Categorías de la sección
Рекламный блок

Características de los sufijos apreciativos

Los sufijos apreciativos no alteran la clase de palabras a la que pertenece su base léxica. Así pues, mesaza es sustantivo, al igual que mesa; blancuzco es adjetivo, como blanco, y despacito es adverbio, como despacio. Por ello, no han sido considerados habitualmente apreciativos, pese a que pueden añadir matices expresivos diversos, el sufijo -ón que aparece en derivados de verbos como buscón (de buscar), mirón, respondón, saltón, o el sufijo -oso, presente en algunos adjetivos derivados de sustantivos, como baboso, izquierdoso, ruidoso. Sí se asemeja, en cambio, a los apreciativos este mismo sufijo cuando se une, sobre todo en el español americano, a adjetivos para formar derivados de intención festiva, como elegantoso, intelectualoso, modernoso. También se asimilan parcialmente a los apreciativos los sufijos que, añadidos a los adjetivos de color, indican tonos aproximados: amarillento, grisáceo, negruzco, rojizo, verdoso. En cambio, pese a no implicar cambio de categoría y añadir connotaciones expresivas, no se agrupan tradicionalmente con los apreciativos los adjetivos en -ísimo (Los sufijos de grado extremo -ísimo / -ísima, -érrimo / -érrima) ni los verbos frecuentativos, como besuquear, canturrear o lloriquear. 

Algunos sufijos apreciativos pueden modificar el género de su base léxica. Así sucede en muchas de las formas en -ón, por ejemplo en manchón, notición, novelón o peliculón. Con el sufijo -ín, por el contrario, la alteración de género se limita a ejemplos lexicalizados: calabacín, maletín, violín, etc. El cambio de género no suele darse con -azo (cochazo, madraza), a menos que no constituya un verdadero sufijo apreciativo, como sucede en flechazo o escobazo (El sufijo -azo)

Los sufijos apreciativos reciben el acento de la palabra, por lo que esta se convierte en aguda con -ín u -ón (libro > librín; película > peliculón) o en llana en el resto de los casos (animal > animalote; escándalo > escandalazo; médico > medicucho; nariz > naricita). Estos cambios acentuales dan lugar a alternancias en las voces que contienen diptongos: calentito alterna con calientito, que se prefiere en varios países de América; buenazo y cuerpazo mantienen el diptongo, pero lo pierden bonachón y corpachón; hay diptongo en viejito, pero no en vejete; en pueblito, pero no en poblacho. En general, son escasos los pares que muestran en una misma comunidad alternancias de diptongación con los mismos sufijos apreciativos, pero no es extraño que en unas áreas se prefiera la forma diptongada (Manuelito, sinvergüenzón, en amplias zonas de América) y en otras la forma no diptongada (Manolito, sinvergonzón). De todos modos, estas alternancias son mucho menos frecuentes con los apreciativos que con otros sufijos. 

Las palabras que admiten apreciativos no muestran en su función sintáctica alteraciones notables si se las compara con las voces correspondientes no derivadas. Aun así, se observa en los adjetivos apreciativos cierta tendencia a rechazar la posición antepuesta al nombre; se dice, en efecto, un ligero desayuno, pero un desayuno ligerito.

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: