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Complementos indirectos duplicados

Es habitual en español que los complementos indirectos formen construcciones llamadas de doblado o de duplicación. El grupo preposicional que ejerce la función de complemento indirecto aparece reproducido en ellas mediante un pronombre átono de dativo, como en Les gusta a ellas; Les gusta a las muchachas. La duplicación del complemento indirecto es obligada en algunos casos, mientras que en otros resulta opcional. 

Al igual que sucede con los complementos directos (Concurrencia del objeto directo nominal y el pronombre átono), la duplicación es obligatoria si el grupo preposicional se forma con pronombres personales tónicos. Se obtienen así contrastes como Di el dinero a los muchachos ~ *Di el dinero a ellos; Entregó los documentos al jefe ~ *Entregó los documentos a él. También es obligatoria en las construcciones de tópico inicial, que se denominan dislocadas. Se diferencia, pues, marcadamente (Les) lanzó ayer un buen sermón a sus hijos, donde podría omitirse el pronombre les, de A sus hijos, les lanzó ayer un buen sermón, donde no se omite si se desea mantener la estructura sintáctica. En cambio, el pronombre puede o no aparecer en las construcciones de foco inicial: ¡A poca gente ( le) habrá dado don Luis tantas oportunidades como a ti! En muchos casos, la ausencia de duplicación se asocia con un registro más elevado: Dio la noticia a su marido ~ Le dio la noticia a su marido. 

Intervienen otros factores en la presencia o ausencia de duplicación. Así, predomina la ausencia del pronombre dativo en las construcciones con complementos indirectos que se interpretan como destinatarios de una acción: Entregaron a Alex un canasto (Allende, Ciudad ). El pronombre átono raramente se omite, en cambio, con los que se interpretan como experimentadores, como se aprecia en el contraste {Le duelen~*Duelen} las muelas a Inés, salvo la excepción de los grupos verbales formados con verbos de apoyo: Esas películas {dan ~ le dan} miedo al niño. 

En los casos de alternancia opcional, la elección puede tener consecuencias semánticas. Se ha observado que la presencia del pronombre invita a interpretar la completitud del evento, y también que contribuye a que se interprete que la situación descrita afecta en mayor medida al destinatario o implica algún cambio de estado en él. Así, es esperable la ausencia de doblado en De estudiante enseñó inglés a los inmigrantes latinos (Nuevo Herald 30/6/1997), puesto que se describe en esa oración cierta actividad de alguien, sin que sea pertinente si los inmigrantes latinos aprendieron o no inglés. La presencia del pronombre átono (les enseñó inglés...) daría a entender, por el contrario, que ese aprendizaje se produjo. Se percibe también un cambio de significado cuando se elimina el pronombre en los complementos indirectos de dirección o destino. Así, en Acerqué la silla a Marisa se entiende que se mueve una silla hacia la posición que ocupa cierta persona, mientras que en Le acerqué la silla a Marisa puede entenderse igualmente que se hace algo en provecho de esa persona (dativo de interés), sin que se conozca el destino del movimiento que se menciona. 

Cuando los complementos indirectos designan al que experimenta algo, es más fácil prescindir del pronombre átono si aquel está representado por el cuantificador todos o por cuantificadores indefinidos, como en Esas medidas no ( les) gustan a todos; La subida de intereses no ( le) sorprendió a nadie; El ruido nocturno ( le) molesta a mucha gente. Algo similar ocurre con las oraciones genéricas. Exceptuada la lengua literaria, no resultan hoy naturales oraciones como La novela interesó mucho a Fernando, sin duplicación. Es común, en cambio, en todos los registros la pauta que representa Estas novelas interesan poco a la gente, igualmente sin pronombre duplicado, pero con complemento indirecto genérico. A esta misma pauta pertenece el fragmento siguiente: Hoy solo interesa [el teatro] a una clase media intelectual (Vanguardia [Esp.] 2/6/1995). 

Es optativo el pronombre átono en muchas de las construcciones que contienen dativos seleccionados por adjetivos, como en Tal flujo de pesimismo evidentemente será útil a la oposición laborista (Universal [Ven.] 6/4/1999), pero es más frecuente la variante con duplicación: Gerardo, a quien le eran indiferentes las “mocosas”, la miró distraídamente (Bain, Dolor). 

Los complementos indirectos de interés y los simpatéticos rara vez se construyen con la sola presencia del grupo preposicional. No resulta, pues, natural hoy suprimir el pronombre átono en Le recogía las cartas al vecino del segundo o en Les había encontrado casa a las tres familias. Aun así, admiten mejor la ausencia de duplicación los complementos de interés (Julio reparó la lavadora a Luisa) que los simpatéticos (*Se hincharon los pies a la abuela). Los dativos éticos aparecen de forma característica como pronombres átonos (La niña se me puso nerviosa), pero a veces admiten la construcción de doblado (La niña se le puso nerviosa a la profesora). Sin embargo, nunca quedan reducidos únicamente al grupo preposicional: *La niña se puso nerviosa a la profesora. 

En las construcciones reduplicadas, los pronombres átonos concuerdan con los tónicos o con el grupo nominal al que se refieren. Sin embargo, es frecuente emplear el dativo le en correspondencia con un grupo preposicional construido con sustantivos en plural: Y poco a poco voy cogiendo complejo de que soy la que sobro... De que te sobro a ti, y le sobro a mis padres y a todos (Martínez Mediero, Juana); Me compra manises para que le dé a los monos (Benedetti, Primavera). Esta discordancia se registra en todas las áreas lingüísticas, sobre todo en la lengua oral. Se recomienda, no obstante, evitarla en los registros formales. 

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