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Complementos indirectos constituidos por grupos preposicionales

Los grupos preposicionales que ejercen la función de complemento indirecto están siempre encabezados por la preposición a, tanto si el pronombre átono está presente (Le pidió permiso a su jefe) como si no es así (Pidió permiso a su jefe). El término de la preposición puede ser de nido o indefinido, pero no suele estar constituido por nombres escuetos, salvo que vayan coordinados: La medida afecta a pensionistas y parados. El lugar que corresponde al grupo nominal en estas construcciones puede ser ocupado por un pronombre tónico, sea personal, como en No te lo pedí a ti; Nos lo dijo a nosotros, o de otro tipo, como en Fue una urgencia repentina, a cualquiera le pasa (Collyer, Pájaros). Como se ha explicado en Complementos indirectos pronominales, la diferencia fundamental entre estos usos radica en que el pronombre personal tónico requiere que el átono lo duplique (Te lo di a ti ~ *Lo di a ti), mientras que si el pronombre no es personal, se admite mayor variación en función de la naturaleza del predicado: Eso le pasa a cualquiera~*Eso pasa a cualquiera~Das tu dinero a cualquiera

Como consecuencia de las interpretaciones características del complemento indirecto (Clases de complementos indirectos), resulta lógico que los grupos nominales correspondientes se construyan con nombres de personas o animales en la mayor parte de los contextos. Se registran, sin embargo, algunas excepciones. Así, los complementos indirectos que denotan origen, destino o ubicación se refieren a cosas materiales de cualquier naturaleza: En realidad lo que deseaban era echarle un vistazo a la terraza del departamento (Bryce Echenique, Martín Romaña). También pueden referirse a ellas otros complementos que se interpretan como destinatarios, en función de cuál sea el objeto directo: Yo suelo tratar de hacer intervenciones iniciales breves, para dar más espacio a las preguntas que ustedes deseen hacer (Granma 6/1996). 

Los casos que presentan la pauta del último ejemplo citado en el apartado precedente han sido interpretados como indicio de que no es propiamente el verbo el que selecciona los dos argumentos internos al predicado verbal, sino que el predicado complejo «verbo + complemento directo» toma en su conjunto un complemento indirecto que incide sobre la unidad así constituida. Proporcionan uno de los argumentos más claros a favor de ese análisis las oraciones subordinadas sustantivas, que denotan situaciones o hechos. Estas nociones solo son compatibles con el concepto de ‘destinatario’ en unas pocas construcciones formadas con dar, hacer y otros verbos de apoyo o soporte (Grupos sintácticos lexicalizados y semilexicalizados) seguidos de determinados complementos directos. Se forman con ellos secuencias semilexicalizadas del tipo de dar importancia (también ocasión, preferencia, prioridad, relevancia, etc.), junto a otras plenamente lexicalizadas: hacer ascos, prestar atención, etc. Las oraciones subordinadas sustantivas solo desempeñan la función de objeto indirecto en las construcciones así formadas, como en No le hacía ascos a que lo adularan o en Usted da gran importancia a que las mujeres se expresen por escrito (Ocampo, V., Testimonios). 

Mediante el proceso que se acaba de describir se forma un buen número de predicados complejos constituidos casi siempre por sustantivos abstractos nominales que se unen a dar y otros verbos de apoyo y llevan complementos indirectos de naturaleza argumental. Aunque estos complementos lo son de todo el predicado, están seleccionados por los sustantivos que lo constituyen. Se forman así predicados complejos como dar (a alguien o algo) un abrazo, un beso, un bofetón, un consejo, un empujón, una explicación, una orden, etc.; echar (a alguien o a algo) una bronca, una mirada, un rapapolvo, un vistazo, etc.; hacer (a alguien o a algo) un arrumaco, una caricia, una confesión, un gesto, una pregunta, una señal, etc.; poner (a alguien o a algo) pegas, peros, etc. 

Como se ha explicado, la mayor parte de estos predicados complejos están formados por un verbo y un sustantivo abstracto. Sin embargo, también es común la construcción «dativo átono + [verbo (semi)copulativo + adjetivo]»: Los jueces les eran hostiles; La información me fue útil. Los pronombres dativos que aparecen en estas oraciones están seleccionados por los adjetivos hostil y útil respectivamente, pero como los adjetivos carecen de la propiedad de albergar pronombres átonos, se crea el predicado complejo «verbo (semi)copulativo + adjetivo», al que se incorpora el pronombre átono. Estas alternancias ponen de manifiesto que los pronombres dativos pueden incidir sobre un verbo que no los selecciona semánticamente. Los adverbios locativos proporcionan estructuras muy similares. Estas construcciones dan lugar a alternancias entre los complementos del adverbio introducidos por la preposición de y los complementos de dativo, como en Anda detrás de él ~ Le anda detrás. Aunque no se dan solo con verbos de movimiento, son características de ellos: 

Una mujer denunció que mientras caminaba por la calle le cayeron al lado dos baldosas de mármol de tamaño pequeño (País [Esp.] 28/11/2008); Se le metía debajo y se apoderaba de todo él (García Márquez, Amor); Sacó una botella de agua bendita y nos la echó encima (Mastretta, Vida). 

Son muy numerosas las locuciones verbales que contienen o que exigen complementos indirectos. No se consideran locuciones, sin embargo, las construcciones formadas con verbos de apoyo a las que se ha aludido en los apartados precedentes, puesto que los sustantivos que contienen forman parte de paradigmas: pena, por ejemplo, alterna con alegría, asco, escrúpulo, gusto, lástima y otros sustantivos en dar pena a alguien. Las locuciones verbales de complemento indirecto se pueden dividir en tres grupos. El primero está formado por aquellas que contienen complementos indirectos fijos, en el sentido de constituidos por grupos nominales que no alternan con otros, como en buscarle cinco (o tres) pies al gato, dar tres cuartos (también cuartos o un cuarto) al pregonero, darle vueltas a la cabeza, echar( le) guindas al pavo, pedir( le) peras al olmo, poner( le) el cascabel al gato, verle las orejas al lobo. 

El segundo grupo es el más numeroso. Está constituido por perífrasis que se construyen con un complemento directo fijo (a veces con otros complementos o con un sujeto: caérsele la baba a alguien, hacérsele la boca agua a alguien) y un complemento indirecto variable de carácter argumental. He aquí algunos ejemplos, muchos de los cuales se forman con dar (en todos cabe añadir le): 

bailar el agua (a alguien), complicar la vida (a alguien), dar alas (a alguien), dar o meter caña (a alguien), dar carrete (a alguien), dar curso (a algo), dar de lado (a alguien), dar ejemplo (a alguien), dar guerra (a alguien), dar gusto (a alguien), dar la {lata ~ matraca ~ murga ~ vara} (a alguien), dar la mano (a alguien), dar la razón (a alguien), dar paso (a algo o a alguien), dar —en algunos países, echar— una mano (a alguien), echar el cierre (a algo), ganar la partida (a alguien), hacer ascos (a algo o a alguien), parar los pies (a alguien), tirar de la lengua (a alguien), tomar el pelo (a alguien), etc. 

Al tercer grupo pertenecen las locuciones que contienen otra variable sintáctica, además de la correspondiente al objeto indirecto. Esta otra variable puede ser el complemento directo, como en echar(le) en cara (algo a alguien); un complemento del nombre, como en hacer(le) (a alguien) el honor (de algo); un complemento preposicional, como en ir (a alguien con algo); un predicativo adjetival o adverbial, como en caer (a alguien de cierta forma) {antipático ~ bien ~ regular ~ simpático}

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