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Verbos derivados en -ear

Este sufijo es uno de los más activos en la derivación verbal en todas las variedades del español, particularmente en las americanas. Además de las palabras patrimoniales, lo han adoptado una serie de verbos derivados de sustantivos de otras lenguas, especialmente en el lenguaje del deporte (batear, esprintar, golear, noquear), en el de la informática (chatear, escasear, formatear) y en el de los medios de comunicación y reproducción (zapear, faxear). En el español hablado, sobre todo el americano, se convierte a menudo la terminación -ear en -iar (alin[iá]r, canturr[iá]r, delin[iá]r, pel[iá]r), pero a veces se pronuncia con una e breve. Este proceso no ha pasado a la lengua escrita y tampoco se ha integrado en los registros formales. 

Los verbos derivados en -ear más numerosos son los formados sobre un nombre (N-ear), aunque también abundan los que tienen por base un adjetivo (A-ear). Precisamente por su variedad y cantidad resulta difícil clasificarlos de manera exhaustiva. En los apartados que siguen se mencionan algunas tendencias generales que parecen percibirse. Ha de tenerse en cuenta, en cualquier caso, que los ejemplos que se aducirán tienen una extensión geográfica variable: algunos son comunes a todas las variedades del español, mientras que otros se usan en áreas restringidas. 

Destacan proporcionalmente aquellos verbos en cuyas paráfrasis es posible interpretar atributivamente el sustantivo o el adjetivo de la base léxica. Se admiten de esta forma las paráfrasis ‘actuar como un N o un A’ o ‘hacer de N o de A’, como en holgazanear, ‘actuar como un holgazán’ o capitanear, ‘hacer de capitán’. Muchos coinciden en designar comportamientos ociosos, molestos, inconvenientes o poco ejemplares, de acuerdo con el estereotipo que se asocia con los sustantivos correspondientes. Además de los citados holgazanear y capitanear, pertenecen a este grupo caciquear, chochear, chulear, compadrear, coquetear, curiosear, golfear, pastorear, piratear, remolonear, tontear, vagabundear, vaguear

Admiten una interpretación atributiva de naturaleza igualmente estereotípica los verbos formados sobre nombres de animales. Dicha interpretación se suele asociar al comportamiento que se les atribuye (a veces con transposiciones metafóricas), como puede apreciarse en caracolear, cotorrear, culebrear, gallear, gatear, mariposear, pavonearse, etc. Se registran otros verbos de uso más restringido, como abejonear ‘susurrar’ o alacranear ‘hablar mal del prójimo’: Me veo […] descendiendo del coche nupcial frente a una iglesia que no es la mía y ante una muchedumbre de gaznápiros que me alacranean (Marechal, Buenosayres). Cabe añadir buitrear ‘vomitar’; cabrear(se) ‘enojar(se)’, ‘aburrirse’, ‘molestarse’ o ‘acobardarse’; lagartear ‘tumbarse al sol’, etc. Solo esporádicamente son transitivos los verbos de este grupo y los del apartado anterior. Además del citado alacranear, lo es venadear ‘tender una emboscada’: Lo venadearon después de hacerlo salir con engaño (Cáceres, Humus). 

Predominan igualmente los intransitivos en otros grupos de verbos derivados en A-ear y N-ear. Entre estos, algunos describen el proceso de surgir un color o el de mostrarlo las cosas, a veces de forma incipiente (albear, amarillear, azulear, grisear, negrear, pardear, rojear, verdear), mientras que otros denotan la manifestación de un defecto físico o fisiológico (bizquear, cojear, gaguear, renquear, tartajear, tartamudear). Siguen la pauta N-ear algunos de los llamados verbos de emisión, como babear, burbujear, centellear, gotear, humear, llamear. 

Se derivan varios verbos en -ear de nombres que denotan partes del cuerpo de personas o animales (como aleta, párpado, pestaña, etc.). Muchos de ellos designan movimientos repetidos: aletear ‘mover las alas o las aletas’, cabecear, palmear, parpadear, pestañear, pispilear ‘parpadear’; otros designan acciones que se relacionan metafóricamente con la denotada por la base: lengüetear (con la variante -etear) ‘chismear o mentir con mala intención’, naricear ‘seguir un rastro con la nariz’, paladear. No se derivan de nombres que designan partes del cuerpo, pero expresan movimiento repetido, balancear, bandear, caminatear ‘caminar sin rumbo’, gambetear, hamaquear ‘llevar de un sitio a otro’, hojear, pedalear, regatear, zigzaguear, entre otros. Denotan, en cambio, el movimiento realizado a lo largo de una línea, un curso o una superficie bordear, contornear, costear, pespuntear, ribetear, vadear. 

Son frecuentes los verbos en -ear que designan la acción de producir o poner de manifiesto lo que indica el nombre que constituye su base: alardear, bromear (que equivale aproximadamente a ‘hacer bromas’), fantasear, farolear, guerrear, sestear (o siestear, como se prefiere en varios países de América), solfear, trampear, etc. Muchos están formados sobre interjecciones o bases onomatopéyicas: arrear (de ¡Arre!), bisbisear, cacarear, cuchichear, jalear (de ¡Hala!), ronronear, sisear, tararear. Expresan el ejercicio reiterado de una actividad que tiene relación con lo denotado por la base un buen número de verbos. La variación geográfica que se percibe en este grupo hereda la que presentan sus bases léxicas: bolichear (de boliche ‘bar’; en otras zonas, barear), cervecear, churrasquear, matear ‘tomar mate’, timbear ‘apostar en juegos de azar’, yerbear, como en Para colmo tenía ganas de matear y se le había acabado la yerba (Cortázar, Rayuela). 

Como se ha explicado, la mayor parte de los verbos formados con -ear son intransitivos. Se registran, sin embargo, algunos transitivos. A este grupo pertenecen varios de los que designan acciones que desembocan en cambios de estado, como blanquear ‘convertir en blanco’, falsear, redondear y otros análogos. Se usa en el Perú bambear ‘adulterar un producto o venderlo con falsa presentación’, derivado del adjetivo bamba ‘falso’. Son también transitivos, aunque admitan usos intransitivos, muchos de los verbos que se han dado en llamar instrumentales porque el sustantivo del que se derivan se interpreta como el instrumento con el que se lleva a cabo la acción, como sucede en baldear ‘regar o achicar con balde’, bombear ‘extraer con bomba’ (como en bombear el agua), cabecear ‘golpear con la cabeza’(cabecear el balón), escanear ‘pasar por el escáner’ o ‘reproducir con escáner’, puntear ‘marcar algo usando puntos’, telefonear ‘llamar por teléfono o usando un teléfono’, etc. Se asimilan parcialmente a los verbos instrumentales los derivados en N-ear formados a partir de sustantivos que designan golpes, armas, proyectiles y diversos movimientos bruscos o impulsivos. Varios de ellos admiten paráfrasis con los verbos lanzar o dar: balacear (de balazo, usado en muchos países americanos), balear (o abalear, de bala), banderillear, bastonear, cañonear, chicotear (‘pegar con un chicote’, en varias áreas americanas), cocear, hachear, lacear ‘capturar con lazo’, patear ‘dar patadas’, saetear, torpedear, zapatear ‘golpear con un zapato’. Son igualmente transitivos la mayoría de los verbos en N-ear que designan la acción de fragmentar algo, como trozar (de trozo, usado en casi toda América, frente a trocear, preferido en España pero también registrado en América), silabear (de sílaba), tajear (de tajo, usado en varios países americanos), etc. 

La gran variación que presentan los verbos en -ear se acentúa por el hecho de que una misma base pueda ser explotada en direcciones semánticas diferentes según los lugares. Por ejemplo, piratear significa en Venezuela ‘realizar una tarea de forma ineficiente’, mientras que en la mayor parte de los demás países en que se usa alude a la realización de copias sin autorización. Cabe, además, la posibilidad de interpretar las bases, o el verbo mismo, de forma metafórica. Así, el significado de brújula, arpón, sable o bronce no es el literal en los usos más comunes de los verbos brujulear ‘orientarse con habilidad’ y ‘moverse sin rumbo fijo’, arponear ‘zaherir’, sablear ‘sacar dinero’ o broncear(se) ‘tostarse al sol’. 

A la diversificación contribuye también la alternancia de verbos formados sobre la misma base pero con esquemas diferentes. Es frecuente que las parejas resultantes den lugar a significados parecidos, de forma que la diferencia radica en que una de las voces es antigua o tiene una distribución geográfica más restringida que la otra. Se presenta a continuación una muestra de estas alternancias. No se proporciona, en cambio, información sobre las áreas geográficas que corresponden a cada uso: 

Alternancia N-ear y N-ar: agujerear~agujerar; barajear~barajar; centellear~centellar; chapurrear~chapurrar; forcejear~forcejar; moldear~moldar; parchear~parchar; rastrillear ~ rastrillar; sermonear ~ sermonar; veranear ~ veranar.

Alternancia N-ear (o A-ear) y a-N-ear (o a-A-ear), más restringida: cornear ~ acornear; gafear~agafear; lancear~alancear; machetear~amachetear; malear~amalear; palear (‘acarrear con pala’ en algunos países)~apalear; rodear~arrodear; solear~asolear; tenacear ~ atenacear. 

Alternancia N-ear (o A-ear) y a-N-ar (o a-A-ar): blandear ~ ablandar; carear ~ acarar; frailear ~ afrailar; martillear ~ amartillar; moldear ~ amoldar. 

No faltan ejemplos en los que los dos verbos de una pareja tienen significados distintos, tal como explican los diccionarios: clarear ~ aclarar; costear ~ costar; humear ~ ahumar; pasear ~ pasar; plantear ~ plantar; sanear ~ sanar, etc. 

Existen también verbos en -ear derivados de otros verbos. Los esquemas más productivos son V-otear (bailotear, charlotear, fregotear, gimotear, pisotear) y V-etear (clavetear, corretear, juguetear, repiquetear, toquetear). Aunque es posible que el origen de algunos de estos verbos sea nominal, se suelen interpretar como derivados verbales desde la morfología sincrónica (recuérdese lo dicho en Sincronía y diacronía en la derivación verbal), puesto que de forma más o menos regular añaden a los verbos con los que se relacionan matices expresivos, iterativos, y a veces también atenuativos (intrascendencia o falta de seriedad, constancia o propiedad). Los mismos valores se aprecian en otros verbos que responden a pautas menos productivas, como besuquear, canturrear, lloriquear (se usa también llorisquear en el Río de la Plata). La atenuación que se expresa en todos estos casos ha llevado a pensar a algunos gramáticos que este tipo de formas constituye un equivalente de la derivación apreciativa (particularmente la de diminutivos y la de despectivos) en el ámbito verbal.

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