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Verbos transitivos en uso absoluto. Construcciones genéricas

Los complementos directos se omiten en ciertas circunstancias. Su recuperación o reintegración se puede obtener mediante recursos sintácticos, o bien a través de procedimientos léxicos. Los primeros corresponden a secuencias como la ya citada Unos tienen oportunidades y otros no tienen (El concepto de transitividad). El complemento directo del verbo subrayado no es el sustantivo oportunidades, que pertenece a otra oración, sino un elemento tácito cuyo antecedente es dicho sustantivo. En la recuperación léxica, por el contrario, el complemento directo queda sobrentendido sin que se obtenga necesariamente del contexto sintáctico precedente la información que se omite, como en Sofía está leyendo o en Deberías escribir más a menudo. En estos casos se habla de verbos transitivos absolutos o usados de forma absoluta. Así, en Los leopardos cazan de noche se entiende que los leopardos cazan algo, pero no se recupera la información omitida del contexto precedente, sino del significado mismo del verbo cazar y de ciertos factores contextuales o discursivos. Estos verbos no dejan de ser transitivos en tales contextos, ni pasan a adquirir en ellos un nuevo significado. De hecho, es posible remitir al elemento que queda sobrentendido. Así, a la oración Sofía está leyendo podría agregarse la secuencia ... pero no sé qué, en la que el interrogativo permite suponer un objeto implícito de está leyendo. 

Los objetos directos omitidos en las construcciones mencionadas son prototípicos, en el sentido de que reciben interpretaciones generalizadoras que abarcan ciertas clases de entidades. El que dice Tengo poco tiempo para leer no se refiere seguramente a un libro en particular, sino más bien a la literatura en general. En ciertos casos, sin embargo, la interpretación es más restringida. Por ejemplo, cuando se dice de alguien que no toma o que no bebe, se alude solo a bebidas alcohólicas, y si se le pide que escriba con más frecuencia, se da a entender que se habla de cartas, o tal vez de literatura. 

De acuerdo con lo dicho en el apartado anterior, los usos absolutos son particularmente frecuentes en las construcciones genéricas, sobre todo en las que se forman con verbos transitivos que denotan alguna capacidad o alguna función, como en Decididamente no oigo bien (Gala, Petra); Ese cuchillo es atroz. ¿Sabe si corta bien, por lo menos? (Ocampo, Cornelia). Muchos refranes contienen construcciones genéricas en las que se suelen contrastar términos opuestos o presentados como tales, lo que favorece el uso absoluto de los verbos transitivos: El hombre propone y Dios dispone; El que parte y reparte se lleva la mejor parte; Quien calla otorga; Ojos que no ven, corazón que no siente; Mejor es tener que desear; El que espera desespera. 

Muchos verbos de afección que admiten la alternancia de los complementos directos con los indirectos, como en El ruido {la ~ le} molesta, así como varios de causación o, en general, de influencia, forman oraciones genéricas en las cuales se sobrentienden a menudo los complementos directos de persona (‘a cualquiera’, ‘a uno’, ‘a la gente en general’), como en Esta película aburre, o en Cuando el peso del día agobia […] (Shand, Antón); Las declaraciones que enviaba el gobernador no ayudaban a ver m|s claro (Uslar Pietri, Oficio). 

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