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Adverbios de inclusión

Los adverbios de inclusión implican la existencia de otros elementos análogos a los que constituyen su foco. De acuerdo con ello, Vino también Ana implica la existencia de otras personas que vinieron. Los adverbios también, tampoco, además e inclusive (en uno de sus sentidos) se llaman aditivos porque su foco se añade a algún elemento que se ha expresado anteriormente o que se deduce del contexto: [...] un proceso más justo para el niño y también para los padres (Tiempo [Col.] 10/4/1997); Doctor, doctor, usted es Dios y también el monte Kilimanjaro, de África Occidental (Luca Tena, Renglones). Los adverbios también y tampoco, igual que y no, permiten la elisión de su grupo verbal, como en El taxista está desesperado y yo también (Razón [Esp.] 20/2/2001), donde se entiende ‘estoy desesperado’, pero, a diferencia de aquellos, también y tampoco solo relacionan dos oraciones con la misma polaridad: Ana lo sabía, pero yo {no ~ *tampoco}

Los adverbios de inclusión incluso, ni siquiera y hasta son también escalares porque su foco no solo presupone la existencia de cierto conjunto de personas, cosas, propiedades o situaciones, sino que queda, además, situado en uno de los extremos de la escala o la jerarquía que el hablante puede formar con esas nociones. 

Así, en Todos se pusieron de su parte, todos, incluso mis propios padres (Regàs, Azul), el adverbio incluso expresa que de los seres a los que se re ere el foco (mis propios padres) no era de esperar la situación que se describe (‘que se pusieran de parte de otra persona’). En la interpretación de algunos adverbios escalares cobra un papel fundamental, como se comprueba, el concepto de expectación. 

El adverbio inclusive puede recibir, al igual que incluso, una interpretación escalar, como en El mandria este todo lo sabe, inclusive lo que uno puede y no puede hacer. ¡No te amuela! (Delibes, Diario) o en Se lo mandó a decir, inclusive, al padre Amador, con la novicia de servicio que fue a comprar la leche para las monjas (García Márquez, Crónica). Inclusive no es, en cambio, adverbio escalar, aunque sí expresa inclusión, cuando se usa para indicar que uno o varios elementos no deben excluirse de un conjunto, a menudo presentado como enumeración: [...] en los años comprendidos entre 1989 y 1991, ambos inclusive (Vanguardia [Esp.] 2/7/1995). Es incorrecta la forma inclusives (ambos inclusives) que se documenta a veces. 

La locución adverbial ni siquiera da lugar a la alternancia negativa. Así, en posición preverbal ni siquiera no se construye con otra negación (Ni siquiera una vez llamó), puesto que ya contiene rasgos negativos. Usada, en cambio, en posición posverbal, siquiera o ni siquiera requieren una negación que preceda al verbo: No me llamó ni siquiera una vez; Se hablaban sin mirarse siquiera. En contextos negativos e irreales, siquiera no equivale a incluso, sino a al menos: ¿Acaso los conocía siquiera? (Arguedas, Raza). 

A diferencia de la preposición hasta, el adverbio de foco hasta no fuerza el caso oblicuo de los pronombres personales: hasta [adverbio] yo ~ hasta [preposición] mí. Este adverbio equivale a incluso, pero se usa con mayor frecuencia: Pero esta vez lo hizo con gusto y hasta con buen humor (Carpentier, Siglo); Dejaron de ver y oír y hasta de temer a sus perseguidores (Donoso, Casa). El adverbio todavía se puede emplear en contextos escalares, lo que lo asimila a los adverbios hasta o incluso, como en ¿Y todavía te atreves a protestar? o en Se levantó de la mesa y salió del comedor y todavía gritó tus versitos de chismoso y de maricón y que se muriera de una vez, maldito (Vargas Llosa, Conversación). 

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