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El sufijo -ción y sus variantes

El sufijo -ción da lugar a gran número de nombres de acción. De origen culto, coexiste con el patrimonial -zón (quemazón) y con las variantes -ión (con- fesión) y -sión (inclusión). Los derivados en -ción son femeninos y proceden de verbos de las tres conjugaciones, aunque los de la segunda constituyen el grupo menos numeroso. En los derivados actuales, el sufijo se adjunta al tema verbal, es decir, al formado por la raíz y la vocal temática, que en estos casos es la característica de los temas de participio: consumar > consum-a-ción (como en consumado); demoler>demol-i-ción (como en demolido); consumir>consum-i-ción (como en consumido). 

Los derivados en -ción muestran numerosas irregularidades, resultado de la confluencia entre las formas heredadas del latín o del español antiguo (muchas veces sin relación con verbos existentes en la actualidad) y las formaciones nuevas. Aquí solo se mencionarán las que ofrecen mayor número de ejemplos, con la advertencia de que en cada caso pueden existir excepciones. Las principales irregularidades afectan a derivados de verbos con las siguientes terminaciones: 

-cibir: forman derivados en -cepción como concepción, percepción, recepción.
-decir:
por lo general, forman derivados en -dicción, como en la propia voz dicción (< decir) o en contradicción, predicción.
-ducir:
forman derivados en -ducción, como conducción, deducción, producción, reducción, traducción.
-ecer:
muestran haplología sistemática. No se dice, pues, *aparecición, sino aparición. -egir, -igir, -eger: varios de ellos forman derivados en -ección, como en elegir > elección. 

A este grupo pertenecen corrección, dirección, rección, protección.
-poner:
forman derivados en -posición, como composición, disposición, exposición, imposición.
-scribir:
forman derivados en -scripción, como descripción, inscripción, prescripción, transcripción.
-solver:
forman derivados en -solución, como en absolución, disolución, resolución.                                                                                                             
-sumir: forman derivados en -sunción, como en asunción, presunción, reasunción. Se diferencian en su significado consunción y consumición, el último con mantenimiento de la vocal temática.                                                                                                                                                                    -tar: la mayor parte de ellos pierden la -t- y la vocal temática, como sujetar > sujeción o en canción, concreción, edición, ejecución, objeción. Muchos de los verbos terminados en -ctar forman derivados en -cción (desinfección, infección, redacción) o en -xión (conectar > conexión).                                  -tener: tampoco mantienen la vocal temática, de modo que se dice detención (no *deten-i-ción), abstención, contención, obtención, retención.                 -traer: forman derivados en -tracción, como en traer > tracción o en abstracción, contracción, detracción, distracción, extracción, sustracción.                  -uir: son numerosos los derivados en -ción que pierden la vocal temática: atribución, constitución, contribución, institución, prostitución, restitución, sustitución. No se forman, pues, voces como *constitu-i-ción o *atribu-i-ción, aunque sí intu-i-ción. Los verbos que terminan en -struir suelen formar derivados en -cción: construcción, destrucción, instrucción.                                                                                                                                                    -venir: cuando toman el sufijo -ción, forman derivados en -vención, sin vocal temática, como en contravención, convención, intervención, prevención, reconvención. 

En relación con las irregularidades anteriores es necesario advertir que muchas de ellas no lo son si se adopta un punto de vista histórico, desde el que los derivados se interpretan como cultismos que calcan formaciones latinas. Para el análisis de estas formas en la morfología sincrónica se necesita recurrir a bases supletivas o a procesos fonológicos diversos. Así, para la raíz recib-, de recibir, se postula la base supletiva recep-, que explica recepción, mientras que para suscribir > suscripción se piensa en el ensordecimiento de la consonante final / b/ > /p/; para conducir > conducción en la velarización y oclusivización de /s/ ~ /θ/ > /k/; para absorber (> absorción, en lugar de *absorbción) en la reducción de un grupo consonántico no articulable, etc. 

Como se ha señalado, el sufijo -ción presenta, además de la variante vernácula -zón, las variantes -ión (rebelar > rebelión) y -sión (percutir > percusión). La distinción entre las dos últimas no es inmediata. En efecto, la segmentación [remis][ión] tiene, frente a [remi][sión], la ventaja de que contiene una base léxica supletiva para el verbo remitir (remis-) que aparece en remiso, remisible, remisivo, etc. El mismo razonamiento se aplica a otros muchos casos similares. En cambio, el verbo percutir forma los derivados percutido, percutible o percutor, lo que hace pensar que la segmentación más adecuada de percusión es [percu][sión], con posible elisión de la -t- final de la base verbal para evitar una secuencia -ts- (*percutsión), que el español tiende a rechazar. Cuando en el texto se habla de la terminación -sión, no se toma partido en esta cuestión. 

Con la variante -sión del sufijo ción se forman nombres de acción o efecto, especialmente con verbos que muestran las terminaciones siguientes: 

-ceder: forman, con algunas excepciones, derivados terminados en -cesión: concesión, intercesión, sucesión. El sustantivo procesión responde a esta pauta, pero es discutible que se vincule con el verbo proceder en la conciencia lingüística de los hablantes.                                                             -cluir: concluir > conclusión; ocluir > oclusión; recluir > reclusión.                                                                                                                                        -dir: se forman en -sión, con pérdida de la sílaba -di-: alusión (< aludir), decisión, incisión; o del segmento -ndi-: escisión (< escindir), rescisión, expansión, fusión, difusión, confusión, transfusión.                                                                                                                                                                -meter: como en cometer > comisión. Aparece la misma variante en intromisión, sumisión. -mitir: admitir (> admisión), dimisión, emisión, omisión, transmisión.
-nder:
forman normalmente derivados terminados en -nsión, como en extender (> extensión), ascensión, comprensión, pretensión, propensión.
-primir:
forman derivados terminados en -presión, por tanto con alteración de la raíz, como en comprimir (>compresión), depresión, impresión, opresión, represión, supresión.
-ter, -tir:
muestran la pauta verter > versión; convertir > conversión. A este grupo pertenecen inversión, perversión, subversión. 

No todos los derivados siguen el modelo al que presuntamente pertenecen. Así, de atender se obtiene atención en lugar de *atensión; de rendir, rendición en lugar de *rendisión o *rensión; de añadir, añadido o añadidura, etc. 

Se obtienen derivados en -ión a partir de una serie de verbos terminados en -sar: confesión, dispersión, expresión, expulsión, precisión, progresión, propulsión, revisión, supervisión. La -s- pertenece a la base léxica. Algunos de ellos, como confesión y progresión, derivan históricamente de verbos latinos perdidos en español, pero la morfología sincrónica los liga a confesar y progresar, de creación posterior. Más irregular aún es la relación que puede establecerse sincrónicamente entre ver y visión, prever y previsión, proveer y provisión. Otros sustantivos terminados en -ión, que cabe derivar de verbos en el análisis sincrónico, son rebelión (< rebelar) y los formados a partir de unir: unión, desunión, reunión. 

Las variantes en -ción, -sión y -ión son de uso general en el español de hoy, aunque existen notables diferencias de extensión geográfica en los derivados que forman. Se usan en varios países americanos los sustantivos que se subrayan en los ejemplos siguientes: 

Siendo esta la primera vez que respondo en persona a una premiación, me da un gusto muy especial que sea en Italia en donde esto me ocurre (Monterroso, Literatura); Estará prohibida la portación de armas de fuego, a excepción de los miembros de la institución policial (Salvador Hoy / / ); la única alternativa de sepultación para las familias más pobres de la ciudad de Temuco (Mercurio Chile / / ); La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana (Rulfo, Llano). 

En otras ocasiones, los derivados están restringidos geográficamente porque también lo están los verbos de los que proceden. Así ocurre, por ejemplo, con despistolizar ‘desarmar’ y despistolización, con postar ‘colocar postes’ y postación, con lotificar ‘preparar un terreno, urbanizarlo y dividirlo en lotes para construir’ y lotización, etc. 

Muchos sustantivos derivados en -ción o sus variantes son nombres de acción, pero también de efecto, aunque esta última interpretación no se distinga fácilmente de la anterior cuando se habla de nociones inmateriales. La diferencia procede en casi todos los casos del entorno sintáctico. Así, elección es nombre de acción en La elección es difícil, pero es nombre de efecto o de resultado en Esa fue mi elección. Las paráfrasis con «lo + participio» ilustran en muchos casos la interpretación de efecto, como en la recaudación (‘lo recaudado’), la elección (‘lo elegido’). Algunos verbos reciben con igual naturalidad las dos interpretaciones en sus derivados. Así ocurre, por ejemplo, con los de creación (construcción, edificación, producción, traducción, urbanización), con los de pensamiento y lengua (acusación, confesión, contestación, declaración, explicación, narración) o con los que designan la acción o el efecto de mostrar algo o hacerlo patente (demostración, exhibición, exposición, manifestación, presentación). Los derivados de otros verbos, en cambio, suelen recibir una interpretación predominante, sea la de acción (agresión, celebración, detención, ejecución, elaboración, ocupación, operación, reunión, revolución, votación) o la de efecto (alusión, compensación, recomendación). Designan, en cambio, objetos materiales condecoración o embarcación, entre otros derivados. 

La variante patrimonial -zón da lugar a un buen número de derivados, aunque solo unos pocos se hallan extendidos en la lengua general. Se combina sobre todo con verbos de la primera conjugación. Este sufijo sigue siendo hoy relativamente productivo en el español americano, a diferencia de lo que sucede en el europeo, como atestiguan los sustantivos estremezón ‘estremecimiento’, jalazón, matazón ‘matanza’, pedizón, quebrazón ‘estropicio, ruptura’ o remezón ‘sacudida’. Otros derivados en -zón, procedentes del latín o creados en español, son cerrazón, echazón, podazón, quemazón, salazón, segazón. 

Un grupo nutrido de derivados en -zón designa sensaciones desagradables, sean físicas o emocionales: hartazón, picazón, quemazón, rascazón o resquemazón. Existe, por otra parte, cierta relación entre un grupo numeroso de derivados en -zón y los sustantivos que designan golpes o movimientos impetuosos terminados en -ón (como empujón), ya que las acciones o los procesos a los que hacen referencia los primeros se suelen caracterizar por ser intensos, extremos, convulsos o imprevistos. Así ocurre con apretazón (‘presión, aprisionamiento’), bebezón (‘borrachera’), raspazón (‘recorte drástico, despido, escabechina’), y con los citados en el apartado anterior estremezón, matazón, quebrazón y remezón. En cambio, en otros como arribazón (‘llegada, afluencia’) o echazón (‘echada, sobre todo por la borda de un buque’) no se percibe tal sentido.

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