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Locuciones verbales formadas con verbos transitivos

Las locuciones verbales que se forman con verbos transitivos presentan una considerable variación histórica y geográfica, pero también sintáctica, léxica e incluso morfológica. Aunque aparezcan registradas como expresiones lexicalizadas en los diccionarios, constituyen grupos verbales cuyos componentes muestran cierta autonomía sintáctica, pues admiten adverbios en su interior, como el subrayado en —Pero si estamos vivos —intervino uno que no había abierto nunca la boca (Sábato, Abaddón). Algunas son transparentes, como pisar el acelerador ‘dar celeridad a algo’, ya que es posible deducir fácilmente su sentido, mientras que otras son opacas, como tomar el pelo (a alguien) ‘burlarse de él’ o pelar el diente (a alguien) ‘sonreírle, adularlo’, común en el Caribe continental. Su grado de lexicalización es variable. Por ejemplo, la sustitución del complemento directo por un pronombre átono (tomarle el pelo a alguien > tomárselo; meter la pata > meterla) es más frecuente en el español europeo que en el americano. Un grupo numeroso de locuciones verbales contiene pronombres personales átonos, casi siempre lo, la o las, cuyo referente se intuye a veces por el contexto, pero queda sin especificar en la mayor parte de los casos. Así ocurre en pasarlo o pasarla (de una determinada manera), arreglárselas, creérselo o creérsela ‘actuar con suficiencia o arrogancia’, dársela a alguien con queso ‘engañarlo’, echársela ‘presumir’, dárselas (de algo) ‘fingir lo que no se es’, jugársela ‘arriesgarse’, entre otras muchas. Otras locuciones verbales contienen objetos directos lexicalizados que se  usan únicamente en contextos negativos o irreales, como No da pie con bola o si lo que me ofreces valiera un pimiento. 

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