, no adjetival, el grupo sintáctico subrayado en la gente conformista y la emprendedora. Se entiende generalmente que se elide un sustantivo en estas construcciones (gente en el último ejemplo). Por el contrario, los procesos de sustantivación se caracterizan por alterar la categoría gramatical de los adjetivos, de forma que pasan a ser propiamente sustantivos: Entraron unos jóvenes barbudos; El mentiroso compulsivo requiere tratamiento psiquiátrico; Necesitamos un protector solar. 

La elipsis del núcleo nominal es un proceso sintáctico, mientras que la sustantivación es un proceso léxico que se suele registrar en los diccionarios. Así, cuando el grupo nominal el colombiano procede de una elipsis nominal, posee propiedades anafóricas, como en De todos los tipos de café, me quedo con el colombiano, donde se recupera el núcleo nominal café, o en De los escritores que has mencionado, prefiero el colombiano, donde el sustantivo elidido es escritor. En cambio, el nombre recategorizado a partir de un adjetivo no requiere un contexto previo y, por lo general, se interpreta referido a personas, como en Para el colombiano, es una verdadera dicha sacar pasaporte (Tiempo [Col.] 11/1/1987). El artículo indefinido marca morfológicamente la diferencia entre la interpretación nominal (un impermeable) y la adjetival (uno impermeable). El mismo contraste se produce entre las variantes apocopadas de cualquier, algún, ningún, que preceden a los sustantivos, y las formas plenas cualquiera, alguno, ninguno, que son modificadas por adjetivos. Por otra parte, los adjetivos plenamente sustantivados pueden ir modificados por adjetivos (un auténtico cubano), mientras que los que siguen siendo adjetivos reciben adverbios (uno auténticamente cubano). 

En los contextos genéricos se forman, casi sin restricciones, sustantivos de persona mediante procesos de sustantivación. no de los recursos más empleados en esta recategorización es el plural, como en Esto no es cosa ni para tacaños ni para cobardes (Uslar Pietri, Oficio). El proceso se ve favorecido por la coordinación de adjetivos de significados opuestos (buenos y malos, sabios e ignorantes, vencedores y vencidos), que a menudo designa la totalidad de un conjunto de individuos. La presencia del artículo, tanto en plural como en singular, puede también dar lugar a la sustantivación de un adjetivo y otorgarle carácter genérico, como en los felices, los débiles, los audaces. El mentiroso compulsivo requiere tratamiento psiquiátrico. El proceso está más restringido en entornos no genéricos. Se dice, en efecto, una rubia, pero no (en ausencia de anáfora) una elegante. La sustantivación convierte en clases —y, por tanto, en sustantivos que designan grupos— propiedades o cualidades que tienen cierta relevancia social, como las relativas a los siguientes aspectos de los individuos: 

Edad: un adolescente, un viejo; salud: un alérgico, una depresiva; características físicas: un ciego, una morena; procedencia geográfica: un extranjero, una inmigrante;
carácter o personalidad: un informal, una santa; formación o cultura: un autodidacto, una universitaria; profesión u ocupación: un anestesista, una empleada. 

Cabe agregar los adjetivos sustantivados que pertenecen a grupos caracterizados por su comportamiento (un alcohólico, una guerrillera, un pretendiente) o por su pertenencia a otras categorías, también de carácter social (una aristócrata, un liberal, un pobre). El proceso de sustantivación es mucho más frecuente cuando el adjetivo designa propiedades negativas, como defectos, enfermedades o carencias: adicto, calvo, ciego, discapacitado, fumador, jorobado, manco, paralítico, tartamudo, tuberculoso, tuerto. Se dice, pues, un enfermo, pero no *un sano; un ilegal, pero no *un legal; un informal, y no *un formal. Existen, no obstante, excepciones, como un valiente, un santo, un sabio. 

Cuando funcionan como atributos, los adjetivos valorativos pueden ir precedidos por el artículo indefinido un / una. Esta forma de sustantivación mediante el llamado un enfático es característica de las construcciones atributivas. Así pues, la expresión un aristócrata no posee exactamente el mismo significado en Había un aristócrata entre los invitados que en Él era un aristócrata. En el segundo caso, aristócrata es un sustantivo cualificativo. El grupo nominal en el que aparece se usa para adscribir el sujeto a un paradigma que se caracteriza por una serie de propiedades, casi siempre expresa o veladamente negativas, que no están presentes necesariamente en la construcción no sustantivada (Él era aristócrata).

A partir de adjetivos pueden formarse también nombres no personales, sobre todo en el proceso de creación terminológica aplicado a productos de la tecnología o las ciencias y las artes. Se obtienen así muchos sustantivos que designan máquinas y herramientas, vehículos, prendas y complementos, sustancias o productos, publicaciones, expresiones lingüísticas, etc.: 

antitranspirante, aperitivo, asado, atractivo, automóvil, batido, calificativo, colador, coordinadora, curva, dentífrico, despertador, diagonal, diario, diminutivo, final, frío, rito, helado, impermeable, imponderable, infinito, licuado, mundial, parecido, pendiente, periódico, plenaria, prismáticos, recta, semanario, sinónimo, somnífero, submarino, tapado, ventilador. 

Los adjetivos de color presentan usos sustantivos (Ese cuadro tiene demasiado rojo; Le vendría bien una pincelada de blanco) y también usos adjetivos: camisas rojas, banderas amarillas. Pueden designar colores algunos sustantivos que se refieren a materias u objetos físicos, como ores, frutos o piedras preciosas, además de otras sustancias que presentan un color prototípico. En estos casos alternan el uso adjetival, concordante (una amplia gama de tonos naranjas, las sombras violetas de las buganvillas, los pétalos lilas) con los usos nominales en aposición, sin concordancia (deslumbrantes colores naranja, las nubes malva, sus camisas salmón, tonos mostaza). Son posibles expresiones más complejas: pañuelos blanco mate intenso, camisas gris perla brillante. 

Los dos componentes de los grupos nominales pueden ser sustantivos o adjetivos en secuencias como un diplomático extranjero, una vieja luchadora. Aun así, en tales combinaciones se suele preferir la interpretación «sustantivo + adjetivo» a la interpretación «adjetivo + sustantivo», lo que da lugar a contrastes como un sabio [sust.] inglés [adj.] ~ un inglés [sust.] sabio [adj.]. Se obtienen de esta forma pares como un joven barbudo~un barbudo joven; un paciente amigo~un amigo paciente, etc. Con todo, la gramática no rechaza la pauta adjetivo sustantivo en algunos de estos casos si el adjetivo puede ocupar la posición prenominal: es ambigua, en efecto, la secuencia un experto matemático, pero no lo es un matemático experto. 

Los procesos de recategorización entre adjetivos y sustantivos se producen en las dos direcciones. Además de los adjetivos sustantivados, que se acaban de examinar, se reconocen también sustantivos adjetivados, es decir, nombres que han pasado a la clase de los adjetivos, con el significado y las funciones sintácticas que los caracterizan, como en muy señora, poco hombre, muy gaucho, un gesto muy torero. El valor ponderativo que tienen estas expresiones predicativas deriva de alguna propiedad culturalmente relevante que caracteriza a ciertos grupos de personas. En el registro coloquial se usan como adjetivos, en contextos restringidos, sustantivos como los subrayados en Guárdate tu cochino dinero ¿Has tenido alguna vez un sueño, en tu perra vida? (Edwards, Anfitrión); Pero el Petit Cabrón, siempre eficaz en tierra, no tenía del mar ni zorra idea (Pérez-Reverte, Trafalgar) —este último propio del español europeo—, o en una esta padrísima (en México y parte de Centroamérica). Algunos pueden adquirir significados diferentes según las áreas, como ponerse mosca (‘alerta’ en las áreas caribeña y andina), estar pato (‘sin dinero’ en Chile); estar maleta (‘en baja forma física’, en buena parte del español americano). 

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