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Derivados participiales

Se forman en español un gran número de sustantivos masculinos y femeninos cuya forma coincide con la de los participios. Estos derivados se obtienen más frecuentemente de participios regulares de las tres conjugaciones, como asado, cercado; cocido, tejido; batido, añadido; llamada, nevada; caída, crecida; salida, subida, pero no se excluyen los irregulares: roto, vuelto; cubierto, dicho, escrito, frito, impreso; propuesta, vista, vuelta; cubierta. En el caso de los sustantivos derivados de participios regulares, los sufijos son -do y -da, precedidos de la vocal temática: -a- en la primera conjugación (llam-a-do) e -i- en las otras dos (crec-i-da, part-i-da). No deben confundirse estos sufijos con -ado y -ada, que forman derivados a partir de bases nominales, como en cuchillada (< cuchillo), gamberrada (< gamberro), naranjada (< naranja), y en los que no se distingue vocal temática alguna; se segmenta, por tanto, cuchillada, no *cuchill-a-da. Tampoco se distingue vocal temática en pit-ido (< pitar) o ladr-ido (< ladrar). Estos derivados verbales no son participiales. 

Los derivados participiales expresan acción en el sentido amplio que incluye también actividades: empapelado, tecleado, zapateado. Son especialmente frecuentes los derivados femeninos formados a partir de verbos de movimiento, sobre todo si este es brusco o repentino: acometida, arrancada, caída, embestida, etc. Los derivados participiales que expresan acción se unen con frecuencia a los verbos de apoyo (como dar, hacer, echar, tomar, pegar) y expresan entonces acciones puntuales o delimitadas, y muy a menudo también breves y ocasionales. No equivalen, pues, leer un texto y dar una leída a un texto, escapar y hacer una escapada, mirar y echar (o dar o pegar) una mirada. En la mayor parte de los casos, estas construcciones son propias de los registros informales. Son más productivas en el español americano: 

Carlucho dio una chupada larga al matecito (Sábato, Abaddón); Pidió que se “pegue” una revisada a todo el cuerpo diplomático para tener consignado quién representa al país (Salvador Hoy 3/9/1996); Rafa permanecía sentado hasta que la orquesta tocara algún merengue o bolero para hacer el aguaje y dar su bailadita (Nuevo Día P. Rico 18/1/2010); pretextando el catarro de Checo y la conversada con Lili hasta muy tarde (Mastretta, Vida). 

Son muchos los derivados participiales que significan ‘efecto’, sin duda debido al carácter perfectivo del participio. Aun así, como es normal en estos procesos, se pierde con frecuencia la relación con el sentido original del verbo. La mayor parte de los sustantivos que designan alimentos, bebidas y diversos preparados culinarios son derivados participiales, algunos de ellos parasintéticos. A ese extenso grupo pertenecen asado, batido, cocido, combinado, embutido, empanado, emparedado, estofado, frito, granizado, gratinado, guisado, helado, licuado, montado, preparado, revuelto, salteado; bebida, comida, empanada, enchilada, enfrijolada, garrapiñada, granizada, tostada, entre otros muchos de carácter local. Otros nombres participiales de efecto designan informaciones o contenidos verbales (un comunicado, un cumplido, un enunciado, un desmentido, un trascendido), instrumentos o recursos (arado, certificado, visado, entrada) e incluso conjuntos, ya que el alfombrado de una casa puede aludir a las alfombras que la cubren. 

Las diferencias geográficas en estos derivados afectan no solo a las creaciones léxicas específicas de cada zona, sino también a la interpretación que reciben ciertos derivados de uso general. Así, muchos derivados participiales designan tanto acciones como efectos, pero no siempre en las mismas áreas. Por ejemplo, bebida, pintada o cocido se suelen aplicar solo a efectos, pero en algunas zonas expresan también acciones: Se produce mediante el cocido de dos tipos de piedra caliza y barro (Nuevo Día P. Rico 23/10/1997). Pueden, por otra parte, construirse de manera distinta: en España se dice la traída del agua, pero en varios países americanos se registran también la traída de los dólares o la traída de los futbolistas. Alternan en el español americano llamada y llamado en el sentido de ‘acción y efecto de llamar’, pero solo se usa el primero en el europeo. Para designar el dinero sobrante al realizar un pago se usa el vuelto en casi toda América, pero la vuelta en España, así como en Puerto Rico y otras zonas del área caribeña (las vueltas, en cambio, en Colombia). Se observa en algunos pares de este tipo que la variante participial en -ado tiende a designar la acción o el proceso que expresa el verbo (lavado, planchado, lustrado, barrido), mientras que la variante femenina se construye con un verbo de apoyo (dar, pegar, etc.) y singulariza el evento: dar una {lavada, una planchadita, una lustrada, una barrida}.

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