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Complementos de persona y de cosa personificada. Tendencias generales

El complemento directo puede ir encabezado por la preposición a. Esta aparece de forma característica cuando el complemento directo nominal designa una o varias personas (He visto a tu hermano), pero no suele aparecer cuando designa cosas (He visto tu paraguas). Existen, sin embargo, numerosos casos de vacilación, y también de alternancia, unas veces con cambios de sentido apreciables y otras con solo una leve diferencia de significado. 

Aparece sistemáticamente la preposición a ante los pronombres personales tónicos en construcciones de doblado o de duplicación pronominal, como se recordó en Concurrencia del objeto directo nominal y el pronombre átono. También la llevan los pronombres indefinidos que denotan personas, como en No obligaremos {a nadie ~ *nadie}. No obstante, uno, alguien y alguno aparecen también sin ella cuando son complementos de ciertos verbos, sobre todo de percepción y de sentido prospectivo (ver, buscar, querer, necesitar, etc.): Quería saber si habían visto alguien mientras él dormía (Margas Llosa, Casa); Aureliano Segundo quitó el candado buscando alguien con quien conversar (García Márquez, Cien a‹ños). Exigen la preposición los interrogativos, los exclamativos y los relativos que denotan personas: ¿A quién buscan ustedes6 ~ *¿Quié‹n buscan ustedes?; Solo podemos medir el dolor por la p‹érdida de alguien a quien amamos o conocimos (País [Esp.] 9/1/1997). No constituyen excepción oraciones como No encuentro quien me ayude, puesto que el segmento que desempeña aquí la función de complemento directo es la relativa sin antecedente expreso (quien me ayude), no el pronombre relativo quien. 

La preposición a es obligada con los nombres propios de personas y de animales: Cuando, de vuelta del cortijo, fui a ver a Platero, me lo encont mustio y doloroso (Jiménez, Platero). Cuando los nombres propios de persona se usan metonímicamente, suelen mantener la preposición, como en los casos en que se habla del autor para hacer referencia a su obra: traducir a Platón, interpretar a Haydn, leer a Cervantes. La pierden, en cambio, si se usan como comunes para designar la obra de algún artista particular, como en Vendieron ese Picasso (en lugar de a ese Picasso) por cien mil dólares. Los nombres comunes referidos a animales se asimilan a los de persona en muchos contextos, especialmente si se trata de animales domésticos: Y así como quien regresa al hogar y no encuentra a su gato y lo busca con angustia por las calles del barrio […] (Jodoronsky, Pájaro). Hoy son poco frecuentes los topónimos introducidos por preposición, como En nuestra encursión visitaremos a Sevilla, opción que recomendaba la Gramática académica de 1931, frente a la preferencia actual por … visitaremos Sevilla

Requieren la presencia de la preposición los nombres que designan cosas personificadas, como en: […] comenzando en seguida a lanzar unos gemidos sordos como llamando a la muerte (Panero, Lugar) o en Durante varios minutos era como si abrazase a un árbol o a una roca (Delibes, Mario). Los procesos de personificación son más frecuentes con los predicados que se construyen de forma característica con objetos directos de persona, como en los ejemplos anteriores, y también en adorar al sol (‘darle culto’) o en ¿Cómo no iba a odiar al otoño? (Clarín 23/3/1979), entre otros muchos semejantes. Suelen personificarse asimismo, y por tanto construirse con preposición, los nombres de empresas, corporaciones, instituciones y, en general, agrupaciones de personas que se asimilan en este uso a los nombres colectivos, como colegio, compa‹ñía,consejo, junta, sindicato: Si yo defiendo a una empresa tildaré como primer argumento que los otros defienden a la empresa contraria (Tiempos 5/9/2000). 

Los nombres de persona se usan a veces sin preposición en la función de objeto directo cuando designan tipos de individuos. Así ocurre en causar heridos, producir licenciados u ocasionar muertos. Se registran incluso grupos nominales definidos en esta pauta, como en Mitrione prefería los borrachitos a los presos políticos (Chavarría, Rojo) o en [...] antes de llevar los ni‹ os a la escuela (Santiago, Sue‹ño). Si bien estas oraciones admiten variantes con la preposición, no se admitiría, en cambio, *... antes de llevar su hijo a la escuela, con objeto directo no compatible con la interpretación de tipo. En la misma línea, los verbos elegir, designar, votar, nombrar y otros similares admiten alternancias entre la presencia de preposición, cuando el complemento directo designa un individuo (elegir al próximo presidente), y su ausencia, cuando designa un cargo: El congreso deber| elegir el próximo presidente de la república despu‹és que ning‹ún candidato alcanzó la mayoría absoluta en los comicios generales (Universal [Ven.] 6/4/1999).

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