Categorías de la sección
Рекламный блок

Interpretaciones de los diminutivos

Como se señaló al comienzo del capítulo, los diminutivos expresan matices afectivos, lo que explica que apenas aparezcan en los discursos de contenido objetivo, como la prosa científica, didáctica, jurídica o administrativa. Los matices que connotan suelen ser positivos, pero a veces aparecen también de signo contrario. Así, la expresión este librito puede sugerir modestia si la emplea el autor del libro, pero menosprecio si la usa un crítico. La entonación suele resultar determinante para deslindar estas connotaciones. La valoración afectiva de los derivados se orienta a menudo hacia el interlocutor, lo que justifica que los diminutivos — y los apreciativos en general — sean de uso frecuente en la interacción con niños. Junto con los matices afectivos, los diminutivos pueden expresar otras nociones. Destacan especialmente las que se expondrán a continuación. 



Tamaño reducido. Tienen este significado sobre todo cuando se trata de seres materiales: casita, librito, papelito. No se percibe redundancia cuando el sustantivo va acompañado de adjetivos con similar significado: una casita pequeña, partecillas menudas. Con nombres de acciones y sucesos, el sufijo puede aportar contenidos adjetivales como ‘breve’, ‘de corta duración’ (paseíto, viajecito), con la posible excepción de las oraciones exclamativas: “Uff, qué viajectio”, la escuché decir (Quintero, E., Danza). 



Atenuación. Se ha llamado atenuador o rebajador al uso del diminutivo en los contextos en los que aminora la importancia de alguna persona o cosa, como en el clásico Leoncitos a mí (Cervantes, Quijote II). La atenuación deriva en menosprecio en los ejemplos siguientes: 



Nunca lamentó haberlo ayudado cuando era solo un abogadito tramposo (Mastretta, Vida); Hoy lo enseñan en un periquete a cualquier chicuelo, cualquier maestrilla rural (Carrasquilla, Marquesa); El mediquito de las barbas negras las iba a pasar moradas si pretendía medirse con ella (Luca Tena, Renglones). 



Asimismo, la atenuación puede servir para rebajar el efecto de palabras que se perciben como incómodas o inconvenientes (braguitas, colita, culito) o para disminuir el grado de la cualidad denotada por ciertos adjetivos: rojito ‘un poco rojo’, modosita ‘algo modosa’, guapita ‘guapa con alguna reserva’. A la atenuación se une un matiz de ironía, benevolencia o complicidad con el sufijo -ete: amiguete, golfete, mentirosete. 



Intensificación. Los diminutivos implican intensificación cuando se combinan con adjetivos, adverbios o locuciones adverbiales: calentito ‘muy caliente’, grandecito ‘relativamente grande’, cerquita ‘muy cerca’, de mañanita ‘muy temprano’. Este contenido es compatible con la cuantificación expresa: muy calentito, bastante grandecito. En ahicito, allacito, igualito, mismito la intensificación se traduce en matices cercanos a los que expresan los adverbios justamente o exactamente. En amplias zonas de América se usa ahorita (o ahoritita, ahoritica, ahoritiquita) para expresar la cercanía de un evento pasado (Llegó ahorita) o futuro (Voy a hacerlo ahorita). Del mismo modo, lueguito significa ‘ahora mismo’ en Si quieren honrarnos con su presencia tenemos que salir lueguito (Cabada, Agua).

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: