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Los sufijos -ía, -ería, -ia, -ncia

El sufijo -ía forma en español un buen número de nombres de cualidad que derivan de bases adjetivales (alegría, lejanía, valentía) o nominales (hombría, maestría). En muchos de estos casos se habla de ‘condición’ más que de ‘cualidad’ (como en ciudadanía ‘condición de ciudadano’), cuyo sentido puede extenderse para designar rangos, cargos, profesiones, empleos, titulaciones, instituciones o servicios: secretaría (en el sentido de ‘cargo de secretario’), caballería (la orden de caballería), artillería (el arma de artillería), abogacía, cancillería, canonjía, consultoría. Se discute en la morfología sincrónica la relación entre pares como filología filólogo, melomaníamelómano, filantropía filántropo o egolatríaególatra. Algunos autores se cuestionan la dirección de la derivación, esto es, si debe pensarse en procesos como filología > filólogo o bien en filólogo > filología. Otros optan por establecer una vinculación léxica entre las parejas sin que haya que pensar necesariamente en una base y un derivado (es decir, en un proceso morfológico). 



El sufijo -ería forma nombres de cualidad y condición, como tontería o masonería, pero también crea otros que designan establecimientos (chocolatería) o grupos (chiquillería). Muestra este sufijo cierta tendencia a adjuntarse a adjetivos y sustantivos terminados en «vocal tónica + -n», sobre todo cuando las bases léxicas denotan atributos peyorativos de las personas: bobaliconería, cabezonería, fanfarronería, glotonería, haraganería, ramplonería, socarronería, truhanería. Otras veces la connotación peyorativa no está en el sustantivo de la base y es el sufijo el que lo aporta: gramatiquería, niñería, politiquería.



El sufijo -ia, que forma nombres de cualidad como audacia, efiacia, falacia, infamia, es particularmente productivo con los adjetivos terminados en -nte. De ellos proceden abundancia, beligerancia, clarividencia, dependencia, elocuencia, ignorancia, militancia, negligencia, paciencia, relevancia, suficiencia, turgencia, entre otros muchos. Los sustantivos terminados en -ncia ilustran el cruce entre dos paradigmas derivativos, el de los nombres de acción, de base verbal (incidir > incidencia), estudiados en Otros sufijos que forman nombres de acción y efecto, y el de los nombres de cualidad, de base adjetival (abundante > abundancia). Algunos derivados en -ncia acumulan ambas interpretaciones. Así, adherencia denota la acción o el efecto de adherirse a algo en La estricta adherencia a determinadas normas y rituales [...] (Rolla, Familia), pero es un nombre de cualidad en Servía para darle adherencia a la tela (Andahazi, Secreto). Los sustantivos derivados mediante el sufijo -ia denotan unas veces la noción de ‘cualidad’ o ‘propiedad’, pero otras expresan la de ‘condición’ (militancia ‘condición de militante’) o bien designan prácticas, profesiones, empleos y otros estados o situaciones análogos (docencia ‘práctica o ejercicio del docente’; comandancia ‘empleo de comandante’). 



Como ocurre con otros sufijos que forman nombres de cualidad, los estudiados en esta subsección dan lugar a sustantivos que pueden interpretarse como contables, sobre todo en la acepción de ‘dicho o hecho’: arrogancia, grosería, insolencia, majadería, truculencia, zalamería. El sufijo -ería es particularmente productivo en este uso: blandenguería, chulería, ñoñería, porquería. Con tal interpretación se obtienen numerosas alternancias entre -ería y -ada, como bobería ~ bobada (también bobera); cabezonería ~ cabezonada; fanfarronería ~ fanfarronada; guarrería ~ guarrada; tontería ~ tontada (también tontera).

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