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Verbos derivados en -ar: formas parasintéticas

Las pautas a-A-ar y a-N-ar dan lugar a un gran número de formas parasintéticas en español, algunas ya existentes en latín y otras de creación romance. Muchas de ellas son de uso generalizado, pero otras presentan una extensión más restringida. Se ajustan al esquema a-A-ar (barato > abaratar), más vivo en el español americano que en el europeo, verbos como ablandar, achicar, aclarar, afear, aflojar, agrandar, agravar, ahondar, alargar, allanar, anular, aproximar, asegurar, atontar. Responden al esquema a-N-ar (peste > apestar) los verbos abanderar, abarrotar, acaudillar, amadrinar, apadrinar, apayasar, avasallar, avecinar, entre muchos otros. Este esquema ha dado lugar, además, a participios parasintéticos que se usan como adjetivos sin que ello presuponga la existencia del paradigma verbal correspondiente. Así, a los adjetivos afrutado, anaranjado y atigrado se asigna el esquema a-N-ado porque no suponen necesariamente la existencia de los verbos *afrutar(se), *anaranjar(se) y atigrar(se).

Como en otros casos, es compleja y múltiple la aportación de la base a la interpretación final del verbo, pero abundan aquellos que codifican de manera más o menos precisa los siguientes significados: ‘causar el estado designado por el adjetivo’ (ablandar ‘poner blando’, ahondar ‘hacer hondo’, etc.); ‘dar forma de N’ (acampanar ‘dar forma de campana’); y, sobre todo, ‘usar N como instrumento para algo’ (abotonar, acuchillar, amordazar, aserrar, atornillar). Muchos de los verbos pertenecientes a los dos esquemas que aquí se tratan (a-A-ar y a-N-ar) ofrecen variantes intransitivas, casi siempre pronominales, que expresan el proceso de pasar al estado designado por el adjetivo o el nombre. Es el caso de acortarse ‘hacerse (más) corto’ frente a acortar ‘hacer (más) corto’, de acobardarse frente a acobardar, de abarrotarse frente a abarrotar, de acalorarse frente a acalorar, etc. 

También estos esquemas dan lugar a creaciones locales de uso restringido. Así, en el Río de la Plata y en algunas partes de España se usa abicharse ‘llenarse de gusanos’, frente al más extendido agusanarse: La herida ya se le estaba agusanando, pero él seguía firme en su puesto (Roa Bastos, Hijo). No faltan tampoco las interpretaciones metafóricas, como las de achancharse (de chancho ‘cerdo’), que en el lenguaje popular de la Argentina significa ‘perder potencia y agilidad un automóvil’, ‘abandonarse una persona y no rendir en el trabajo’ o ‘ponerse gordo’. Se documentan igualmente verbos con formas alternantes entre el esquema sufijal (-ar) y el parasintético (a-...-ar), unas veces con diferencias en el significado (acondicionar y condicionar), pero no otras (ajuntar~juntar; amartillar~martillar; arrascar~rascar; arremangar ~ remangar). No han pasado a la lengua formal algunos verbos de este grupo: ajuntar, anublar, arrascar, entre otros. 

Los esquemas en-A-ar y en-N-ar permiten formar verbos derivados que muestran una interpretación causativa análoga a la ya descrita en otros grupos. Así, endulzar, derivado de dulce, significa ‘poner dulce’, mientras que su variante pronominal endulzarse significa ‘ponerse dulce’, es decir, pasar al estado o la propiedad designada por ese adjetivo. Responden al mismo proceso encolerizar y encolerizarse, que tienen base sustantiva, y también emborrachar(se), embrujar(se), enamorar(se), encorvar(se), engalanar(se), ensanchar(se), ensuciar(se), entibiar(se), enturbiar(se) y otros. Entre las muchas formaciones metafóricas que se registran en este amplio grupo de verbos puede mencionarse el verbo encachimbarse ‘irritarse’, usado en varios países centroamericanos: La gente se encachimbó y comenzó la protestadera (Flores, Siguamonta). Se trata de un derivado de cachimba ‘cierta calabaza de forma alargada’ y, por extensión, ‘semblante adusto’, ‘expresión irritada del rostro’. 

Muchos de los verbos que se forman según el esquema en-N-ar muestran un componente locativo. En efecto, el sustantivo de su base puede designar un recipiente o un contenedor. Sucede así con embarcar, embotellar, empaquetar, encajonar, encarcelar, enclaustrar, enfundar, enjaular, enlatar, envalijar, envasar, entre otros muchos. Así pues, embotellar algo no significa ‘poner una botella en algún lugar’, sino ‘poner algo en una botella’. También en los verbos de este grupo se perciben interpretaciones metafóricas, como en enfrascarse (formado a partir de frasco) o en encajar algo (‘meterlo en otra cosa, ajustarlo’, en lugar de ‘meterlo en una caja’). 

En otros verbos, los sustantivos de la base no designan un lugar donde se coloca algo, sino la materia o la sustancia que se unta o adhiere a otra cosa, o bien un objeto que se superpone a ella. Así pues, encalar algo no es ‘meterlo en cal’, sino ‘darle o echarle cal’, además de ‘cubrirlo con cal’. A este grupo pertenecen embaldosar, embarrar, embrear, empapelar, empastar, empedrar, empolvar, encalar, encerar, enharinar, enjabonar, ensalivar o enyesar, entre otros verbos. 

De menor rendimiento son otros esquemas parasintéticos, como con-A-ar (condensar, confirmar); con-N-ar (configurar, conformar y congraciar); des-A-ar (desbastar, desbravar); des-N-ar (desquiciar); entre-N-ar (entrecomar, entrecomillar); ex-A-ar (exaltar, expropiar); ex-N-ar (exclaustrar, exfoliar); pro-A-ar (prolongar); pro-N-ar (prohijar); re-N-ar (reciclar, recular); son-A-ar (sonrojar); tras-N-ar (trasnochar, trasvasar).

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