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Oraciones y grupos verbales en función de atributo. Construcciones conexas

Las oraciones subordinadas se asimilan a las expresiones atributivas en un buen número de contextos. En las oraciones copulativas se rechazan como atributos las relativas con antecedente, como muestra la falta de alternancia en Estos libros son {nuevos ~ que los acabo de comprar}; Las flores están {caras ~ *que han subido de precio}. No se consideran excepciones las oraciones subrayadas en Está que muerde y en Estoy que me caigo de sueño, puesto que estas subordinadas no se consideran relativas, sino consecutivas en las que se ha omitido el grupo cuantificativo (tan rabioso, tan cansado). 

Se asimilan a las expresiones predicativas algunas oraciones subordina das que dependen de verbos de percepción, como las subrayadas en los textos siguientes: 

He visto a Johnny que se ha quitado de golpe la frazada con que estaba envuelto (Cortázar, Reunión); Instantes después los oí que golpeaban a una puerta (Mujica Lainez, Escarabajo); Se imagina a encapuchados que derriban la puerta (Edwards, Anfitrión). 

Estas oraciones se construyen en indicativo y alternan con infinitivos: Lo vi {que salía ~ salir} corriendo, pero se debate si son relativas o sustantivas. Es similar la controversia que plantea el análisis de ciertas subordinadas atributivas en subjuntivo que dependen de verbos de voluntad, como en Lo quiero que tenga mangas cortas o La necesito que sea más grande. A favor de considerarlas adjetivas se aduce que alternan con adjetivos. A favor de interpretarlas como sustantivas se señala que están seleccionadas por un predicado que rige el modo verbal que presentan (el subjuntivo), y también que rechazan los grupos relativos preposicionales (*En cuanto al auto, lo quiero con el que me sea fácil manejar). 

Menos polémico es considerar relativas a las subordinadas atributivas que se construyen con el verbo haber, como en Los hay que tienen mucha suerte; Hay muchos platos en la cocina mexicana que emplean el chile; Hay personas que no leen nunca. El objeto directo alterna en estas oraciones con su sustituto pronominal o con la ausencia de este, como sucede en las construcciones semejantes que presentan grupos nominales: Hay vino > Sí que lo hay ~ Sí que hay (Grupos nominales definidos e indefinidos en contextos presentativos o existenciales); No hay cuchillos mejores > No los hay mejores ~ No hay mejores. A diferencia de las subordinadas examinadas en el apartado anterior, estas pueden ser introducidas por un grupo relativo preposicional: Lo que se sabe de algunos ministros —los hay de los que no se sabe nada [...]— es puramente personal (Triunfo 9/7/1977). Construcciones similares se forman con tener: Tenía libros que hablaban de tesoros ocultos > Los tenía ~ Los tenía que hablaban de tesoros ocultos. 

Los grupos verbales de infinitivo alternan con atributos nominales, sin diferencia apreciable de significado, cuando se construyen con algunos verbos copulativos o semicopulativos: Llegó a ser ministra ~ Llegó a ministra; Resultó ser un engaño ~ Resultó un engaño. Esta alternancia se rechaza con los atributos adjetivales. Se dice, pues, Llegó a ser peligroso, pero no Llegó a peligroso. Por el contrario, los complementos causales introducidos por la preposición por solo admiten la supresión de ser con atributos adjetivales. Junto a Cayeron por ser {unos incautos ~ incautos}, se obtiene la asimetría Cayeron por {incautos ~ *unos incautos}. Algunos verbos de juicio admiten complementos directos construidos con ser (Cree ser inteligente > Lo cree), pero los complementos predicativos se forman sin ese verbo en la lengua actual (Se cree inteligente ~ Se cree ser inteligente), no necesariamente en la antigua: Del cielo se juzgaron ser dignos (Rojas, Celestina). 

Los gerundios se asimilan a las expresiones predicativas, como en La fotografiaron sonriendo (se subraya el complemento predicativo del objeto directo la). A su vez, los participios se asimilan a los adjetivos en no pocos aspectos de su gramática, pero mantienen algunas de sus propiedades verbales, en particular la posibilidad de admitir un complemento predicativo propio, como los subrayados en los siguientes ejemplos: un acusado considerado culpable; Salió elegido gobernador; Encontré a nuestro juez acostado vestido (Quiroga, H., Selva). En cambio, en Murió fusilado muy joven, el grupo adjetival muy joven no es complemento predicativo de fusilado, sino de murió, y en Las mujeres lucimos más bonitas embarazadas (Mastretta, Vida), embarazadas es complemento predicativo de lucimos, no de más bonitas, puesto que los adjetivos no admiten predicativos. 

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