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Verbos transitivos causativos

El grupo más nutrido de los verbos de acción está formado por los causativos. Las acciones que denotan dan lugar a efectos que se pueden expresar con adjetivos (limpiar 'hacer que quede limpio’), con verbos (matar ‘hacer morir’; sacar ‘hacer salir’) o con ambos (secar ‘hacer que se seque o que quede seco’; romper ‘hacer que se rompa o que quede roto’). Unos pocos admiten paráfrasis con fórmulas comparativas, como en abaratar (‘poner algo barato o más barato’). Muchas de las alternancias en la transitividad de los verbos afectan a este grupo. 

Algunos verbos que pueden emplearse tanto transitiva como intransitivamente reciben en su uso transitivo una interpretación causativa parafraseable por «hacer + infinitivo». Así, en la acepción transitiva de la oración Subieron los precios, el grupo nominal los precios es el objeto directo de subir, de forma que la oración equivale a ‘[Ellos] hicieron subir los precios’. En cambio, en el uso intransitivo de subir, que admite la misma oración, los precios es el sujeto, y designa lo que experimenta el proceso que el verbo subir denota, sin indicación de la causa. Admiten también las dos interpretaciones otros verbos que se refieren a cambios de estado, como aumentar, cambiar, engordar, hervir, ingresar, parar (como en El policía paró el auto ~ El auto paró). Los verbos de movimiento volar y correr son causativos en volar una cometa o en Cos muchachos le corrían por las calles (Cervantes, Quijote II), donde significan ‘hacer volar’ y ‘hacer correr’, respectivamente. El verbo disparar es causativo cuando el objeto directo designa un arma o una cámara. Se recomienda evitar su uso en las oraciones pasivas con sujetos personales, como en Un aficionado fue disparado en la boca y atropellado por un coche (Mundo [Esp.] 15/6/1996). 

Solo unos pocos verbos causativos permiten la doble interpretación mencionada en el apartado anterior. También son escasos los que tienen un correlato intransitivo con el que no se relacionan morfológicamente, como matar morir, sacar salir, meter entrar. Es más frecuente que en la interpretación no causativa de los verbos transitivos intervengan correlatos intransitivos pronominales, que por lo general denotan algún cambio físico o psíquico. Así, secar designa una acción que provoca en el objeto que la recibe el proceso de secarse. De manera similar se comportan aclimatar ‘hacer aclimatarse’, acostumbrar ‘hacer acostumbrarse’, dormir ’hacer dormirse’ (dormir al niño) y otros muchos verbos que dan lugar a pares semejantes.  

Una variante de la interpretación causativa de los verbos transitivos es la llamada factitiva. El que dice Me hice un traje no manifiesta necesariamente que lo confeccionara él mismo, sino más bien que ‘Se lo hizo hacer’. He aquí otros ejemplos: Él se corta el pelo una vez por año, por no s‹é qué‹ líos de superstición y maleficios (Arrabal, Arquitecto); Pero los chicos se operaban en el hospital y nadie estaba enfermo en casa (Bryce Echenique, Julius). 

Se está extendiendo el uso transitivo causativo de callar ‘acallar‘, como en -¿Tú‹ me vas a callar a mí? (Bayly, Días); el de estallar, como en La policía estalló la bomba; y el de explotar (El niño explotó el globo). No es aceptado en la lengua culta general el empleo transitivo y causativo del verbo caer en casos como No caigas el vaso, en el sentido de ‘No lo dejes caer’. Se registra este uso en la lengua popular de algunas áreas, tanto del español americano como del europeo. Tampoco se recomienda el uso transitivo de circular en oraciones como Los jugadores circulaban el balón con soltura.

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