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Clases semánticas de verbos transitivos

Los verbos transitivos se clasifican sintácticamente en función de la categoría gramatical que corresponde a su complemento directo, es decir, según admitan grupos nominales (comer), oraciones sustantivas (opinar) o ambas construcciones (pedir). Desde el punto de vista semántico, los criterios que suelen tenerse en cuenta para clasificarlos son los siguientes: 

A. Su modo de acción
B. La clase nocional a la que pertenecen
C. La naturaleza léxica de su complemento directo
D. La interpretación semántica de su complemento directo 

De acuerdo con el criterio A, los verbos transitivos corresponden a las cuatro clases aspectuales que se describen en Clases de situaciones y de propiedades: verbos de actividad (empujar un coche), de realización (leer un libro), de consecución o logro (alcanzar la cima) y de estado o propiedad (merecer un castigo). El complemento directo de los verbos que expresan logros y realizaciones designa el límite o el final de una acción que se supone que ha de culminar; por ejemplo, la acción de escribir una novela culmina cuando la novela queda terminada. En cambio, los objetos directos de los verbos transitivos de actividad (manejar un auto) o de estado (contener agua) no se asocian con límite alguno. Muchos verbos de acción (es decir, de las tres primeras clases) poseen acepciones en las que expresan estados o propiedades. Así, en Este centro comercial abre sus puertas de diez de la mañana a diez de la noche (esto es, ‘las tiene abiertas’), el predicado subrayado no denota una acción, ni tampoco una sucesión de acciones, sino un estado o una situación que persiste durante el tiempo que se menciona. Alternancias sistemáticas similares entre la interpretación de acción y la de estado o situación se producen con algunos verbos de movimiento, como en Atravesamos el río ~ Un puente de madera atravesaba el río o en Las tropas rodearon la ciudad ~ Las murallas rodeaban la ciudad. A su vez, muchos verbos de estado pueden expresar también acciones, como en El fiscal probó la acusación (frente a Estos testimonios no prueban nada); Debemos superarnos; No me provoques, o Querían sustituir al director. 

De acuerdo con el criterio B, los verbos transitivos pueden denotar muy diversas nociones: existencia (haber), afección (odiar), comunicación (decir), voluntad (querer), transferencia (dar), posesión (tener), percepción (ver) o juicio (creer), entre otras muchas. Particular relevancia tienen los verbos causativos, que se abordan más adelante, y los de de creación o efectuación, cuyo objeto directo designa lo que pasa a tener existencia como consecuencia de la acción que expresan: componer (en componer una sinfonía), construir, edificar, escribir, esculpir, levantar (en levantar una torre de oficinas) o rodar (en rodar una película). Algunos verbos de creación, como dibujar, esculpir, fotografiar o pintar, admiten dos interpretaciones, según su objeto directo designe la fuente de la que se extrae la imagen (con la preposición a si se trata de nombres de persona) o bien la imagen misma que resulta de la reproducción (sin la preposición): pintar a una ni‹ña~ pintar una niñ‹a. 

Si se aplica el criterio C, se observa que algunos verbos carecen de restricciones en cuanto a la noción que designa su objeto directo (imaginar), mientras que otros complementos están restringidos a la denotación de seres animados (vacunar), solo personas (condecorar), sucesos o eventos (presenciar, narrar), sensaciones o sentimientos (exteriorizar, externar) y medidas o magnitudes, sean espaciales (distar), temporales (tardar) o de otro tipo (retroceder varias páginas, correr una maratón). Cabe agregar a estas nociones otras más específicas. Algunos estudios léxicos recientes sobre las clases de verbos presentan clasificaciones más precisas en función de este criterio. 

De acuerdo con el criterio D, los complementos directos se suelen dividir en afectados y no afectados. Por afectación se entiende un cambio de estado en la persona o la cosa que representa el paciente de la acción que se menciona. Los complementos directos de los verbos de estado y situación son siempre no afectados, pero los de los verbos de acción pueden pertenecer a ambos grupos. El concepto de ‘objeto afectado’ permite interpretar semánticamente los verbos transitivos en función del efecto que producen las acciones que denotan. Así, verbos como desgarrar, deteriorar, golpear, incendiar, manchar, recortar, romper, junto con agrandar, arreglar, componer, corregir, limpiar, reparar, denotan diversas acciones que afectan a la forma, el tamaño, la integridad, el aspecto y otras propiedades semejantes de los referentes de su objeto directo. Los de movimiento, como bajar, deslizar, escurrir, llevar, mover, subir, traer, indican un cambio de ubicación. Un grupo de verbos causativos expresan acciones que producen cambios de estado anímico, como alegrar, ‘hacer alegrarse’. Pertenecen a él asustar, emocionar, enamorar, horrorizar. Solo los verbos de objeto afectado participan en ciertas construcciones, como «estar + participio» o «quedar + participio»: Cos campos esn quemados (frente a un premio que no {es ~ *está} merecido), y «(estar) para + infinitivo», «(estar) sin + infinitivo»: sabores sin adulterar.

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