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Atributos preposicionales y adverbiales

Los grupos preposicionales atributivos alternan a menudo con adjetivos calificativos, como en El tejido era {de algodón ~ algodonoso}, o relacionales, como en Este queso es {de La Mancha ~ manchego}; Las arandelas son {de metal ~ metálicas}. Las locuciones adjetivales, distintas de los grupos preposicionales aunque los límites sean escurridizos (Modificadores no argumentales del nombre: los adjuntos y Locuciones adjetivas), alternan también con los adjetivos, como en Llevaba dos años {en cama ~ enfermo}. He aquí algunos ejemplos de locuciones adjetivales en función de atributo: 

Estoy de vacaciones; ¿Sigues de mal humor?; Parecía de confianza; Seguimos a oscuras; El paquete llegó en mal estado; Déjame en paz; No está en sus cabales; Estuvimos en vilo toda la noche; Nos hemos quedado para el arrastre tras tanto trabajo; Está sin blanca (‘sin dinero’). 

Son grupos preposicionales atributivos los introducidos por la preposición sin que alternan con adjetivos en las pautas sin verbo transitivo, "sin + verbo intransitivo" y "sin + sustantivo": El problema sigue {sin resolver ~ sin solución ~ irresuelto}; Estuvieron un rato {sin hablar ~ callados}; Iba {sin zapatos ~ descalza}. Estas expresiones están a veces modificadas por adverbios de grado, como en Non soy yo tan sin seso (Arcipreste Hita, Buen Amor); Las tentativas que ha hecho [...] son las que cabía esperar de alguien tan sin grandeza como él (Cortázar, Reunión). No son locuciones, sino grupos preposicionales atributivos, los introducidos por la preposición de que aparecen cuantificados por el adverbio muy, como en Ella es muy de volver atrás en las conversaciones (Delgado, Mirada) o en Era muy de Maneco elegir una espada (Borges, Brodie). 

Los grupos preposicionales atributivos se distinguen de los atributos insertos en grupos preposicionales. Así, en Los políticos nunca pecan de ingenuos se predica de los políticos el adjetivo ingenuos, contenido en el complemento de régimen (de ingenuos), al igual que en Los tienen por personas decentes, el grupo nominal personas decentes se predica del complemento directo los, con el que concuerda en número. 

Conviene distinguir tales grupos preposicionales atributivos de los complementos adjuntos, como las expresiones subrayadas en Lo escribí con una pluma estilográfica; Escribo con pluma estilográfica; Escribo en mi despacho, que se refieren a circunstancias de la acción de escribir (instrumento, modo y lugar, respectivamente). En cambio, en Te imagino con un sombrero mexicano no se habla de modos o de instrumentos que participen en la acción de imaginar, sino de cierta situación episódica imaginada que se atribuye a una persona. Así, pues, la expresión subrayada es el complemento predicativo del objeto directo te. Se asimilan también a los complementos predicativos los grupos preposicionales de ubicación (bajo la mesa, en el parque, entre Madrid y Segovia). Así, en Vi las llaves en el cenicero, el elemento subrayado es un atributo porque expresa una propiedad transitoria de las llaves, relativa a su ubicación, en lugar del sitio en el que se realiza la acción de ver. De manera similar se analizan los grupos preposicionales que indican localización temporal (Estamos en primavera) y diversas magnitudes (Hemos estado a tres grados bajo cero todo el mes; La merluza está a diez euros). 

El uso del adverbio está mucho más restringido que el del adjetivo en las expresiones predicativas. El adverbio demostrativo así sustituye a los adjetivos, en alternancia con los pronombres neutros: Es insoportable > Es así o Lo es. Los adverbios locativos se usan igualmente como expresiones predicativas: Estaban allí; Se puso delante; Te hacía más lejos; Lo vi detrás del árbol, a veces en alternancia con atributos preposicionales: Estoy {aquí ~ en el jardín} o adjetivales: Dice que el n del mundo está {cerca ~ cercano}. Pueden funcionar asimismo como expresiones predicativas las relativas adverbiales sin antecedente expreso: Lo encontré como me lo imaginaba, y el adverbio interrogativo cómo: ¿Cómo es tu Leandro? Pues no está mal; rubio, delgadito, muy alto (Chacel, Barrio); También es posible usar las oraciones finales y causales como expresiones atributivas: Se comenta del bailaor Ramírez que sus actuaciones son para ver y oír (Vanguardia [Esp.] 16/7/1995); Señor juez, mi delito es por bailar el chachachá (Cabrera Infante, Delito). 

Con el verbo estar y con los verbos semicopulativos se observan alternancias entre atributos adjetivales y adverbiales, en particular de valor ponderativo: La esta estuvo muy buena ~ bien}; Y mira que tu hermano está estupendo (Pombo, Metro); —Y está estupendamente. Sanísima y muy mona (Grandes, Aires). Aun así, no equivalen necesariamente las dos opciones que se muestran en La encontró {divina~divinamente} o las que proporcionan alternancias similares con maravilloso ~ maravillosamente; perfecto ~ perfectamente, etc. Fuera de contexto son ambiguas oraciones como Te veo estupendamente, ya que el adverbio puede interpretarse como complemento predicativo del objeto directo (‘Veo que estás estupendamente’) o bien como complemento circunstancial (‘Te veo sin dificultad’). 

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