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Restricciones en la aparición de los sufijos apreciativos

No todas las palabras admiten por igual sufijos apreciativos. Mientras algunas pueden combinarse con varios (chicuelo, chiquito, chiquitico, chiquillo, chiquitín, chiquete, chicote, chicazo), otras no admiten con naturalidad ninguno. Estas diferencias pueden deberse a razones fonéticas, categoriales (en el sentido de relativas a la clase de palabras) o semánticas. Proporcionan un ejemplo de las primeras las voces acabadas en -i o en -u (jabalí, menú, tribu), las agudas en (rondó) y en -d (verdad, virtud ) que se resisten, por lo general, a recibir sufijos apreciativos. Aun así, se registra verdadita en Venezuela y en otros países del área caribeña (a veces en alternancia con verdacita), como en Bueno, la verdad verdadita Niña Chita es un regalo mío personal (Morón, Gallo). 



En cuanto a las restricciones ligadas a la categoría, admiten sobre todo sufijos apreciativos los sustantivos (casita, libraco, muchachote) y los adjetivos (blanquito, grandote). En menor medida los aceptan los adverbios (despacito, rapidito, deprisita, arribote), las formas de gerundio (callandito, corriendito), algunas interjecciones (ojito, hasta lueguito) y ciertos cuantificadores (nadita, poquito, tantito o tantico, todito). El español americano suele extender los diminutivos a adverbios e interjecciones que no los llevan en el europeo, como acacito, adiosito, ahicito, ahorita, allacito, alrededorcito, antesito, apenitas, aquicito, chaucito, despuesito, detrasito, nomasito, suavecitamente, así como a algunos demostrativos, posesivos y numerales (estito, suyita, cuatrito). He aquí algunos ejemplos: 



—Más allacito. —Lo mismo está. —Más acacito. —Lo mismo está (Icaza, Huasipungo); Seis años son larguísimos, sobre todo si tenés en cuenta que yo pude zafar, apenitas pero pude (Benedetti, Primavera); Y de estito que sobró, saca el gobierno otra parte para el servicio del seguro social (Viezzer, Hablar); Lo único cierto, amable lector, es que cada uno de ende lo suyito (Tiempos 22/10/2008). 



Por último, existen restricciones semánticas en la aparición de los sufijos apreciativos. Los adjetivos de relación (aéreo, presidencial, pulmonar) no se combinan con estos sufijos. Entre los nombres, los aceptan preferentemente los contables, si bien los no contables no los rechazan en todos los casos: mucha penita, bastante calorcito, más arrocito. De hecho, cuando un sustantivo admite usos como no contable y como contable, son los segundos los que aparecen preferentemente con apreciativos. Contrastan, pues, Aquí hay poca luz para leer (uso no contable de luz, sin diminutivo) y las lucecitas que se veían en el cielo (uso de luz como nombre contable). Por otra parte, las interpretaciones más claramente físicas o materiales de los sustantivos muestran cierta tendencia a aceptar apreciativos con mayor naturalidad que las que apuntan a significados más abstractos: ¡Qué {tiempecito ~ tiempito ~ tiempucho} tenemos! (tiempo atmosférico), frente a ¡Cuánto tiempo ha pasado! (tiempo cronológico, sin diminutivo). 



 

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