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El sufijo -miento

El sufijo -miento es, junto a -ción, uno de los más productivos del español. Ha dado lugar, por tanto, a un gran número de neologismos. Muchos son generales, pero algunos están reducidos a ciertas zonas: abatatamiento, arratonamiento, desbielamiento, enchinamiento, profesamiento, etc. Aparece sobre todo con bases verbales de la primera conjugación (alumbramiento, alzamiento, casamiento), aunque también se registran ejemplos de la segunda (acogimiento, crecimiento, movimiento) y de la tercera (fingimiento, rendimiento, seguimiento). Se adjunta al tema verbal, constituido por la raíz y la vocal temática que, como en el caso de -ción (El sufijo -ción y sus variantes), es la del participio. Las irregularidades a las que da lugar este sufijo son mucho más escasas que las descritas para -ción y sus variantes. Ello se debe a que la mayor parte de las formaciones en -miento han sido creadas en diversos estadios del español, mientras que son mucho más numerosas las formaciones en -ción que entraron en español procedentes del latín. 

El sufijo -miento es especialmente productivo cuando se adjunta a verbos parasintéticos, como en abaratamiento, ahorcamiento, emparejamiento, enajenamiento, engrandecimiento, o a verbos terminados en -ecer, sean o no parasinéticos, como en agradecimiento, padecimiento, recrudecimiento, rejuvenecimiento. Los terminados en -cionar lo reciben muy fácilmente si a su vez están formados sobre sustantivos en -ción que no significan acción. Se obtienen así procesos como estación>estacionar>estacionamiento; función>funcionar>funcionamiento o ración > racionar > racionamiento. Si se trata de nombres de acción, no se suele formar el nuevo derivado (revolución > revolucionar >*revolucionamiento). Se han atestiguado, pero no se recomiendan, explosionamiento, obstruccionamiento, recepcionamiento o supervisionamiento. 

Al igual que en el caso de -ción (El sufijo -ción y sus variantes), los nombres derivados mediante el sufijo -miento suelen expresar acción y efecto. Así sucede con acompañamiento, casamiento, derrumbamiento, descubrimiento, enrojecimiento, libramiento, requerimiento, tratamiento y muchos más. Unos cuantos, sin embargo, tienden a especializarse en la interpretación de acción. Están entre ellos alabamiento, apuñalamiento, cuestionamiento, engrandecimiento, ensañamiento, envenenamiento, etc. Son poco numerosos, en cambio, los derivados en los que se percibe el sentido de efecto pero no el de acción, como sucede en acorchamiento (‘efecto de acorcharse’) o en abovedamiento (‘techo abovedado’). Aun así, la fuerte tendencia del español a asociar el sufijo -miento con las nociones de ‘acción’ y de ‘proceso’ ha hecho que estos mismos sustantivos se atestigüen en textos recientes con dicha interpretación, como en La majestad del edificio demandaba el abovedamiento de los pórticos (Gómez-Moreno, Águilas). Es frecuente, por otra parte, que la interpretación de efecto en muchos de estos sustantivos derivados desemboque en alguna otra, especialmente en la de estado o situación (abatimiento, abigarramiento, marginamiento), actitud o propiedad (descreimiento, recogimiento, retraimiento) e incluso lugar (alojamiento, aparcamiento, yacimiento) y grupo o conjunto: saneamiento (‘conjunto de elementos de higiene de un edificio o una comunidad’), ordenamiento (‘conjunto de normas’). 

Los sustantivos derivados mediante el sufijo -miento admiten complementos argumentales, al igual que los formados con -ción y sus variantes (El sufijo -ción y sus variantes). Así, los derivados de verbos intransitivos admiten un complemento preposicional que se corresponde con el sujeto del verbo de la base, como en el funcionamiento de las instituciones. Si el verbo tiene dos argumentos, que corresponden al sujeto y al objeto directo, pueden estar ambos presentes en el grupo nominal, como en El nombramiento de los jueces por el pueblo indicaba estar en aquel estado (Alcalá Galiano, Lecciones); Aprovecharán el debate constitucional para hacer una declaración expresa de su acatamiento de la Monarquía (País Esp. 5/7/1978 ). Con un gran número de verbos que pueden usarse como transitivos o como intransitivos pronominales (apasionar y apasionarse, endeudar y endeudarse, mover y moverse, etc.), el sufijo -miento tiende a elegir solo la interpretación correspondiente al intransitivo. Así, el endeudamiento de la familia se asocia normalmente con La familia se endeudó, en lugar de con Alguien endeudó a la familia.

El sufijo -miento posee la variante -mento que, al no ser productiva, no forma nuevas voces, por lo que las existentes no suelen asociarse con sus bases mediante pautas sistemáticas. En consecuencia, sustantivos como aditamento, complemento, experimento, linimento, sacramento o sedimento carecen de estructura morfológica desde el punto de vista sincrónico. Como en otros casos similares, las formas opacas en -mento pueden constituir las bases nominales de verbos derivados: complementar, condimentar, experimentar, ornamentar, sacramentar, sedimentar, etc.

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