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La concordancia de número y persona en las construcciones copulativas

Como norma general, el sujeto de las oraciones copulativas también concuerda con el verbo en número y persona, y con el atributo en género y número: Las calles [3.a persona, plural] estaban [3.a persona, plural] desiertas. Sin embargo, se han observado tradicionalmente varios casos de discordancia entre el sujeto y el verbo en las copulativas construidas con el verbo ser. Algunos de ellos pueden atribuirse a la presencia de complementos partitivos tácitos. Así, la forma eran que aparece en Apenas se leía el título sobre los lomos de piel. El resto eran cenizas (Ruiz Zafón, Sombra) permite suponer que sus rasgos de 3.a persona del plural corresponden a un complemento tácito en plural del nombre cuantificativo (La concordancia de número y persona con construcciones partitivas), como en El resto Ø eran cenizas. 

Se observa otro tipo de discordancia en la variante en singular de los ejemplos alternantes Dos pares de zapatos {es bastante ~ son bastantes} para este viaje; Doscientos dólares {es suficiente ~ son suficientes»; Trescientas personas {es demasiado ~ son demasiadas}. La variante con el verbo en singular aparece también en Tres mil dólares es demasiado dinero para un país donde hay tanta gente pobre (Hoy [Chile] 7/12/1983). La opción que lo presenta en plural se muestra en Sesenta libras esterlinas son mucho dinero para sacarlo así (Gallegos, Canaima). Se ha atribuido la discordancia a la posible interpretación proposicional del sujeto, como si se dijera llevar dos pares de zapatos, pagar doscientos dólares, invitar a trescientas personas, etc. Otra explicación posible sería considerar que los grupos cuantitativos que funcionan como sujeto en esas oraciones se interpretan como ‘el número x’, ‘la cantidad x’ o una paráfrasis cuantitativa similar que llevaría al verbo a concordar en singular. Este análisis es aplicable sobre todo a los casos en los que el predicado contiene adjetivos en masculino, como en Cuatro mil dólares es demasiado por este auto. 

Se interpretan como copulativas inversas las oraciones contenidas en los ejemplos siguientes, en las que el verbo concuerda en número y persona con el segundo miembro: 

El problema eran las moscas (Vallejo-Nágera, Yo); Creen que la causa son los vertidos incontrolados en el río (Mundo [Esp.] 20/6/1996); El asesino eres tú (Nieva, Señora); Acá el patrón soy yo, carajo (Bayly, Días). 

Así, en la primera oración se predica de las moscas el constituir cierto problema que se ha presentado en el discurso precedente. En los dos últimos ejemplos, esa posición está ocupada por pronombres personales. Como estas unidades no son atributos, el elemento pospuesto en tales oraciones es el sujeto. La concordancia no es potestativa en tales casos (*El problema es ). 

Más complejo resulta descartar que exista concordancia con el atributo en oraciones como Todos los encamisados era gente medrosa (Cervantes, Quijote I), en la que gente medrosa denota un grupo de individuos caracterizado por una propiedad que se atribuye a ciertas personas encamisadas. La concordancia del verbo con el atributo, potestativa en esa oración, resulta obligada cuando se trata de sujetos formados a partir de pronombres o artículos neutros, como en los textos siguientes: 

Todo eran ideas. Imaginaciones (González, E., Dios); Esto son mezclas explosivas (Luca Tena, Renglones); No hay duda, lo anterior son malas noticias para las aspiraciones políticas de Clinton (Excélsior 5/9/1996); No me digas que aquello que se ve por Malabata son nubes (Vázquez, Á., Juanita Narboni). 

La alternancia es más habitual, en cambio, cuando los grupos nominales en función de sujeto no son neutros, como en Su mayor ilusión {sería ~ serían} unas vacaciones en el Caribe; La vejez {es ~ son} solo achaques; El sueldo {eran ~ era} mil pesos. Se han ofrecido dos explicaciones de la irregularidad que representa el plural en estos pares. Unos autores los interpretan como extensión de los casos de concordancia con el atributo, según lo cual unas vacaciones en el Caribe, achaques y mil pesos serían los atributos respectivos en los tres ejemplos. Otros entienden que estas oraciones se asimilan a las inversas, de forma que al igual que las moscas se considera sujeto en El problema eran las moscas, lo serían del mismo modo los tres grupos nominales que se acaban de mencionar. 

Las construcciones con relativas semilibres introducidas por la preposición de en oraciones copulativas como Era de los que viajaban solos por regiones desconocidas (Carpentier, Pasos) se consideran variantes de las partitivas tratadas en La concordancia de número y persona con construcciones partitivas​​​​​​, puesto que cabe pensar que se elide en ellas el indefinido uno. Aunque se espera que el verbo de la relativa se construya en plural, como en el ejemplo anterior, aparece a veces en tercera persona del singular reproduciendo los rasgos del indefinido tácito uno, como en Tú eres de los que apoya esa propuesta (es decir, ‘uno de los que apoya esa propuesta’), o en Yo soy de los que dice siempre la verdad. Esta opción no se considera incorrecta, pero es menos recomendable que la anterior. Se consideran incorrectas, en cambio, las variantes que presentan el verbo en primera o segunda persona, como en Tú eres de los que apoyas esa propuesta; Yo soy de los que digo siempre la verdad. El verbo reproduce en estas oraciones los rasgos de persona del pronombre que ejerce la función de sujeto de la oración principal. Lo mismo ocurre cuando el pronombre uno aparece explícito. Se registran secuencias como Tú fuiste uno de los que hablaste a su favor, pero la variante que se considera correcta es Tú fuiste uno de los que hablaron a su favor, que alterna con la tercera persona de singular Tú fuiste uno de los que habló a su favor.

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