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Interpretación semántica de los complementos predicativos

La mayor parte de los complementos predicativos del sujeto, así como los del objeto directo cuando no están seleccionados, denotan estadios episódicos, en el sentido de situaciones temporales de las personas o las cosas. Tales expresiones predicativas se combinan con estar de forma característica. Así, el participio helado en cruzar helado un río admite las paráfrasis ‘cuando está helado’ o ‘estando helado’, que designan uno de los posibles estados físicos del río cuando es cruzado. Se exponen en los apartados siguientes las interpretaciones más frecuentes que reciben los complementos predicativos. 

En la interpretación concomitante (llamada también descriptiva) el predicativo hace referencia a un estado temporal de la entidad de la que se predica. Así, joven en morir joven puede parafrasearse como ‘siendo joven’, ‘en su juventud’ o ‘cuando era joven’. De manera similar se entienden, en relación con el sujeto, Vivían felices y Se despertaron sobresaltados, y en relación con el complemento directo Me devolvieron rota la lámpara; Compré el coche de segunda mano; Recibió abierta la carta

Se obtiene la interpretación causal con algunos predicativos referidos al sujeto, sobre todo con participios. En ella se denota la causa de la acción o del proceso que se expresa. Así, aplastado en morir aplastado puede parafrasearse como ‘por aplastamiento’. Contrastan, análogamente, Escapó descalza o Cayó inerte (interpretación concomitante) con Escapó presa del pánico o Cayó empujado (interpretación causal). La interpretación causal se rechaza con ciertos verbos pronominales que denotan procesos sin causa externa, lo que da lugar a contrastes como {Murió ~ *Se murió} fusilada o {Cayó ~ *Se cayó} al suelo empujado por la multitud. 

La interpretación condicional o modal se obtiene a menudo en oraciones genéricas. Así, el predicativo en La carne le gusta poco hecha (o poco cocida) admite la paráfrasis si está poco hecha. De manera similar se interpretan los subrayados en Lo preferiría un poco más grande o en Siempre toma el café sin azúcar. Esta interpretación es frecuente en los llamados complementos predicativos externos o periféricos, como en Muy asada, la carne pierde sus vitaminas (‘si está muy asada’ o ‘cuando está muy asada’). La interpretación condicional es difícil de deslindar en ocasiones de la concomitante, sobre todo porque esta admite también paráfrasis temporales. 

La interpretación resultativa pone de manifiesto el estado final del proceso descrito por el verbo. Así, la oración La hierba crece muy alta no significa ‘La hierba crece estando muy alta’ ni tampoco ‘... por estar muy alta’, sino ‘... hasta hacerse muy alta’. Esta interpretación es más frecuente con los complementos predicativos del objeto directo. Así, en Colgué el cuadro un poco ladeado se describe el estado alcanzado por la entidad que recibe la acción, y en partir muy no el queso se hace referencia al estado de fragmentación de lo que se segmenta. Se obtiene asimismo la interpretación resultativa con ciertos predicativos que constituyen formas cognadas (Verbos que se construyen con acusativo interno) del verbo al que acompañan, generalmente un verbo de cambio de estado: cortar el pelo muy corto, amarrarlo bien amarrado, lavarlo bien lavado, secarlo bien seco, freír algo muy frito, etc. 

Los complementos predicativos no solo introducen estadios episódicos de la entidad de la que se predican, sino también estados relativos a la acción o al proceso que designa el predicado principal. La naturaleza semántica del predicado principal constituye a menudo un factor esencial para determinar la compatibilidad con el significado del predicado secundario. Así, puede decirse de cierta carne que está barata y también que está cruda (ambos, estadios episódicos), pero mientras que el verbo comprar admite los dos complementos predicativos con naturalidad (Compró {barata ~ cruda} la carne), el verbo comer rechaza el primero de ellos: Se comió {*barata ~ cruda} la carne. Esta alternancia se debe a que el adjetivo barata no designa simplemente una propiedad transitoria de la carne, sino más bien una propiedad relativa a la acción de comprarla. A su vez, los adjetivos perplejo y atónito designan estados circunstanciales de los individuos, pero están restringidos a los verbos que denotan percepción (contemplar, mirar, observar) o presencia (asistir, presenciar). El adjetivo impávido suele preferir los verbos aguantar, resistir, soportar, sufrir y otros semejantes que manifiestan el proceso de llevar algo sobre sí. Existen otros casos similares. 

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