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Aspectos morfológicos y sintácticos

En tanto son unidades morfológicas, las palabras compuestas no aceptan la presencia de modificadores que afecten a uno solo de sus componentes. La lengua rechaza, pues, la posibilidad de insertar un determinante en el espacio marcado en lava_platos, un numeral en afila_lápices, un adverbio de grado en peli_rrojo, o uno de tiempo o de modo en lava_rropas. También se rechazan los procesos internos de derivación que afecten a uno solo de sus miembros. Así, en cortauñitas o abrelatitas, el diminutivo afecta al compuesto, no al segundo componente. Son escasos los compuestos sintagmáticos de doble sustantivo que admiten el morfema apreciativo, casi siempre en el primer miembro: cabecita loca, viajecito relámpago. 

Los pronombres no forman parte de los compuestos, con escasas excepciones que no se ajustan propiamente a pautas morfológicas estables (metomentodo, nomeolvides, sabelotodo). En estos casos, los pronombres carecen de antecedente. Tampoco se suelen coordinar las bases léxicas de los compuestos. Aunque no se forman, en efecto, compuestos como *lavaplatos y tazas, en el área rioplatense es común la expresión lava y secarropas con el sentido de lavarropas y secarropas. Admiten ocasionalmente coordinación aquellos compuestos sintagmáticos que están más próximos a las estructuras sintácticas apositivas: Es un momento clave y excitante en el sector (País [Esp.] 10/11/1997). 

No son palabras compuestas, sino derivadas, las que se obtienen mediante algún procedimiento derivativo aplicado a una palabra compuesta. El orden «composición > derivación» se reconoce en bonaerense, malhumorar, maniobrar, puertorriqueño o sacapuntitas. El afijo que contienen no se aplica, en efecto, al segundo componente del compuesto, sino a todo él, como en malhumor-ar, no *mal-humorar o sacapunt-itas, no *saca-puntitas ni *saca-punt-itas, aunque sí [saca-punt-][itas] (se marcan con corchetes los dos segmentos de la palabra derivada). El proceso contrario, «derivación > composición», permite formar una palabra compuesta a partir de una derivada, como cazabombardero, francoestadounidense o hispanohablante. Todas estas voces ponen de manifiesto la necesitad de segmentar los compuestos y los derivados con estructura compleja de manera sucesiva o jerarquizada, en lugar de hacerlo linealmente. 

La forma híbrida de composición y derivación (Morfología léxica y Clases de verbos atendiendo a la relación formal entre base y morfema) llamada tradicionalmente parasíntesis se reconoce cuando no existen por sí solas ni la palabra derivada ni la compuesta, como en mileurista (no existe el compuesto *mileuro ni el derivado *eurista), pordiosero, quinceañero, ropavejero o sietemesino. Sin embargo, no suelen reconocerse en estas palabras tres componentes paralelos (mil-, eur-e-ista; por-, dios- y -ero), sino solo dos (mileur-ista, pordios-ero), al igual que en las estructuras morfológicas examinadas en el apartado anterior. Dado que la prefijación se asimilaba tradicionalmente a la composición (Morfología léxica​​​​​​​), existe un concepto más amplio de parasíntesis según el cual se suelen considerar parasintéticos los verbos que contienen un afijo discontinuo, formado por prefijo y sufijo, como aclarar o entristecer. 

La mayor parte de los compuestos N+N del español (y en general de las lenguas romances) presentan el núcleo a la izquierda. Así, una ciudad dormitorio es un tipo de ciudad cuyas propiedades se asemejan en algo a las que podría tener un dormitorio, o que recibe el uso que se da a este. En cambio, tienen el núcleo a la derecha algunos compuestos N-N, como radiodifusión, que designa cierta forma de difusión, no un tipo de radio; N-A (drogodependiente); o A-N (mediacaña). También presentan el núcleo a la derecha muchos compuestos de origen griego o latino, heredados por el español, como manumitir (‘liberar al esclavo’, lit. ‘soltar de la mano’), tergiversar (formado sobre tergum ‘espalda’ y versāre ‘volver’, ‘girar’) o manuscrito (‘escrito a mano’). Aun así, estas unidades no suelen segmentarse en la morfología sincrónica. 

Los segmentos de un compuesto aparecen a veces unidos por un elemento de enlace. Se usa la vocal -i- en los compuestos coordinativos formados con las pautas N-i N (ajiaceite), V-i (subibaja) y A-i A (agridulce), pero también en algunos subordinativos, como N-i (perniquebrar). En los compuestos formados por elementos grecolatinos, el elemento de enlace suele ser -o- para los términos de origen griego (cartógrafo, dermatólogo) e -i- para los de origen latino (apicultor, fratricida).

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