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Condiciones de la sustitución

En casi todos los análisis tradicionales se destaca la posibilidad de que el complemento directo pueda sustituirse por un pronombre átono acusativo de tercera persona (lo, la, los, las), como en No pienso leer este libro > No pienso leerlo o en Dame la mano > Dámela. Si se trata de oraciones sustantivas, el pronombre presenta género neutro, como en De prometiste que vendrías > Me lo prometiste. Aunque la sustitución por tales pronombres es útil como recurso identificatorio, no siempre permite reconocer de forma automática el complemento directo, ya que está condicionada por los rasgos gramaticales que compartan el complemento directo y su sustituto, como se verá a continuación. 

No se aplica la sustitución pronominal a los complementos directos representados por ciertos pronombres indefinidos no específicos, como nada en No traje nada (no se diría, pues, No lo traje), o por algunos grupos nominales del mismo tipo. Así, a la oración El ni‹o quiere una bicicleta se puede añadir con naturalidad ... y la ni‹ña también la quiere si se trata de alguna clase particular de bicicleta, pero se diría preferiblemente y la ni‹ña tambié‹n quiere una (o bien ... quiere otra) si se alude a una bicicleta cualquiera. Como se ve, los pronombres átonos de acusativo (lo, la, los, las) son definidos y muestran cierta resistencia a sustituir a los grupos indefinidos inespecíficos. Por la misma razón, percibe también cierta dificultad para sustituir los grupos nominales sin determinante en función de objeto directo por pronombres átonos. Así, la pregunta ¿Tienes hambre? se responde más naturalmente con No, no tengo que con No, no la tengo, y la pregunta ¿Trajiste dinero?, con No traje que con No lo traje. No obstante, la sustitución de los grupos nominales sin determinante por pronombres átonos resulta favorecida cuando los sustantivos son contables: Llevaba peine pero no lo usaba ante testigos (Marías, J., Corazón); Solo permite añadir genes pero no inactivarlos (País [Esp.] 28/1/1998). Alternan, sin embargo, No hay y No las hay, como respuesta a la pregunta ¿Hay posibilidades?

La compatibilidad o congruencia de rasgos de definitud a que se acaba de aludir presenta algunas excepciones. Así, ciertos grupos nominales inespecíficos admiten la sustitución por pronombres definidos, como en Ji me traes un libro cualquiera de ese autor , lo leeré (con el antecedente del pronombre lo en una prótasis condicional). Esta compatibilidad es asimismo característica de las relativas especificativas insertas en contextos genéricos: Todo el que tiene alg‹ún animal de compa‹ñía procura cuidarlo. Otras expresiones cuantificativas de carácter indefinido pueden ser retomadas por pronombres definidos, como en Asistieron muy pocos invitados, pero los atendieron maravillosamente.

Los verbos de medida seleccionan argumentos cuantitativos: pesar diez kilos, medir siete metros, costar quinientos soles, tardar diez minutos. Estos grupos nominales no son definidos ni se interpretan como específicos (no se habla, en efecto, de kilos específicos, metros en particular, soles determinados o minutos concretos) y ofrecen resultados inestables al ser sustituidos por pronombres átonos. Si bien resultan muy forzadas oraciones como Esta ranura mide medio centímetro, pero esta otra no lo mide, es posible la sustitución del complemento directo si estos verbos se interpretan en el sentido de ‘alcanzar cierto peso o cierta medida’, como en El toro no pesará 600 kilos, pero 500 sí que los pesa. La sustitución también resulta natural en las variantes activas de estos verbos, es decir, si se interpretan como acciones, como en medir una distancia o pesar un kilo de carne. 

La sintaxis rechaza asimismo la sustitución de los grupos nominales de objeto directo que funcionan como foco de un adverbio, lo que se deduce de la naturaleza átona de los pronombres la, lo, las, los. Así, en Ku amigo solo lee la prensa deportiva, la sustitución del objeto directo por un pronombre da lugar a la oración Ku amigo solo la lee, de sentido distinto (es decir, ‘no la colecciona, no la juzga, etc.’). Así pues, el verbo es aquí el foco del adverbio solo, ya que el pronombre átono no puede serlo. 

Unos pocos verbos rechazan los pronombres átonos como sustitutos de los complementos directos oracionales, pero aceptan los tónicos eso, algo, qué, etc. A partir de Interrogado por el jefe de la fuerza, respondió que era hombre pacífico (Galdós, Episodios) se puede decir ¿Qué respondió? o Respondió eso, pero no resulta natural Lo respondió. 

En el español hablado en ciertas zonas de las áreas rioplatense y andina, así como del País Masco (España), se elide a menudo el objeto directo de los verbos transitivos sin que ocupe su lugar un pronombre átono. El proceso se registra incluso con grupos nominales de interpretación específica: Cuando termine la carta, llevar‹ al correo; Ahora compr‹é un libro [...] algo de Sánchez compr‹é antes de ayer, he visto y compré‹ (CIEA oral, Paraguay). La ausencia de pronombre átono en estos contextos parece deberse a la influencia del quechua, el aimara, el guaraní o el portugués brasileño, en el primer caso, y a la del euskera, en el segundo. Se recomiendan en su lugar las variantes con pronombre: Ca llevar‹ al correo; Co he visto y lo compr‹é.

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