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Complementos indirectos pronominales

Los pronombres que desempeñan la función de complemento indirecto pueden ser átonos o tónicos. Los átonos presentan el caso dativo. Poseen formas características para la tercera persona (le, les), pero no se distinguen de los pronombres acusativos en las demás (me, te, nos, os, se). Los tónicos aparecen en caso preposicional u oblicuo (Formas de los pronombres personales) precedidos de la preposición a: mí, ti, vos, usted, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ustedes, ellos, ellas, sí. En el español actual aparecen reduplicados mediante un pronombre átono: Me lo dijeron a mí ~ *Lo dijeron a mí. 

Los pronombres átonos de dativo preceden a los de acusativo cuando ambos forman un conglomerado pronominal átono (Posición de los pronombres átonos en relación con el verbo): Me lo contó; Te las traerá; para decírselo. Si los pronombres de acusativo presentan rasgos de tercera persona, le y les adoptan la forma se, que no debe confundirse con el reflexivo homónimo. Así, se es dativo reflexivo en Se hizo un regalo, pero equivale a le o les en Se lo dijo o en Se las traerá (en lugar de *Le lo dijo y *Le las traerá). Las combinaciones se lo, se la, etc., se derivan de las antiguas formas gelo, gela, que proceden de la combinación de los pronombres latinos de dativo con los de acusativo: dedit illis illud > dio gello>dio gelo>dióselo. La grafía -g- representa una consonante palatoalveolar fricativa sonora en estos contextos. Adelantó, pues, su zona de articulación y se ensordeció al dar paso a la alveolar [s]: quitárselas, diéronsela, etc. 

Dado que la forma se de los pronombres dativos de tercera persona carece de marca de plural, tiende a marcarse como tal el acusativo siguiente en amplias zonas de América, así como en Canarias (España), de modo que se dice Aquello se los dije a tus hermanos en lugar de se lo dije... El fenómeno se acepta de manera desigual en la lengua culta de las áreas mencionadas. Resultan aún más marcadas, y se recomienda evitarlas, las variantes de esta construcción en que se transfiere al acusativo no solo el número, sino también el género (Aquello se las dije a tus hermanas) o el caso (Ya se les dije). Cuando se combinan varios pronombres átonos, el pronombre se precede a los demás (Posición de los pronombres átonos en relación con el verbo​​​​​​​). No han pasado a la lengua culta las construcciones con el orden inverso (Me se cayó; Te se ve), que se recomienda evitar. 

El pronombre le / les no es dativo, sino acusativo, cuando se emplea en las oraciones impersonales con se que contienen complementos directos de persona en masculino. En efecto, le es el complemento directo de querer en Pobre Marcel, si supiera cuánto se le quiere en el Perú (Bryce Echenique, Martín Romaña). Se han llamado doblemente pronominales las construcciones formadas con unos pocos verbos pronominales de pensamiento y afección, como olvidar, antojar, ocurrir (en el sentido de ‘venir a la mente’), que, además del pronombre concordante con el sujeto, exigen otro en dativo. Resulta, pues, agramatical la oración *Se ocurrió una idea extravagante, que requiere la presencia de dicho dativo: Se {me ~ te ~ le ~ les...} ocurrió una idea extravagante. 

Son muy frecuentes en México y en zonas de Centroamérica los dativos que no desempeñan propiamente una función sintáctica ni se vinculan con ningún referente. Así ocurre con el subrayado en Leonor abrió la puerta y le dio gusto verme. –Pásale por aquí– dijo (Ibargüengoitia, Crímenes). Es muy común que estos dativos expresivos (llamados a veces espurios o superfluos) den lugar a expresiones interjectivas, bien unidos a un imperativo, como en Pues para luego es tarde. Ándele, éntrele (Castellanos, R., Eterno), o bien a una forma no verbal: Acarreábamos baldes de agua o volvíamos a examinar los cuartos del fondo, híjole (Azuela, A., Casa). 

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