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Los adjuntos como modificadores no seleccionados

Se denominan adjuntos (Funciones sintácticas y marcas de función) los modificadores —casi siempre optativos— que inciden sobre las diversas categorías léxicas (verbos, nombres, adjetivos, adverbios) y los grupos sintácticos que forman sin que sean seleccionados o exigidos por ellos. El término adjunto se usa por oposición al de argumento (Tipos de funciones. El concepto de predicado), es decir, a los segmentos sintácticos seleccionados o requeridos por un predicado en función de su propia significación. Son adjuntos, por ejemplo, los elementos que se marcan en un movimiento lento (adjunto de un sustantivo), irascible desde que perdió el trabajo (adjunto de un adjetivo), lejos para siempre (adjunto de un adverbio) y en Se movían lentamente (adjunto de un verbo). 

El concepto de ‘adjunto’ no es de uso general en la tradición gramatical hispánica. Sí lo es el de complemento circunstancial (también denominado a veces circunstante, aditamento, satélite o simplemente circunstancial). Este término suele aplicarse solo a los adjuntos del grupo verbal, o más bien al subgrupo de estos constituido por los que admiten sustitutos interrogativos o exclamativos (como cuándo o por qué), relativos (como donde) o demostrativos (como entonces). En consecuencia, suelen considerarse circunstanciales los adjuntos de lugar (Me sentaré aquí), los de modo o manera (Me sonrió gentilmente), los de cantidad o grado (Te esfuerzas poco), los de tiempo (Llegarán inmediatamente; largamente deseado), pero no ejercen tal papel los adverbios que expresan nociones aspectuales, más que temporales (¿Vive aquí todavía?), los de duda (Quizá lo sabía) o los de foco (Nosotros también tuvimos que esperar; Solo deseo que no le ocurra nada malo: Clases de adverbios. Criterios de clasificación). En este capítulo se usará el concepto de ‘complemento circunstancial’ en el sentido tradicional, pero se insistirá en que constituye un caso particular de la noción más amplia de ‘adjunto’. 

Se explicó en el capítulo que los complementos de régimen se asimilan tradicionalmente a los circunstanciales en algunos análisis. Se considera hoy inadecuada esa asimilación, ya que los primeros se interpretan como argumentos y los segundos como adjuntos. Así, el segmento en el tren puede interpretarse como adjunto del verbo pensar en la oración Iba pensando en el tren, pero también como argumento suyo, por tanto como complemento de régimen preposicional de ese mismo predicado. En el primer caso se informa acerca del lugar en el que alguien realiza la acción de pensar, mientras que en el segundo se proporciona el asunto sobre el que se piensa. Si el grupo preposicional estuviera antepuesto como un elemento temático, se desharía la ambigüedad. La oposición entre argumentos y adjuntos tiene consecuencias sintácticas, pero se vuelve escurridiza en ciertos casos conflictivos, como se vio en el capítulo y se explicará más detalladamente en este mismo. 

El hecho de que los adjuntos no sean elementos seleccionados por el predicado del que dependen no significa que puedan añadirse libremente. De hecho, a menudo están restringidos por diferentes características de los predicados que los reciben. Por ejemplo, el adverbio lentamente no incide sobre cualquier verbo, sino solo sobre los que designan acciones o procesos, como caminar o pensar. A su vez, los complementos circunstanciales de instrumento son raros con los verbos de estado: {Aprende ~ *Sabe} matemáticas con un excelente manual. Del mismo modo, los grupos preposicionales que expresan finalidad suelen modificar a los predicados que poseen un agente. Existen restricciones más específicas. Así, el adverbio mutuamente modifica a predicados con sujetos plurales o coordinados (Los pronombres recíprocos. Su relación con los reflexivos). Están también restringidos en función del predicado al que modifican adverbios como categóricamente, indistintamente o sustancialmente, entre otros muchos. 

Al igual que otras clases de palabras, los adverbios y los grupos preposicionales se pueden asociar con varias funciones sintácticas. Así, razonablemente bien se considera un adjunto con el verbo escribir, pero un argumento con portarse. De manera análoga, en Roma se considera un argumento locativo en Reside en Roma (El complemento de régimen y otras funciones sintácticas), pero un adjunto locativo (o complemento circunstancial de lugar) en Trabaja en Roma. Finalmente, los lunes es un adjunto en descansar los lunes, pero un argumento en odiar los lunes.

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