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Preferencias por el plural

Más numerosos que los singularia tántum son los llamados pluralia tántum o plurales inherentes, es decir, los sustantivos que habitualmente se usan solo en plural: adentros, albricias, anales, andas, andadas, andurriales, arras, comestibles, entendederas, exequias, expensas, facciones [del rostro], fauces, gárgaras, maitines, ojeras, zarandajas, entre otros. Las causas de que se excluyan aquí los singulares son internas al sistema lingüístico, es decir, no se deducen de la naturaleza misma de los objetos denotados: la entidad designada por el singular lágrima es tan identificable físicamente como la que designa el singular ojera, pero esta última voz es mucho menos usada en singular que la anterior. 

Los pluralia tántum pertenecen a ámbitos conceptuales muy variados: alimentos (callos, comestibles, espaguetis, natillas, provisiones, vituallas, víveres), objetos inespecíficos (archiperres, bártulos, enseres, trastos, útiles), cantidades de dinero (dietas, emolumentos, finanzas, fondos, honorarios, medios), manifestaciones de afecto o de cortesía (arrumacos, cariños, maneras, mañas, modales, recuerdos), designaciones del matrimonio (desposorios, esponsales, nupcias), ciertos rezos (completas, laudes, maitines, vísperas), acciones preparatorias o previas (preliminares, preparativos, prolegómenos), lugares imprecisos (afueras, aledaños, alrededores, andurriales, proximidades), fragmentos, restos o cosas menudas (añicos, escombros, residuos, restos, trizas), ciertas partes de algún organismo (entrañas, fauces, sesos, tragaderas). Alternan el singular y el plural en ciertas salutaciones y fórmulas de cortesía (buenos días ~ buen día; feliz Navidad ~ felices Navidades), pero predominan las que se usan casi exclusivamente en plural: buenas tardes, buenas noches, felicidades, felicitaciones, felices Pascuas, gracias, etc. 

Los pluralia tántum pueden admitir algunas formas de cuantifica­ción. Cabe decir, por ejemplo, No tiene demasiadas entendederas; Faltan muchas provisiones, pero carecen de sentido *Tiene varias entendederas o *Faltan diez provisiones. Del mismo modo, resultan más normales las exclamaciones contenidas en Pero, ¡cuántas fatigas en estos sumados siete años! ¡Cuántos afanes, apuros y cansancios! (Draghi, Hachador) que las preguntas correspondientes, por ejemplo, ¿Cuántos apuros pasaste? Los significados expresados por estos nombres son, pues, cuanti­ficables, pero no son enumerables, puesto que no es posible individualizar los elementos que componen los conjuntos así denotados. Estos plurales se acercan semánticamente a los nombres no contables o de materia. 

Comportamiento especial muestran los plurales de los nombres de objetos dobles, en el sentido de ‘constituidos por dos partes’, como alforjas, alicates, andas, bigotes, bragas, bridas, calzones, esposas, gafas (o lentes, anteojos), grillos, narices, pantalones, pinzas, prismáticos, riendas, tenazas, tijeras, tirantes. Tales plurales admiten dos interpretaciones, ya que el grupo nominal en el que se incluyen puede designar un objeto o más de uno, como ocurre con los pantalones que están sobre la cama. No obstante, la ambigüedad desaparece si el contexto excluye la referencia a un solo objeto. Sucede así cuando estos sustantivos se construyen con ciertos cuantificadores (varios pantalones, todos tus pantalones), con los verbos que seleccionan grupos o conjuntos (Amontoné los pantalones; Coleccionaba gafas) o con predicaciones que aluden a seres interrelacionados (Estos pantalones se parecen entre sí ). 

Diferentes de los nombres tratados en el apartado anterior son los dua­les, es decir, los plurales que designan objetos que se agrupan en pares formados por piezas o elementos independientes: amígdalas, calcetines, guantes, hombros, medias, orejas, pendientes, piernas, rodillas, zapatos, etc. La diferencia estriba en que en estos últimos el plural es siempre informativo. Se expresan, pues, sentidos diferentes con una media y unas medias, o con un guante y unos guantes. El plural de estas voces puede referirse tanto a los dos componentes de un par como a varios pares individualmente considerados, como en Tus medias están sobre la cama o en Es el mueble donde guardo los zapatos. 

Los plurales inherentes aparecen con mucha frecuencia formando parte de locuciones de diverso tipo. Entre las nominales pueden mencionarse artes marciales, cuidados intensivos, frutos secos o ejercicios espirituales; entre las adverbiales y adjetivas, cabe señalar a carcajadas, a duras penas, a gatas, a grandes rasgos, a medias, a tiros, con cajas destempladas, con pelos y señales, de uvas a peras, en aprietos, en ayunas, en cuclillas, en cueros, en mantillas, en resumidas cuentas, por las dudas, por si las moscas; entre las preposicionales pueden señalarse a lomos de o con miras a, y entre las verbales, muy numerosas, están ajustar las cuentas, andarse con rodeos, andarse o irse por las ramas, atar cabos, caerse los anillos, calentar los cascos, cerrar las, colgar los hábitos, dar calabazas, dar largas, echar a suertes, echar chispas, estar a las duras y a las maduras, guardar las apariencias, hablar por los codos, hacer ascos, hacer buenas migas, hacer las paces, hacer pucheros, ir de compras, lavarse las manos, no estar en sus cabales, no tener dos dedos de frente, pasar apuros, perder los papeles, ponerse las botas, rasgarse las vestiduras, reír las gracias, sacar de sus casillas, templar gaitas, ver las estrellas, volver a las andadas. 

Algunos de los pluralia tántum no cuentan con la forma singular correspondiente cuando son empleados en determinadas locuciones (no se dice *reírse a carcajada o *andarse con rodeo), pero sí fuera de ellas (soltar una carcajada, dar un rodeo). Cuando existe el singular, pueden establecerse diferentes relaciones semánticas entre esta forma y la de plural. Así, la diferencia entre singular y plural es estilística o enfática en aguas, asaduras, babas, barbas, como se comprueba comparando las aguas del río con el agua del río, o su ancha espalda con sus anchas espaldas. La interpretación enfática queda restringida a ciertos contextos sintácticos. En efecto, el uso del plural dudas en ¿Será reconocida esa actitud por el lector? Tengo mis dudas (Universal [Ven.] 17/4/1988) no implica necesariamente que las dudas a las que se alude sean más de una. El plural es aquí estilístico, pero no lo es en varias dudas o en cuatro dudas. De manera similar, el sustantivo barbas no constituye un plural estilístico en todas las barbas que tenemos en nuestra tienda de disfraces, pero sí pertenece a ese grupo en Me abracé a Fernando y hundí la cara en sus barbas (Díaz Martínez, Piel). 

En muchos casos, las connotaciones afectivas particulares han de describirse individualmente. Así, pretensiones sugiere ambición ilegítima, a diferencia de pretensión; historias, frente a historia, connota significados próximos a los de chisme o enredo; tener relaciones (con alguien) apunta preferentemente a las afectivas, las sexuales o las diplomáticas; finales y comienzos alternan con sus singulares respectivos solo cuando se refieren a períodos (se dice a final de año ~ a finales de año, pero solo a final de página); deberes añade al significado de deber ‘obligación’ el de ‘tarea escolar’, al menos en algunos países, etc. Existen otros plurales, en cambio, cuyo significado está alejado del que manifiesta el singular respectivo: celos (‘sospecha, inquietud, temor de que la persona amada sea in el’), frente al singular celo (‘cuidado, esmero’); sesos (‘masa de tejido cerebral’), frente a seso (‘madurez, juicio’). 

En el extremo opuesto se hallan las alternancias entre el plural y el singular que no tienen repercusiones significativas: buenos días~buen día; felices Pascuas~feliz Pascua (al menos en algún país, como Chile); felices Navidades~feliz Navidad: 

Buenos días, señor Eduardo (Quesada, Banana); Buen día, señor, ¿puedo ayudarle en algo? —preguntó con impensada coquetería (Bain, Dolor); Brindamos y dijimos: “Feliz Navidad” (Montero, M., Capitán); Aunque algunos se pregunten los motivos de esta perorata, a varias entidades culturales del país les puede resultar útil la reflexión. Felices Navidades (ABC Cultural 20/12/1996). 

A este grupo cabe agregar las alternancias de número que se dan en varias locuciones que incluyen plurales inherentes: a {pie ~ pies} juntillas; poner {la mano ~ las manos} en el fuego (por alguien). Se registran otras con algunos de los nombres que designan objetos constituidos por partes. En efecto, aunque existen variaciones regionales, en muchos lugares se usan indistintamente para referirse a un solo objeto alicate y alicates, braga y bragas, pantalón y pantalones, tenaza y tenazas, tijera y tijeras, etc. En varios casos la diferencia entre singular y plural afecta tan solo al registro lingüístico, más formal o literario en las aguas del río que en el agua del río, o en los funerales que en el funeral (si se habla de un solo acto): Mis tíos no obtuvieron el permiso para asistir al funeral (Celorio, Contraconquista); Obtuvo un premio —primero de unas horas, después de varios días— para asistir a los funerales por la muerte de su padre (Vanguardia [Esp.] 2/1/1995). 

Se llama plural mayestático al que muestran los pronombres personales y la flexión verbal si se refieren a un solo individuo, como cuando el Papa expresa en plural sus propias afirmaciones (A Nos ha llegado la inquietud de...), o cuando alguien se dirige al Rey (Os recibimos...) o a otras altas autoridades usando formas en plural. Se llama, en cambio, plural de modestia el que se usa para atenuar lo categórico de juicios o apreciaciones expresadas en primera persona, como en Pensamos que se trata de un método adecuado para este tipo de estudios, cuando el emisor se refiere en realidad a su propio pensamiento. El plural de modestia es propio sobre todo de los textos científicos y de las exposiciones académicas.

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