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Usos absolutos en otros contextos

Existe cierta relación entre la posibilidad de omitir un complemento directo y la extensión limitada del paradigma léxico que le corresponde. Se omiten a menudo, en efecto, los objetos directos presentes en la definición del verbo o deducibles directamente de ella, como en Dio a luz ayer ~ Dio a luz ayer a una ni‹ña. En cambio, sería difícil usar el verbo llevar como transitivo absoluto, ya que las personas o las cosas que pueden ser llevadas son casi ilimitadas. No obstante, no se usan como absolutos muchos verbos transitivos que restringen fuertemente sus complementos directos: cometer, empañar, izar, verter. Contrastan, por ejemplo, No ejerce la abogacía desde hace años, con objeto directo omisible, y No imparte clases desde hace años, con objeto directo no omisible. 

Resulta muy frecuente la omisión en el ámbito de determinadas actividades, que recaen generalmente sobre algún tipo de objetos característicos. Es normal, por ejemplo, que un conductor use los verbos conducir o manejar, arrancar, frenar, etc., sin complemento directo ya que habla de vehículos; o que los profesores empleen en forma absoluta los verbos transitivos examinar, aprobar, aplazar, suspender o reprobar, pues se deduce que se refieren a sus estudiantes. 

Los contextos ostensivos (esto es, aquellos en que lo aludido está a la vista) favorecen también la omisión del objeto directo. Así ocurre con frecuencia en las oraciones imperativas, como Espere; Traga; Pregunte sin miedo; o en las réplicas y respuestas, como en Creo que algún día el mundo estar| gobernado por los poetas y que a nadie le faltará nada, como a los pájaros.— Comprendo, comprendo —dijo Gil— (Landero, Juegos), así como en rótulos o indicaciones escritas sobre aquello a lo que se refiere el complemento directo: Romper en caso de incendio; No voltear.

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