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Sus clases

Los complementos indirectos argumentales se pueden clasificar con varios criterios. Debe tenerse en cuenta, ante todo, si el verbo al que modifican es o no el que los selecciona semánticamente. En el primer caso se obtienen predicados simples, como en Le entregó el dinero (donde le es complemento de entregar); en el segundo caso se obtienen predicados complejos, como se explicó en Complementos indirectos constituidos por grupos preposicionales. Así, el pronombre le en Le anduvo cerca incide sobre el predicado complejo andar cerca, pero está seleccionado por el adverbio cerca y se interpreta como argumento suyo (‘Anduvo cerca de él’). El mismo análisis se extiende a Le fue imposible; Te será fácil, y otros casos en los que se incorpora a un predicado complejo un argumento de su segundo componente (Complementos indirectos constituidos por grupos preposicionales​​​​​​​). 

Desde el punto de vista semántico, los complementos argumentales se pueden clasificar con dos criterios estrechamente interrelacionados: la interpretación del complemento y la clase semántica a la que corresponde el verbo al que complementan. De acuerdo con el primer criterio, se distinguen cinco tipos fundamentales de complementos indirectos argumentales: los que designan el destinatario de una acción o un proceso, como en Le entregaron el dinero; los que designan el depositario de cierta experiencia, sea o no sensorial (experimentador o experimentante), como en Le gustaba madrugar; los que expresan el punto de origen de una acción o un movimiento, como en Se nos apartó (en alternancia con Se apartó de nosotros); los que denotan el término de esas acciones, como en Le fue a su mamá con el cuento, y los que expresan la ubicación (en el sentido de ‘lugar en donde’, por oposición a ‘lugar adonde’ o ‘lugar de donde’) de alguna cosa, como en Le puso ores a la mesa. 

Si se atiende al significado de los verbos que se construyen con complementos indirectos argumentales, el primer grupo que cabe establecer es el de los que denotan transferencia. El complemento indirecto expresa en estos casos el receptor o el destinatario de dicho proceso, y suele concurrir con un objeto directo que designa la entidad transferida. A ese grupo de verbos pertenecen, entre otros muchos, ceder, conceder, confiar, dar, dejar, devolver, entregar, enviar, legar, llevar, mandar, ofrecer, otorgar, pagar, prestar, proporcionar, regalar, remitir, retribuir y traer. 

Los verbos de comunicación también se consideran, en sentido amplio, verbos de transferencia, puesto que cabe entender que la noción transferida es la información que se suministra. A este extenso paradigma de verbos, que también poseen objetos indirectos argumentales en algunos de sus usos, corresponden, entre otros, anunciar, avisar, comunicar, contar, contestar, decir, dictar, escribir, explicar, exponer, informar, manifestar, notificar, referir, repetir, replicar, revelar, sugerir, transmitir. El complemento directo de estos verbos puede constituir una oración subordinada sustantiva, propiedad muy infrecuente, sin embargo, en los verbos del grupo mencionado en el apartado anterior: Ya le habían comunicado que sería bueno separar algunos negocios (García, A., Mundo). 

Los verbos que expresan demanda se han considerado igualmente un subgrupo de los verbos de transferencia. En las dos opciones que se muestran en pedirle {dinero ~ una respuesta} se transfiere cierta petición, pero se espera a la vez determinada acción del que la recibe. A este grupo pertenecen, entre otros, demandar, encargar, exigir, implorar, pedir, preguntar, recabar, reclamar, requerir, rogar, solicitar, suplicar, urgir. Constituyen, asimismo, un subgrupo de los verbos de transferencia los llamados de intercambio, como alquilar, arrendar, comprar o vender. 

Además de los verbos que expresan transferencia, poseen complementos indirectos argumentales los que denotan asignación o atribución de algo, como achacar, adjudicar, asignar, atribuir, corresponder, imputar, otorgar o reconocer: Si asistía a una operación cardíaca, le achacaban un coqueteo con el médico (Caras 1/9/1997); Al distribuir todo entre la gente a él le correspondía un plátano, una yuca (Alape, Paz). 

Son también argumentales los complementos indirectos de los verbos de afección (llamados a veces psicológicos) que designan muy diversas inclinaciones o reacciones de tipo sensorial o anímico: Le picaba la barba (País [Esp.] 2/6/1987); Ya sin la compañía de la princesa, el destartalado desamparo de la quinta me agobiaba terriblemente (Mutis, Maqroll). Pertenecen a este grupo, entre otros, los verbos aburrir, agradar, alegrar, asombrar, asustar, atraer, cansar, complacer, desagradar, disgustar, divertir, doler, encantar, entristecer, entusiasmar, extrañar, gustar, herir, interesar, irritar, molestar, ofender, pesar, preocupar, sorprender. El complemento indirecto de los verbos de afección designa el individuo que experimenta algo, mientras que en el esquema sintáctico más común, la causa de la sensación o el sentimiento suscitado está representada por el sujeto: Le [complemento indirecto] encantaban los boleros [sujeto]. 

Se ha resaltado en muchas ocasiones que los complementos indirectos de los verbos de afección tienen ciertas propiedades en común con los sujetos. El paralelismo no se basa únicamente en la existencia de pares como Me admira tu valor ~ Admiro tu valor o como lo que me apetece ~ lo que apetezco, sino también en otros aspectos de la sintaxis. Así, por ejemplo, el sujeto de la oración principal proporciona en un gran número de casos el antecedente del sujeto tácito del infinitivo subordinado, como en Lulú prefiere Ø nadar en el mar (donde se marca con el signo Ø el sujeto tácito del infinitivo y se subrayan los elementos correferentes). Los complementos indirectos de los verbos de afección ejercen ese mismo papel sintáctico, a pesar de que no son sujetos: A Lulú le gusta Ø nadar en el mar. El modo subjuntivo proporciona otro de esos puntos de contacto. En efecto, el sujeto del verbo principal y el del subordinado no son correferentes en oraciones como Norberto desea que regrese. Se obtiene el mismo resultado en A Norberto le agrada que regrese, pero en este caso los elementos que no pueden correferir son el complemento indirecto de la oración principal y el sujeto tácito de la subordinada. Existen otros puntos de contacto, similares a estos, entre los complementos indirectos de los verbos de afección y los sujetos de otros predicados. 

Se construyen también con complementos indirectos argumentales los verbos que indican acaecimiento (ocurrir, pasar, suceder), atingencia o pertinencia (atañer, concernir, corresponder, importar, incumbir), daño o provecho (beneficiar, convenir, dañar, perjudicar), necesidad, adecuación o suficiencia (bastar, faltar o hacer falta, restar, sobrar), pertenencia (pertenecer) y utilidad (servir). Los complementos indirectos de estos verbos se refieren a individuos que participan de forma no activa en muy diversos procesos que les afectan o que los involucran. Están, pues, cercanos a los llamados experimentadores, aunque no existe acuerdo sobre si han de asimilarse o no a ese paradigma. 

Como se explicó en Complementos indirectos constituidos por grupos preposicionales​​​​​​​, los complementos argumentales de ciertos adjetivos se manifiestan sintácticamente como pronombres dativos que inciden sobre todo el grupo verbal, a veces en alternancia con otros predicados. Se obtienen así pares como Me es útil ~ Me sirve; No me es posible ir ~ No puedo ir. Aunque estas construcciones se forman de manera característica con el verbo ser, se registran también ocasionalmente con estar, parecer o resultar, como en Esa historia siempre me resulta muy útil para justificar ante la gente mi miedo a salir de casa (Vila-Matas, Suicidios). 

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