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Complementos de régimen con la preposición de

Seleccionan la preposición de muchos predicados que designan el origen o el límite inicial de un movimiento físico o figurado. Denotan separación aislar(se), desentenderse, despegar, huir, liberar(se), marchar, salir, salvar(se), separar(se) o soltar(se) y, en sentido figurado, arrepentirse, cesar, curarse, dimitir, recuperarse o rescatar, entre los verbos; prófugo y fugitivo, entre los adjetivos. Indican procedencia los complementos de régimen introducidos por la preposición de cuando están seleccionados por emerger, extraer, nacer, provenir o surgir. La noción de procedencia se puede aplicar en sentido traslaticio a los complementos de exigir, heredar, obtener, solicitar o aprender (de alguien), como en Europa tenía mucho que aprender de Nueva York (Quesada, Banana). Se asimilan a estos los subrayados en Lo pagó de su bolsillo; Comía de su mano o Vive de las rentas. Los adjetivos natural, originario u oriundo seleccionan asimismo la preposición de

La noción de procedencia está presente asimismo en los complementos de los sustantivos carta, felicitación, mensaje o regalo, entre otros similares, introducidos por la preposición de. Así, en Este es un regalo del patrón (> ‘un regalo suyo’) puede entenderse ‘un regalo que le pertenece’ (complemento de posesión) o ‘un regalo que el patrón hace’ (complemento de procedencia). Aun así, en ninguna de las dos interpretaciones se considera que el complemento sea de régimen. Se suelen asimilar, en cambio, a ese paradigma los que designan el límite o el extremo de un espacio longitudinal, como en colgar del techo, pender del gancho (y, en sentido figurado, su deriva- do depender), distar varios kilómetros de la ciudad. Con algunos verbos que expresan sujeción, la preposición de encabeza los complementos de régimen que designan la parte sujeta: agarrar, ahorcar, asir, prender, suspender, a veces en alternancia con a o por: abrazarse {a ~ de} su cuello; agarrarse {a ~ de} algo; tomarla {de ~ por} la mano. 

Suelen considerarse complementos de régimen los que expresan la ausencia de algún elemento o un componente en algo, sean verbos (carecer) o adjetivos (carente, falto). Menor coincidencia se da en lo relativo a los complementos que aluden a su constitución o a la materia de la que se obtiene. Se suelen considerar complementos de régimen los subrayados en constar algo de varias partes, componerse de cinco capítulos, pero no es evidente que lo sean los que se marcan en hecho de piedra o construir de hormigón un edificio tras veces, el término de la preposición denota lo que ocupa algo, a menudo un lugar o un recipiente, pero también lo que se saca o se obtiene de ellos. Es habitual que estos complementos de régimen se construyan con sustantivos contables en plural o no contables en singular: llenar de agua, infestarse de mosquitos, cubrir de elogios, untar de manteca, hartarse de pasteles, rodearse de amigos (a veces en alternancia con la preposición con), vaciar de ropa, limpiar de barro. A este mismo grupo pertenecen los adjetivos lleno, repleto y rebosante

Eligen de, en ocasiones en alternancia con sobre o acerca de, los verbos cuyos complementos se construyen con nombres de disciplinas, materias o asuntos acerca de los cuales se manifiesta algún juicio o se posee alguna información, como conocer, discrepar, disentir, divergir, escribir, hablar, saber. Rechazan, en cambio, la alternancia otros como convencer, disuadir o persuadir. Toman también complementos con de los predicados de reacción afectiva. El grupo nominal introducido por la preposición denota en estos casos el objeto de la reacción o la causa que la suscita: alegrarse, asustarse, avergonzarse, burlarse, disfrutar, gozar (con los dos últimos, el complemento de régimen alterna con el directo), maravillarse, vanagloriarse. Con muchos verbos que expresan reacción afectiva alterna de con por. El límite entre complemento de régimen y circunstancial resulta borroso en estallar de alegría o morirse de aburrimiento, así como con los adjetivos loco (loco de alegría) o radiante (radiante de felicidad). 

Algunos verbos de juicio y calificación seleccionan complementos preposicionales cuyo término es un predicativo, como en tachar de ignorante o en Los maledicentes lo calificarían de picadero, pero para nosotros es un santuario (Ruiz Safón, Sombra). Los que hacen referencia al uso o la función de algo o de alguien suelen construirse con complementos predicativos nominales (usar algo de palanca, servir algo de mesa, trabajar de portero). 

Los complementos con de que expresan aquello a lo que afecta algo (como en El auto está mal de los frenos) son característicos de las relaciones de posesión inalienable (El artículo determinado con valor de posesivo. La relación de pertenencia y Alternancias de presencia y ausencia de posesivos). Estos complementos son comunes con los verbos que designan acciones o procesos relativos a la presencia de enfermedades o dolencias (enfermar del hígado, padecer del riñón, quejarse de la rodilla), o con los adverbios que valoran esos mismos estados (mal de los nervios, regular del corazón, mejor de la vista). También se consideran complementos de régimen los introducidos por adjetivos calificativos cuando el término de la preposición denota la parte del cuerpo (a veces, también la capacidad o la facultad) a la que se circunscribe alguna propiedad, como en ancho de caderas, caído de hombros, no de oído, débil de carácter, flaco de memoria, que alternan con de caderas anchas, de hombros caídos, de oído no, de carácter débil, de memoria flaca. 

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