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Clases de complementos indirectos

La función de complemento indirecto es particularmente controvertida porque no tiene encaje fácil en la distinción entre argumentos y adjuntos (Tipos de funciones. El concepto de predicado y Funciones sintácticas y marcas de función​​​​​​​). Cabe decir, en efecto, que el pronombre dativo le que aparece en Le di el regalo representa uno de los tres argumentos del verbo dar. No obstante, también son pronombres dativos los subrayados en No me lo enoje o en Me apagó la luz, que no parecen ser argumentales. Los complementos indirectos pueden dividirse, pues, en seleccionados, argumentales o actanciales y en no seleccionados, no argumentales o no actanciales. 

Se interpretan como complementos indirectos argumentales los que designan al destinatario de una acción (Concedieron un premio literario a tres jóvenes escritores) y también los llamados experimentantes, que se refieren al individuo que experimenta la noción que el verbo designa (Me gustan las manzanas o Le cuesta caminar). Si los complementos de origen (alejarse de alguien) y término (acercarse a alguien) son —como se piensa hoy— argumentales, también habrían de serlo los complementos indirectos que expresan esas nociones, como en Se nos alejan las oportunidades o en No te me acerques. 

Desempeñan, en cambio, un papel semántico no central en la predicación —y, por tanto, se suelen considerar no argumentales— los llamados dativos de interés. Estos complementos designan el individuo que se ve beneficiado o perjudicado por la acción o el proceso que se menciona, como en Me buscaron un albergue. También se consideran no argumentales los dativos posesivos o simpatéticos, que hacen referencia a la persona o la cosa a la que se atribuye algo, muy a menudo en una relación de posesión o de inclusión (A la casa se le mojó el tejado), así como los dativos éticos y los aspectuales, que permiten integrar en el verbo un elemento igualmente ajeno a él, pero afectado en alguna medida por la noción que expresa el predicado (No se me ponga nerviosa; Se comió toda la carne). No obstante, algunos dativos, en especial los simpatéticos, son compatibles con otras interpretaciones. Así, el subrayado en Le dolían las muelas designa la persona a la que pertenecen las muelas (dativo simpatético), pero también al que experimenta el dolor (dativo argumental). 

Como se señala en Valencia de los predicados, el carácter argumental de un segmento no implica su obligatoriedad. En los textos siguientes se omite el complemento indirecto a pesar de estar seleccionado por los verbos que se subrayan: Y don Javier prometió que no preguntaría (Chacón, Voz); Estos impulsos de dar consejos yo los heredaba de mi madre (Araya, Luna). La información correspondiente a tales complementos se recupera del contexto, pero es igualmente posible interpretar como genéricos los argumentos omitidos. Así sucede en No sorprende que un mundo que reúne estas características pueda generar pobreza y exclusión (Tiempos 21/7/2000), donde se entiende ‘No le sorprende a uno, a la gente en general’. Los complementos indirectos no argumentales pueden suprimirse sin que la gramaticalidad de la secuencia se vea, por lo general, afectada. 

Los esquemas sintácticos en que aparecen los complementos indirectos dependen de la estructura de cada predicado. Los más habituales son los siguientes: 

«sujeto + complemento indirecto»: ¿A usted le gustan las vacas? (Mihura, Sombreros). 

«sujeto + complemento directo + complemento indirecto»: El otro le reprochó su incredulidad (García, A., Mundo). 

«sujeto + complemento indirecto + complemento de régimen»: No le habló de operar (Sampedro, Sonrisa). 

«sujeto + complemento indirecto + atributo»: o a usted le he sido el desde el principio hasta el fin (Herrera Luque, Casa). 

Es muy frecuente, sin embargo, la alternancia de esquemas constructivos con un mismo predicado. En efecto, la oración Me admiro de tu elocuencia es compatible con las variantes Me admira tu elocuencia o, sin complemento indirecto, Admiro tu elocuencia, las tres con un significado similar. Cambia el significado, en cambio, en otras alternancias, por ejemplo en Cerró la puerta ~ Se le cerró la puerta; Perdí la billetera ~ Se me perdió la billetera, en las que el dativo se interpreta como marca de la naturaleza involuntaria de un suceso. Las alternancias pueden estar sujetas a variación geográfica. Así, el argumento que representa la persona a quien se cree suele ser complemento indirecto en casi todas las variantes del español americano (A Marta no le creí), pero complemento directo en el español europeo (A Marta no la creí ). 

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