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Interpretaciones de los sujetos no expresos

En la tradición gramatical hispánica han sido varias las respuestas que se han ofrecido a la pregunta de cuál es el sujeto de las formas verbales subrayadas en textos como el siguiente: 

Los ladrones actuaron como si estuvieran en su casa, con una frialdad que aún asombra a los investigadores. Fueron a la cocina, donde se apoderaron de una gran cantidad de fruta que sacaron al jardín para comérsela (Mundo [Esp.] 30/9/1996). 

Para algunos autores, el grupo nominal los ladrones no es solo el sujeto de actuaron, sino también el de fueron, se apoderaron y sacaron. En la actualidad se admite mayoritariamente que el sujeto de una oración debe formar parte de ella, por lo que esta respuesta no se considera aceptable. Repárese en que lo sería, en cambio, si se preguntara por los individuos que ejercieron ciertas acciones, en lugar de por los segmentos sintácticos que desempeñan determinadas funciones oracionales. 

Otra respuesta tradicional consiste en suponer que los sujetos de estas oraciones son pronombres elididos. Sin embargo, no siempre los pronombres personales son admisibles en el lugar de los sujetos tácitos. Así, en No pisen ahora el suelo porque está muy húmedo resulta sumamente forzada la variante ... porque él está muy húmedo. De hecho, los pronombres personales están muy restringidos sintácticamente cuando designan cosas. A su vez, la oración La mayoría de la gente piensa que toma las decisiones por sí sola (Ciberpaís 2/9/2004) no tiene el mismo significado que La mayoría de la gente piensa que ella toma las decisiones por sí sola, ya que no se obtiene correferencia entre ella y la mayoría de la gente. Así pues, no siempre la ausencia de sujeto léxico puede ser interpretada como elipsis del pronombre. 

Una explicación alternativa plantea que las oraciones sin sujeto expreso no contienen un elemento pronominal tácito que desempeñe esa función, sino que la información de número y persona expresada por la flexión verbal constituye por sí misma un sujeto flexivo o desinencial. Entre otros problemas, esta hipótesis no explica cómo se desencadena la concordancia de género de los atributos o complementos predicativos en Estaban cansadas o en Acabó harta, ya que la flexión verbal carece de género. 

En esta obra se acepta el análisis, hoy mayoritario, según el cual los verbos subrayados en el ejemplo propuesto tienen un sujeto tácito (también llamado nulo, vacío, elidido o catalizado en diversos sistemas terminológicos) que, a pesar de carecer de rasgos fonéticos, forma parte de la oración y tiene el mismo referente que los ladrones. Los sujetos tácitos, que pueden representarse convencionalmente mediante el signo Ø, no son pronombres, pero tienen propiedades pronominales que desencadenan la concordancia de número y persona con el verbo, y también la de género y número con los adjetivos y participios que actúan como atributos, como en Ø Estaban cansadas o en En todo caso [Ø] no fue sola: [Ø] fue escoltada por el alcaide y un guardia armado (Cabrera Infante, Habana). Con un verbo pronominal, como arrepentirse en Ø Nunca te arrepentiste, las tres expresiones subrayadas concuerdan en número y persona, al igual que cuando el sujeto nulo es el antecedente del pronombre reflexivo o recíproco, como en Ø No nos soportábamos. 

Distinto es el problema de dilucidar por qué los ladrones es antecedente de Ø en el fragmento citado arriba. Parece haber acuerdo general en que la información requerida es de tipo discursivo, ya que el texto introduce cierto referente al que se atribuye una serie de acciones. Al no aparecer un referente nuevo, la interpretación más natural de Ø al comienzo del período siguiente es la del grupo nominal ya introducido, más aún cuando se comprueba que el verbo presenta sus mismos rasgos de número y persona. 

La capacidad de una lengua para admitir sujetos tácitos está estrechamente relacionada con la riqueza morfológica de su flexión verbal. Se ha observado, por otra parte, que las lenguas que admiten sujetos tácitos suelen admitir también sujetos posverbales, como en Llamó María. En el español antillano, en el de otras partes del Caribe, así como en el hablado en las islas Canarias y en el occidente de Andalucía (España), es mayor proporcionalmente la presencia de sujetos expresos en contextos en los que en otras variedades son frecuentes los tácitos: Yo no pude estar allí, yo oí la gritería, pero yo estaba en mi oficina en una reunión y los oí gritando (CREA oral, Puerto Rico). 

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